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Descontento público frente a los partidos políticos

Hace algunos años atrás, los partidos políticos formados por grupos de personas adherentes a ciertos pensamientos o ideologías, tenían un papel sumamente importante dentro de la vida de cualquier nación. Se suponía representaban a distintos grupos del país, y eran capaces de generar manifestaciones públicas con un alto grado de convocatoria. Un ejemplo es lo que sucedió en nuestro país en la década del 70.

Entonces ¿Cómo podemos explicar el gran desencanto de la población frente a estos grupos que suponen representarnos?  Quiero aclarar que según mi opinión, la democracia plena no existe y nosotros actualmente vivimos en una poliarquía. Le atribuyo la culpa en igual proporción a los políticos y a nosotros mismos, los ciudadanos, que de igual manera somos seres políticos, a que la representatividad no alcance el mayor grado posible en Chile.

Una variable importante es el que la población ya no cree en lo que estipulan los partidos,  se perdió la confianza en estos hombres o mujeres que se supone pretenden representarnos y así lograr crear un Estado-Nación que cumpla con las peticiones de la mayoría. Y aunque Chile se considera como el país con menos corrupción en América Latina, las personas creen que aunque intenten hacer valer su voz dentro del espacio público, los intereses personales de los integrantes a los partidos políticos primaran sobre todo, ya que estos no luchan por las ideas que caracterizan al partido, si no que se encargan más que nada de ofrecer un espectáculo para lograr captar mayor número de personas y así lograr llegar al mando. Podemos ver las consecuencias de esto en el alto número de jóvenes (e incluso personas con 25 años o más) que optan por no inscribirse en los registros electorales. Acá también entra en juego el posible análisis costo-beneficio que estos realizan; el costo de levantarse temprano y hacer largas colas, es mayor que el beneficio de hacer valer su voto, ya que se piensa que un voto más, uno menos, da lo mismo.

Otro aspecto importante, que deriva de lo anterior, es que la mayoría ya no existe, si no que es un pequeño grupo de personas las que acuden a los lugares de votación en elecciones, que como bien expone el autor, los partidos políticos son “un deporte de minorías”. Por lo tanto, los elegidos no representan a la ciudadanía, si no a una pequeña parte de esta que cree que aún puede ayudar a generar una mayor representatividad.

Por esto le atribuyo la culpa de la degeneración del rol de los partidos políticos a ambas partes. Para que podamos ver una mejoría, todos debemos aportar algo, porque alguien debe cumplir el rol indispensable de autoridad política, pero debemos asegurarnos que sean los más calificados quienes ocupan estos puestos. Creo que es sumamente importante que todo hombre se instruya políticamente, para que así la sociedad en que viva sea mejor. Generar ciudadanos críticos e inteligentes que sean capaces de mirar analíticamente el escenario público actual, sin abstraerse de la ética.

Chile en cifras: http://www.embachile.co.cr/chileencifrasranking.html

Otras opiniones: http://www.elrancahuaso.cl/admin/render/noticia/15311

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