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La efectividad de las instituciones

No. Los políticos no son (generalmente) irracionales, mal intencionados o ineptos. De si son corruptos o no es harina de otro costal. Pero entonces… ¿Por qué diablos nunca llegan a los acuerdos deseados por ellos mismos? ¿Por qué no cumplen sus promesas de campaña? ¿Por qué parece ser que la política no soluciona los problemas que se supone debería? A mi parecer la respuesta se encuentra en las instituciones. Las instituciones son un arma de doble filo ya que son las mismas que en la sociedad proveen la serie de derechos básicos para las personas, y, como diría Rawls, las que deben proveer a todos la cantidad de imparcialidad en las condiciones básicas para alcanzar nuestros planes de vida. Pero son también las mismas que, siguiendo los preceptos anteriores, las que impiden que los actores políticos de turno en el poder hagan a diestra y siniestra cuanta reforma se les ocurra. Queramos o no, vivimos en sociedades en las cuales existe gran diversidad de opinión con respecto a todos los temas y, lo que es lo mismo, sectores políticos con posturas contrapuestas que en muchos casos son irreconciliables. Frente a tales diferencias, no podemos simplemente vivir con las reglas de aquél que esté en el poder de turno, para luego, cuando la otra ala gane las elecciones, reformemos toda nuestra estructura social. No. Es necesario encontrar un punto medio de encuentro, y es en este punto en donde surgen las instituciones como medio de asegurar la estabilidad. Pero éste es un mundo cambiante, con tendencias que mutan  con las generaciones, y no es precisamente estabilidad lo que buscamos, sino adaptabilidad. De acuerdo, pero este estado al que lleguemos finalmente debe ser legítimo, de modo que las partes con distintas miradas sobre el mismo, acepten y validen tanto la solución, como el método al que se llega a ella. Y este método es precisamente la política y sus instituciones. Los políticos que llegan al poder no pueden pasar por encima de todas las instituciones existentes para imponer sus reformas, porque violarían la condición previa que ya mencioné. Por lo que deben hacer una propuesta que se acerque más a lo que ellos consideran bueno o deseable, tomando en cuenta las preferencias de la contraparte que tenga poder político de decisión (generalmente el congreso o grupos sindicales). Por lo mismo, la propuesta que se hace no es la que ellos preferirían en todos los casos ni consideran como óptima, sino es la que saben se acerca más a lo deseable y que saben que tiene posibilidad de ser aceptada. Esto es netamente teoría de juegos. Las instituciones son una espada de doble filo precisamente por lo mismo: porque muchas veces, aunque exista disposición de los actores al llegar al óptimo, finalmente se llega a un “dilema del prisionero”, dejando las reformas igual o más deficientes, y la percepción ciudadana de los políticos y su efectividad aún peor.

http://www.econlink.com.ar/definicion/teoriadejuegos.shtml

http://ghrendhel.tripod.com/textos/rawls.htm

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