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Pérdida de idealismo en los Sistemas Democráticos

Es un fenómeno visible que las personas han perdido interés en las elecciones y ya no se sienten comprometidas con la democracia. En nuestro país, se han hecho extensas campañas para motivar a la juventud a inscribirse en los registros electorales, a diferencia de las generaciones de nuestros padres y abuelos, quienes la mayoría participaban activamente de un partido político y mostraban interés por participar de este sistema democrático que les daba un espacio para ejercer su soberanía. Hoy, el interés y el compromiso con la realidad política del país va en declive. A nuestros padres y abuelos les tocó vivir un período muy conflictivo en el ámbito político, como lo fue el período del gobierno militar, donde existió una fuerte polarización de la población en el Frente Popular y el bloque conservador. Este fue un ambiente en que se tendía a tomar partido por una ideología, dar a conocer la postura política y participar proactivamente de los conflictos que se estaban produciendo en el país. Conflictos que si bien eran locales, se produjeron en respuesta al contexto internacional de polarización ideológica mundial. Sin embargo hoy, además de los conflictos locales, nos aquejan problemas globales, que debemos enfrentar mediante sistemas políticos sólidos. Como por ejemplo, el calentamiento global, el que se debe resolver de manera conjunta entre las naciones del mundo. Pero llegar a una solución de este problema es muy difícil si ni siquiera en los mismos Estados existe unidad política y sistemas democráticos fuertes y apoyados. ¿Por qué en este contexto en el que estamos frente a un problema que debiésemos arreglar como comunidad  mundial, perdemos absoluto interés en la política? ¿Hoy cuando es muy necesario hacer valer nuestros derechos civiles que nos otorga la democracia para hacernos partícipes de un conflicto que nos afecta a todos y además a las futuras generaciones? ¿Cómo llegaremos a consensos mundiales si ni siquiera mostramos interés en nuestro contexto interno?

Las democracias se han debilitado. Para los ciudadanos no es prioridad participar activamente de sus Estados democráticos, los que les dan una oportunidad para ser representados y movilizar sus intereses dentro del contexto político. Este problema, que al parecer se está produciendo en todo el mundo, podría tener su origen a un nivel tanto interno como externo.

A nivel interno, se detecta el debilitamiento en la credibilidad de los partidos políticos. Organismos fundamentales en un sistema democrático puesto que constituyen las opciones por las que pueden optar los votantes. Sin embargo, estas opciones se han vuelto poco representativas. Frente a opciones que son poco válidas para los votantes, es lógico que exista un alejamiento y una falta de interés de parte de éstos. Pero esto no es un problema de los votantes, si no de los mismos partidos. Yo misma escuché mucho entre mis amigos pertenecientes a esta generación desinteresada: “Y para qué me voy a inscribir si mis únicas opciones son votar entre algo malo y algo peor “. Efectivamente existe un descontento. Los  partidos están perdiendo representatividad y legitimidad popular, puesto que como bien dice Dahrendorf “se han convertido en “máquinas” compuestas por cuadros entendidos altamente organizados”. Han pasado de ser grupos representativos de ideales políticos a agrupaciones que forman camarillas en persecución de sus propios intereses y en su forma de permanencia. Se priorizó la estrategia de permanencia y eternización por sobre el idealismo. ¿Pero cómo pretenden permanecer si el objetivo por el que se constituyó el partido ya no se está cumpliendo? Sin embargo, la causa de la pérdida de ideologías de los partidos podría deberse además a una causa derivada de la globalización. Los partidos ya no representan ideologías. Ahora, por medio de la elección de un partido se elige la mejor forma de administración del poder. De la cual con la globalización se ha llegado a un consenso de cuál es la mejor forma de organizar una sociedad.  No quiero decir que existe un consenso explícito, si no que existen modelos a seguir, como por ejemplo los gobiernos europeos, que son muy estables y han sabido organizar bien sus Estados y sus economías. En cierta forma los Estados tienen conciencia de que aquellos sistemas son los más propicios para administrar un país, y por lo mismo se aspira a tener un nivel de organización y de desarrollo como aquellos que se consideran un modelo.  Podría ser que por esto los partidos políticos hayan dejado de representar ideales y representen propuestas  de formas de administración, las que como propuestas son menos empáticas con la población. Por esto podría explicarse la pérdida de interés de los jóvenes en la política, ya que éstos que son idealistas por esencia, ya no ven en la política un camino para concretizar sus convicciones más profundas. No sólo la juventud, si no todas las personas, ahora se ven menos representadas puesto que si los partidos representan una ”forma de administrar” y no ideales, éstas tienen menos “llegada” en la población, la que tiene menos motivos de identificación con el partido. Esta idea podría ser contra argumentada, diciendo que el mundo ha cambiado, que si antes se hablaba de la lucha por idealismos, de los que la política se presentaba como escenario, hoy ese contexto no existe y es necesario que la política persiga otros objetivos, como el llegar a administrar de manera óptima un territorio. Sin embargo, este cambio de finalidad ha producido un objetivo desinterés en la población. Si bien los hombres se organizan para buscar el orden, cuando ya hay una cierta complejidad de la sociedad, para hacer conocido un sistema de organización que impulse la adherencia de adeptos, debe existir un ideal constitutivo que produzca identificación en la población, que la interese y la motive y aúne fuerzas en pos de un interés común. Considero que una buena solución, sería el que los partidos políticos reinventen sus estructuras y se adecúen  tanto a las demandas locales (falta de ideales), como a las propuestas globales (mejores formas de administración). Los partidos no deben dejar de lado el ideal esencial por el que surgieron, si no que hacer de éste un recurso de identificación y acercamiento con la población. Por ejemplo, si un ideal es resguardar la igualdad en todos los niveles sociales,  presentar proyectos que se relacionen con estos objetivos en particular.

De esta forma, se podría empezar  a generar un interés en la política interna, de la cual las personas se sientan partícipes, y una cierta cohesión política de los países, ya que para enfrentar los desafíos de la globalización se necesita unidad local y global. Por esto, fortalecer nuevamente las democracias es un primer paso en la resolución de los conflictos políticos en un mundo globalizado. Una vez que los países logren un consenso a nivel interno, recién estará en condiciones de llegar a acuerdos globales, que nos permitan resolver problemas de magnitudes mayores como por ejemplo el del Calentamiento global.

 Referencias:

http://www.labatalladechile.cl/resena-historica/

http://www.webislam.com/?idt=3076

http://www.memoriayprofecia.com.pe/node/109

http://www.iesam.csic.es/doctrab2/dt-0223.pdf

 

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