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La política como ejercicio complejo

La crítica incisiva de Arturo Pérez-Reverte me recuerda inmediatamente a lo que es la política en nuestro país.  Las deficiencias educacionales y las diferentes características asociadas a los políticos me sugieren a un país muy parecido al nuestro, donde lo público mantiene sus deficiencias y lo privado avanza en beneficio de unos pocos.

Sin embargo Arturo no se queda en ejemplificaciones superficiales y logra, con su artículo, sugerir la existencia de problemas de fondo en la planificación y estructura base de las políticas y, por sobre todo, en las figuras que la dirigen.

No obstante, no puedo evitar preguntarme sobre el origen de estas problemáticas. ¿Será la cultura española la originadora de las ineficiencias políticas? ¿Somos como chilenos herederos desde la colonia de esta cultura de ineficacia en el manejo político? ¿O sólo serán ellos?

Pero no podemos quedarnos en una mera interpretación cultural. Yendo más allá, el texto de Pérez-Reverte podría sonarme coherente para varios países que en la actualidad presentan problemas sustanciales. ¿No será que la política es particularmente difícil?

A la hora de hacer política no hay fórmulas o procedimientos establecidos que den resultados para cada país. Manejar los recursos de todo un país no es fácil y el crecimiento no tiene recetas mágicas.

El autor del texto es crítico a la hora de analizar a su país y sus gobernantes, y es justificable aún más al observar que lo hace desde contexto al europeo, donde las condiciones podrían diferir del escenario español.  Sin embargo, las políticas en cada rincón del mundo son complejas y delicadas.

No se trata de que tengamos políticos ineptos o sociedades ciegas, de hecho, es en nuestra racionalidad colectiva que se sustentan nuestras democracias. Y si ineptos fuéramos todos, no tendríamos grandes complicaciones a la hora de gobernarnos. El punto relevante acá es la política como un ejercicio que influye y vincula a una gran masa de personas, donde cada decisión debe asumirse como un beneficio para algunos y como una pérdida para otros. De esta forma, las políticas públicas son difíciles de orientar, más aún cuando esta masa se convierte en una masa crítica. No se trata ni de nuestros políticos ni de los políticos españoles, si no de una complejidad más profunda a la hora de implementar políticas gubernamentales.

Juntos hacemos política en el acto de unirnos y ponernos de acuerdo a través de representantes democráticos. La política tendrá futuro sólo en la medida en que sigamos trabajando por un orden colectivo donde busquemos maximizar las felicidades. En esa intención basamos nuestras elecciones como ciudadanos y de ahí en adelante nuestros políticos hacen lo suyo en la voluntad de incrementar el bienestar. La corrupción es otra cosa, una conducta humana que no debe asociarse sólo al área política como concepto característico.

La política es uno de las actividades más complejas del ser humano y criticar a los políticos no debiera sernos tan fácil. Otra cosa es con guitarra.

Francisca Olivares

http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/politica/manifiesto/20.html

http://www.unesco.org/issj/rics157/tinbergenspa.html

http://campus.usal.es/gabinete/comunicacion/cumbre/pdfs/seminario_internacional_problemas.pdf

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Nueva democracia para nuevos ciudadanos

Las sociedades de hoy no son las mismas de hace 20 años. El ciudadano moderno ha cambiado su forma de vivir y relacionarse con el mundo. La globalización ha logrado acercarnos a la información y con ello, a la crítica. Con el desarrollo de nuevas tecnologías se nos ofrecen múltiples mecanismos que facilitan la expresión libre de nuestras ideas, que están siendo aprovechadas tanto por votantes como por no votantes. La gran pregunta es, ¿por qué entonces los sistemas electorales no han sabido capturar esta participación cívica implícita?, ¿por qué este nuevo ciudadano, teniendo más herramientas para acercarse, se aleja del ejercicio de la democracia? El gran problema es que esta participación esquiva afecta finalmente a la totalidad del país. Las políticas en su implementación parecieran no tener claro su público referencial y se obstaculiza el avance del desarrollo del país en cuanto a derechos y libertades. La causa del problema está en las bases de los sistemas democráticos y su inatingencia con el ciudadano de hoy. Es necesario entender que al evolucionar la sociedad, sus instituciones deben evolucionar con ella, de modo que se mantengan actualizadas en cuanto a su forma de satisfacer las necesidades de la población. A través de cifras de INJUV, vemos cómo el desinterés de los jóvenes en la participación electoral afecta al desarrollo de propuestas enfocadas a su segmento. En Chile, los votantes entre 18 y 29 años sólo alcanzaron al 8,07% del registro en las últimas elecciones. Lo anterior no debe leerse como una manifestación de rebeldía, si no como una consecuencia del envejecimiento de nuestra forma de interactuar con la democracia. No es cierto que las nuevas generaciones no sientan interés, puede que la democracia representada en el actual proceso electoral no les parezca el mejor mecanismo para ejercerla. La democracia, como el gobierno de elección popular deja de tener sentido si deja de estar en función de las personas. Estas personas quizás hoy sean una versión de consumidores a los que hay que entender y acercar, como menciona el texto. La idea de votante consumidor, representa para bien o para mal, al votante contemporáneo. El error es percibir a este votante como un fenómeno equívoco. Es momento de dejar de entender los fenómenos con valores normativos y empezar a adaptarse a ellos. Es por ello que la democracia necesita una reestructuración. No basta con cambiar las reglas del sistema electoral, pues necesitamos una reformar en el sentido más básico lo que significa pertenecer a una sociedad democrática. Sólo entendiendo de manera efectiva las nuevas formas de interactuar con el mundo podremos volver a generar gobiernos que representen a la mayoría. Necesitamos definitivamente que esta institución mantenga su espíritu colectivo, pues la democracia de hoy nos quedó chica.

http://www.atinachile.cl/content/view/585773/El-voto-juvenil-sigue-en-rebeldia-Mas-de-2-millones-estan-fuera-de-los-registros-electorales.html

http://www.89decibeles.com/comunidad/foro/noticias-y-temas-de-actualidad/17559

http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20090606/pags/20090606210748.html

Democracia: Voluntad Colectiva

La definición de democracia de Karl Popper simplifica el concepto y facilita su comprensión. Sin embargo, limita el término a su ejecución en el mero proceso de rotación de los cargos públicos, en el que necesariamente alguien tiene que salir para que caras nuevas suban a gobernar.

Popper cae en una reducción grave de lo que “democracia” significa. Su objetivo, según lo que observamos en las naciones actuales, va más allá de evitar el derramamiento de sangre al final de un período de mandato, pues además, busca integrar la voluntad colectiva de modo que se manifieste en una acción.

Dicha acción adquiere una legitimidad absoluta al estar compuesta por todo un pueblo y Ralf Dahrendorf, implícitamente pone en duda dicha legitimidad argumentando que, en algunos casos, la ciudadanía escoge a los incorrectos.

Ocurre que la elección de figuras antidemocráticas funciona como una consecuencia de la democracia misma. Es erróneo señalar como ilegitima cualquier elección que por vía democrática haya sido establecida, pues los fundamentos democráticos están establecidos y es nos plausible modificarlos con fines estratégicos, aunque involucren el bienestar de la población. Se debe dejar que la voz colectiva se manifieste libremente sin intervención de nadie, incluso de aquellos que poseen mayor información.  Es por ello, que para preservar la democracia de aquellos que quieran menoscabarla, no podemos actuar pasando sobre la misma.

No obstante, que las anti democracias sean legítimas en su llegada al poder, no significa que no traigan problemas en su consecución. La cadena democrática se corta con gobiernos como el de Serbia y sólo podemos evitar que se quiebre mediante lo que John Stuart Mill propone: generar votos informados.

Dado que la democracia sugiere cero influencias en la decisión voluntaria, sólo podemos intervenir mediante la educación cívica. De esta forma, no sólo generamos una elección consistente, si no que además inculcamos la responsabilidad ciudadana que nuestro voto trae consigo.

Por otro lado, reforzamos el ejercicio  de la democracia como un mediador en un conflicto entre iguales, donde todos contamos con los mismos derechos pero con distintas visiones de gobiernos. Como hemos visto en clases, este tipo de conflictos, donde ninguno tiene más poder que otro, sólo puede resolverse por un tercero. Con la democracia electoral pasa algo insólito: ese tercero, ese mediador implícito lo conformamos todos de manera colectiva, y creamos juntos una entidad con el poder suficiente para decidir.

 Bajo una visión macro, la democracia nos ayuda a definir en conjunto los parámetros en los que regirá la interacción pública. Sin embargo, podemos ver que la democracia además se hace ostensible en el diario vivir, de manera cercana y habitual.  Estas formas de democracia se relacionan con la capacidad de acceder libremente a los medios y recursos, como también a la libertad en las interacciones interpersonales. Bajo esta mirada, no sólo los casos como Serbia, con una antidemocracia política, caben en esta categoría, si no que también países como China, quienes transgreden los derechos democráticos de la ciudadanía a través del acceso a Internet y otros medios.

En definitiva, este no es un tema menor. De alguna u otra forma la condición en que se encuentre la democracia en un país afecta directamente a sus habitantes, ya sea en la dirección del gobierno o en situaciones del diario vivir. Es por ello, que el concepto de democracia debe potenciarse y asociarse a una responsabilidad cívica, en la que todos los ciudadanos se informen y resguarden el poder de aquellos que quieran una anti-democratización

http://www.fp-es.org/autoritarismo-2-0

http://www.interdependencia.com.mx/revista/?p=952

Francisca Olivares

Justicia como valor humano

Dentro del marco mundial, encontramos distintos niveles contextuales diferenciados según su alcance en cuanto a territorio y personas. Para un análisis de la política de una región es necesario delimitar su área de influencia y a partir de ello, destacar ciertos aspectos de interés.

Sabemos que a nivel país, parte de nuestra integración comienza por la pertenencia común a una nacionalidad, que nos acerca, ya sea por una cultura común, una historia o una forma en particular de ver el mundo. Sin embargo, al ampliar los horizontes, observamos que nuestra estructura política nacional está inserta en un plano global que reúne a muchas otras estructuras con las cuales no tenemos necesariamente el mismo tipo de vínculo que poseemos entre nosotros. Las formas de inclusión internas difieren de las externas y es ahí donde cabe preguntarnos ¿qué nos vincula internacionalmente como agentes comunes del mundo?

Según mi perspectiva, sólo la justicia universal y el bien por la humanidad responden a esta pregunta. La búsqueda generalizada por mantener cierto equilibrio traspasa las barreras nacionales y es la exigencia por el bienestar universal lo que sustenta esta interacción.

De esa forma, considero que es fundamental contar con organismos que legitimen nuestros valores como seres humanos;  que nos aseguren la libertad a través de la justicia mediante medidas coercitivas a quienes transgredan dichos valores y menoscaben el beneficio colectivo. Para ello, es sumamente válido que organismos como el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tengan el poder para juzgar crímenes humanitarios,  sin importar el origen ni el rango formal que ocupe su autor.

Que aspectos como el status interno que posee un individuo en su país afecten su sentencia a nivel internacional, no sólo atenta contra el poder de la ley, si no que ignora la trascendencia de aquellos principios que nos unen como seres humanos. Hoy, valores como la libertad, la paz y la seguridad son parte de nuestro ADN humano más que de nuestras leyes nacionales, y está en nosotros y nuestras instituciones universales velar por su resguardo.

Actualmente se destaca la labor del Consejo de Seguridad con respecto a situaciones como la referente al presidente de Sudán, Omar al-Bashir, o al Tribunal Penal Internacional por los juicios a Slobodan Milosevic(1), además de las leyes de pena universal de España (2).  No cabe duda que estamos logrando poco a poco a instaurar la jurisdicción universal. Sin embargo, aún nos queda mucho por realizar.

Ciertas situaciones conflictivas a nivel de derechos humanos aún no son tratadas como pertenecientes al marco público del mundo y se mantienen en la privacidad de su nación. Sólo a través de la intromisión e investigación de dichas prácticas por parte de nuestras instituciones globales lograremos situar los problemas donde corresponde: en un espacio común, donde el mundo promueva, mantenga y resguarde los valores que nos importan como humanidad.

Francisca Olivares Santander

Revisar:

(1) http://www.webislam.com/?idn=2153

(2) http://www.es.amnesty.org/jurisdiccion-universal-espana