Delegación de responsabilidades.

El problema que suscita el texto hace referencia a la delegación que hacen los actores políticos, en relación a la toma de decisiones. Las consecuencias que pueden traer consigo el hecho de tomar una decisión que es socialmente cuestionada y polémica, les puede costar perder su valioso poder político, el que tanto protegen y vienen cultivando de mucho tiempo atrás, lo que conlleva a la pérdida de sus puestos o cargos en el espacio público. Es cierto que el tomar una decisión y que a la sociedad le pueda parecer correcta, tiene como consecuencia el aumentar su poder político, no obstante, es un riesgo muy grande y que no están dispuestos a asumir.

Es por esta razón que estos actores deciden delegar sus responsabilidades para no verse afectados por las consecuencias que estas conlleven. Sin embargo, el realizar esto provoca en el poder judicial un problema mayor.

Este poder del estado se basa en las leyes, los magistrados están atados de manos ya que se tienen que regir por estas para llevar a cabo sus veredictos y mantener el orden social. El problema se hace presente ya que los casos que son delegados hacia el poder judicial tienen relación con “El derecho a la vida, la paz social, la persona humana, la corrupción”, lo que hace que el definir un veredicto sobre alguno de estos temas no pueda realizarse simplemente aplicando las leyes existentes. Como son temas sensibles que van más allá de las leyes que tenemos, los jueces tienen que valerse por sus propios criterios, sus propios valores y sus propias concepciones de la vida para poder tomar una decisión. Su propia idiosincrasia y su cultura no pueden dejarla de lado al tener que dirimir sobre algún tema que afecte directamente a alguno de estos conceptos, no pueden abstenerse de su pasado y tienen que elegir conforme a sus principios.

Los actores políticos son agentes elegidos por el voto popular de los ciudadanos, son los representantes oficiales de la voz del pueblo, son ellos los que deben decidir qué hacer en cada problemática que se suscite. Al pasarles la pelota a los jueces, los ciudadanos ya no están siendo representados por la o las personas que ellos eligieron, lo que seguramente provocará que la respuesta que dicte el magistrado no será la que el ciudadano esperaba de su representante al que le dio el voto.

La solución que veo para este problema pasa por el hecho de que los actores políticos deben tomar ellos mismos las decisiones que actualmente están delegando. El hecho de que puedan perder su poder político es parte del juego, es un riesgo que deben asumir ya que voluntariamente se postulan para los cargos en lo que fueron elegidos mediante los ciudadanos que ponen toda su confianza en ellos a través del voto. Los actores deben velar por sus representados y actuar como tales, sin delegar las responsabilidades a terceros para facilitarse sus vidas.

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