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El futuro político

noviembre 29, 2010 Deja un comentario

Dejando de lado la forma en que el autor trata el tema del presente y futuro de un país en manos de políticos, éste tema es clave y de seguro más de alguno está de acuerdo con lo que éste platea.

Hemos visto como año tras años los políticos se esfuerzan por hacer que la ciudadanía crea en su palabra, y hacen promesas en base a las mejoras del país y su educación, que pocas veces dan los resultados esperados, y es verdad que nadie quiere aceptar culpas tras errores cometidos, como ejemplo simple: el Transantiago; pero yo me pregunto ¿De dónde viene ese esfuerzo? ¿Viene realmente de la vocación al servicio público o es simplemente una respuesta al poder que implica estar al mando? ¿Por qué existen algunos que se oponen fuertemente a la renovación y cambio político?

Creo que la política, como sistema que resuelve los problemas que surgen de la convivencia colectiva de las personas, es necesaria y tiene futuro si el ejercicio de poder que se hace de ésta promueve la participación ciudadana y hace uso correcto del poder que se le otorga. Un problema aquí es que los políticos usualmente se olvidan de la palabra “bien común” para transformarla en otra conocida como “bien propio”, lo que partió como vocación al servicio público se trasformó en adoración al dinero o a los beneficios que trae ser una cara visible del país.

Todos tienen aquí distintos puntos de vista, y la crítica parece ser la manera más fácil y eficiente de hacer ver cómo se están haciendo las cosas sin realmente haber pasado por ello. Es realmente difícil a mi parecer hacer que todos queden satisfechos con el manejo de las políticas públicas y las medidas tomadas por los diferentes gobiernos, más aún cuando estar en el poder implica tomar decisiones que involucran a todo un país, en las que algunos se ven favorecidos y otros perjudicados.

Así, el sentimiento de justicia arraigado en las almas, hace que cada uno se forme una visión de cómo se deberían hacer las cosas, pero no es tan fácil cuando se está en ese lugar, no se puede complacer a todos y las visiones de mundo de cada uno son totalmente diferentes.

Ahora bien, el problema tiene una mayor complejidad, el mundo y la educación de hoy no es igual al mundo y la educación en la época de Cervantes o Quevedo, el contexto histórico aquí es clave, la población ha ido aumentando; y con ella la tecnología y la globalización son fenómenos eminentes, por lo que creo que la comparación que hace el autor en cuanto este tema no ha lugar y nos lleva a la lectura inevitable de que todo tiempo pasado parece haber sido mejor o al menos, más coherente; con lo que no estoy precisamente de acuerdo. Se necesita una educación de acuerdo a los tiempos que corren, y es precisamente esto lo que los políticos tratan de potenciar, les resulte o no, es una preocupación en sus gobiernos. Y es esto lo que rescato, más vale tener a alguien que se quiera hacer cargo del tema, sea por el motivo que sea, y que haga su mejor esfuerzo de hacer las cosas bien por el país a no tener a nadie que se la juegue por tratar de solucionar este problema tan complejo en pro del bien de todos.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1054941

http://www.atinachile.cl/content/view/4470/Que-es-la-politica-Diez-preguntas-fundamentales.html

http://educacion.idoneos.com/index.php/Opiniones_y_consultas_sobre_educaci%C3%B3n/Todo_tiempo_pasado_fue_mejor…%3F

¿Democracia sin participación?

octubre 26, 2010 Deja un comentario

Dentro de un Estado-Nación la democracia está en función de las personas y tiene sentido mientras esto se cumpla, el problema está en que “hoy”, tal como lo menciona el artículo, existe una desconexión con respecto a esta, la falta de participación por parte de los ciudadanos ha ido creciendo cada vez más y en mi opinión esto se debe a una pérdida de credibilidad fundamentada en la historia de los partidos políticos, un mal manejo de las decisiones políticas en distintos tiempos pasados que han llevado a la desconfianza en las instituciones de la democracia representativa por la falta de protección y bienestar que no sienten por parte de estas.

Pero esto, no ha sido de un día para otro, es un proceso en donde la globalización ha jugado un papel muy importante, los votantes han ido cambiando, ya no tienen los mismos intereses que antes y es por esto que hoy existen más disputas en torno a temas que están en el espacio público o los que no lo están, pero ¿Ha ido la democracia evolucionando de la misma manera? ¿Sigue preocupándose verdaderamente por los intereses de las personas? La respuesta puede verse en esta “democracia desconectada”, los votantes contemporáneos, especialmente los jóvenes, ya no se sienten representados por el gobierno existente y les cuesta cada vez más creer en sus promesas e ideales, no se sienten llamados a participar en algo que no creen transparente y que sienten que no pueden cambiar. Este sentimiento que experimentan se traduce en la falta de participación, pero no concuerdo con el autor que sea por una falta de interés, “Hoy día los jóvenes se sienten motivados para participar en relación a temas y organizaciones diferentes de las políticas. De hecho, los jóvenes en Chile participan en actividades políticas no convencionales más que otras generaciones y también más que en otros países. Participan principalmente de actividades sociales, en organizaciones deportivas, de ayuda a la comunidad y trabajos voluntarios” (1). Creo que los jóvenes se hacen escuchar de maneras distintas a las que se conocen hoy como tradicionales, expresan su opinión, ya sea de conformidad o disconformidad, mediante foros de debate público o simplemente mediante protestas, lo que implica que le asignan gran importancia a temas relacionados con el país y  un tipo de participación significativa más allá del hecho de votar, que no deja de ser importante.

La democracia, así como los partidos políticos y parlamentos, deberían buscar la manera de “sanar” las secuelas provocadas por el pasado, hacer volver el espíritu colectivo y recuperar la confianza perdida por los ciudadanos, específicamente la de los jóvenes, en quienes se encuentra el verdadero espíritu de cambio por una sociedad y un gobierno transparente que se preocupe no solo por los intereses presentes, sino también por el desarrollo futuro; en resumen, una democracia representativa.

 

(1) http://elpensamientojovenes.blogspot.com/2008/12/desinters-poltico.html

http://www.polodemocratico.net/El-desinteres-por-la-cosa-publica

http://www.revistademocracia.com/sociedad/desinteres-juvenil

http://arvo.net/el-valor-de-la-politica/globalizacion-y-desinteres-por/gmx-niv389-con10696.htm

 

 

 

Democracia más imperio de la ley, no es lo único que se necesita

septiembre 29, 2010 Deja un comentario

La definición que hace Karl Popper del concepto democracia, encierra, simplifica y reduce este término a una de sus características comunes, la elección mayoritaria que hace la ciudadanía de sus gobernantes, y el poder político y capacidad de dominación asignado a estos, el cual es respetado por todos, quienes lo apoyen o no, durante el período de mandato establecido. Pero la democracia, como señala Dahrendorf, no se trata solo de elecciones, hoy debe significar “democracia más algo”, y ese algo debe ser necesariamente el imperio de la ley, ¿Pero sólo el imperio de la ley?

La corte de EE.UU concreta al imperio de la ley como un componente fundamental de una sociedad democrática, y lo define ampliamente como el principio de que todos los miembros de la sociedad, tanto ciudadanos como gobernantes, están obligados por una serie de leyes claramente definidas y universalmente aceptadas, estas leyes son la garantía que poseen los individuos de una sociedad, ya que reconocen que “en cada persona hay un meollo de espiritualidad, dignidad y humanidad”.

En una democracia, “el imperio de la ley se manifiesta en un poder judicial independiente, una prensa libre y un sistema de frenos y contrapesos de los líderes mediante elecciones libres y separación de poderes entre las ramas del gobierno” [1] Sin alguno de estos elementos, la sociedad puede verse gravemente socavada y las partes independientes de este sistema afectadas por la corrupción y el tráfico de influencias.

Pero no basta solamente con la democracia en conjunto con leyes bien establecidas y ejercidas, ya que las leyes también pueden establecerse para ejercer prácticas antidemocráticas, como en el caso del Apartheid en Sudáfrica, en donde existían leyes, como aquella para mantener separados a los blancos de las demás razas e incluso se crearon áreas en donde mantenían a los negros aislados.

La democracia por lo tanto, depende de más cosas que solo el imperio de la ley, la afecta también la capacidad de los políticos para organizarse de manera efectiva y  gobernar de manera correcta por el bienestar del país, que las leyes y objetivos que quieran llevar a cabo estén acorde a lo las personas necesitan y no sobre sus intereses ni caprichos personales, y que si esta última situación llegase a ocurrir y algún gobernante pasara por sobre la ley y los poderes independientes o utilizara las llamadas “leyes de excepción”, exista realmente un poder judicial bien constituido que haga valer las leyes para todos, como dijo Kennedy: “Los jueces deben ser independientes no para hacer lo que prefieran, son independientes para hacer lo que deben”.

Por lo tanto para que un sistema democrático funcione de la manera que debe y mantenga el orden social necesario, se necesita que exista la suficiente transparencia en cuanto a la manera de gobernar, ciudadanos informados y con instituciones poderosas y por sobre todo independientes, las cuales no se pasen a llevar, los representen y en base a la ley puedan protegerlos en contra de los posibles abusos que se puedan producir.

[1] http://www.america.gov/st/democracy-spanish/2008/August/20080821175837pii0.6827051.html

[2] http://www.unesco.org/issj/rics152/tateintrospa.htm

Resolución de un conflicto social

agosto 27, 2010 Deja un comentario

La columna hace referencia a lo difícil que es para el gobierno tomar una decisión para resolver temas en conflicto social, en donde luego de la politización en la cual los temas ingresan al espacio público, la resolución que se toma tendrá una serie de implicancias positivas y negativas así como costos políticos para cada uno de los actores involucrados, que no todos están dispuestos a asumir, y por esto se decide que intervenga el poder judicial.

Como señala el doctor en sociología del derecho de la Universidad de Yale, Boaventura de Sousa Santos: “la necesidad de monopolizar la justicia en la medida en que el Estado necesita un mecanismo que le permita dirimir los conflictos, tratar de mantener dentro de un nivel sosegado las luchas y disputas que puedan dividirlo, conservar el orden y legitimar el poder existente a través de la aplicación correcta, formal e igual de la ley y el derecho”; describe claramente la disyuntiva de la separación de los poderes judicial y legislativo, además de expresar la suma de funciones y preocupaciones que tiene una institución como el gobierno.

El aumento de fenómenos de conflicto social hoy en día y el crecimiento de la tensión social de manera proporcional a la complejidad de estos fenómenos, hace que cada vez sea más difícil encontrar un vínculo de unión entre las partes involucradas y por ende una  resolución al conflicto, ya que todos los individuos defendemos distintos valores que creemos justos y pensamos diferente frente a temas que suponemos relevantes.

El hecho de si un juez ha de abstraer sus convicciones personales al momento de tener que dirimir frente a la cuestión en controversia, creo yo que está fuera de tema, ya que el juez debe aplicar las leyes conforme a la constitución establecida por el poder legislativo, en donde existen reglas por las cuales este se debe guiar y así tomar la decisión más justa y de la manera más objetiva posible. Pero las leyes existentes hoy en día, ya fueron motivo de controversia en momentos pasados, en donde tanto el poder ejecutivo, legislativo y judicial, además de las personas y la comunidad que se expresa y rebela frente a esta tensión existente, dieron lugar a la solución que hace mayormente posible que el orden social tome parte.

Por lo que cuando existe tensión social, como por ejemplo hoy con el tema de la ley de unión de hecho, en donde todos tenemos perspectivas diferentes, antes de que existiera la posibilidad de esta ley se debió pasar por una serie de procesos, la gente expresó su opinión hasta el punto en el que el tema fue politizado, y ahora el gobierno debe analizar cada una de las opiniones y propuestas hechas por cada una de las partes que conforman esta situación, para velar por los costos y beneficios de todos los ciudadanos, mientras que los demás poderes están ahí a disposición de ayudar cuando el gobierno lo requiera y se quiera analizar más a fondo por la complejidad implicada.

Por ende, sea en manos del gobierno, del poder legislativo o judicial, cada uno en su función, esos temas requieren unicidad y distintas visiones de todos los actores involucrados para poder llegar a la solución que reestablezca el orden en conjunto con la cooperación ante este conflicto.

Beatriz Suazo