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Las dificultades del juego democrático

Por Javiera Manríquez

A mi parecer el autor establece la constante dicotomía entre los interés partidistas y los que provienen del bien común, que se constituyen en un eje central de la validación de la democracia. 

Cuando nos enfrentamos al poder político desde la democracia, esperamos que sus autoridades elegidas, actúen en base al  interés público, en consecuencia a un determinado orden social y por tanto, alejado de la tensión social.

A mi parecer, en Chile luego de los diferentes gobiernos democráticos, post – gobierno militar, hemos ido alcanzando una madurez democrática, reduciendo desde esa perspectiva considerablemente la tensión social característica de fines del gobierno de la Unidad Popular, como del propio gobierno militar.

En tal sentido, dada las experiencias en América Latina, “La «transiciología» y las reflexiones sobre la salida de regímenes autoritarios se han convertido a lo largo del tiempo en una disciplina de las ciencias políticas: Los “transiciólogos” se esfuerzan en describir las formas de pasaje de un régimen político autoritario a un régimen democrático representativo liberal [3].” Columna escrita por Franck Gaudichaud titulada CHILE –EL chile actual y la “democracia” chilena: Una perspectiva crítica. La madurez alcanzada en tal proceso de transición, permitirá a mi juicio, sentar las bases de una democracia al apego de los deseos de la ciudadanía.

Uno de los riesgos de la democracia, es decir, “democracia carente de algo “, es la exacerbación de la política.  Tal politización vulneran los espacios públicos, por el actuar de los agentes públicos.

La existencia de igualdad en términos sociales y técnicos, entendidos como el proceso efectivo de la “democratización”, parece ser una utopía, cuando observamos que gobernantes siguen sus propios intereses, en lugar a obedecer al mandato popular.

Como dice el autor, “el imperio de la ley es la aceptación de que las leyes dictadas no por alguna autoridad suprema, sino por la ciudadanía ”.  Lo interesante a mi juicio, es lograr que los gobernantes, sigan el juego de la ciudadanía.  

Los actores políticos caen en la tentación de centrarse en sus propios beneficios,  jugando con sus electores.   Consecuencia de ello, se muestra en la columna de El Universo: “En una campaña electoral o de referéndum estamos acostumbrados a observar a actores sociales que desempeñan excelentes roles en la comedia, ilusionando a pueblos y, por último, terminan ellos mismos por creer  lo que dicen. Son muchas veces, arribistas, cínicos, megalómanos o ingenuos. En breve, narcisos modernos”, donde claramente nos alejamos de los postulados democráticos establecidos, en el sentido de responder a la población.

Por último, comparto que los jueces independientes e incorruptos son aún más influyentes que los políticos elegidos con grandes mayorías, en tal sentido, bienvenidos aquellas realidades, donde existe el equilibrio en la existencia de ambos tipos de autoridades, pues viene a perfeccionar el juego democrático.  La democracia se valida en la medida de que los elegidos por votación popular y por tanto consecuencia de tal modelo, actúen en consecuencia a sus electores.

complementar con:

http://www.eluniverso.com/2008/09/30/0001/21/CEF4800308A9448D9781D7804861DF15.html

http://www.alterinfos.org/spip.php?article836

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