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Política: ¿Un mal necesario?

noviembre 23, 2010 Deja un comentario

Es de creencia popular que el mayor problema de la política actual es que está llena de políticos; ese grupo selecto de “representantes” que al parecer no hacen más que discutir hasta el cansancio temas irrelevantes para la sociedad y que no hacen nada útil para el país. Ejemplos de mala gestión política hay por montones; solo por mencionar algunos casos ilustres tenemos la puesta en marcha del Transantiago, las enormes brechas existentes entre la educación pública y privada o la “inauguración” del Hospital de Talca. Estos hechos verdaderamente vergonzosos que no hacen más que poner de manifiesto la incompetencia de muchas entidades públicas y para que hablar de la imagen país que proyectamos al mundo. Sin embargo, no podemos dejar de lado aquellos casos en que el Estado ha demostrado de lo que es capaz de hacer y que mejor forma de ejemplificar esto que el rescate de los 33 mineros. Eso sí, el hecho de que el Ejecutivo se haya comprometido tanto con el rescate al punto de prometer sacar con vida a todos los afectados me pareció altamente riesgoso, es más no quisiera ni imaginar la situación en la que se vería sumida el gobierno (y de paso nuestra imagen internacional) de haber fallado en su misión.

Podría pensarse que estos hechos son inherentes a la cultura chilensis, pero tan solo basta con hacer una pequeña investigación para darse cuenta que en la mayoría de los países (desde los subdesarrollados hasta los industrializados) la política es una materia que le quita el sueño a la mayoría de las autoridades. Basta con ver a Haití, que ya a casi un año de sufrido su terremoto aún sigue en ruinas. Incluso en países líderes de la Unión Europea como son Francia y Alemania se libran verdaderas “batallas diarias” para afrontar los problemas de inmigración masiva y la falta de recursos para mantener a su envejecida población.

Ante esto resulta casi natural cuestionarse la existencia de la política actual. De inmediato surgen propuestas casi utópicas de reformas al sistema y reestructuraciones masivas. Es en momentos como estos en los que pido un poco de compasión con la clase política y llamo a analizarse a uno mismo primero antes de emitir cualquier juicio externo. Primero que nada fuimos nosotros los que escogimos a los políticos para que nos representaran, así que por ese lado no tenemos por donde alegar, menos aun si votamos basados únicamente en nuestras preferencias (o las de otras personas) y no nos informamos oportunamente por qué medidas y políticas concretas estábamos votando. También llamo a las personas a que analicen como sería todo en ausencia de política antes de proponer soluciones a los grandes problemas de la sociedad. Piensen por un minuto lo difícil que es que 120 personas se pongan de acuerdo para votar un proyecto de ley; de cinco millones ni hablar.

Estoy totalmente de acuerdo que el actual sistema político no es el mejor de todos (y difícilmente algún día lo será) pero es lo mejor que tenemos y debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que este sistema funcione relativamente bien. Una buena medida para empezar podría ser informarse antes de emitir un juicio y más importante aún, estar al tanto antes de ejercer el deber ciudadano.

IAN JACOB P.

Links de interés:

http://www.elmundo.es/mundodinero/2010/10/16/economia/1287214303.html

http://www.abc.es/videos-internacional/20101017/acalorado-debate-sobre-inmigracion-639515957001.html

http://mauricioveron.wordpress.com/2008/12/26/educacion-publica-educacion-privada-precisando-ciertas-confusiones/

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El poder del Vox Populi

septiembre 24, 2010 Deja un comentario

Desde que empezamos a vivir en sociedad hemos sido regidos por diversas instituciones, la mayoría muy distintas entre sí pero con un factor común que las agrupaba a todas. Todas y cada una de ella poseía (y siguen poseyendo) la capacidad de instaurar el orden. Algunas los hacían por la fuerza y otras con la promulgación de leyes. Hoy en día las instituciones reúnen todas estas características y se les ha agregado la capacidad de reunir fondos y la capacidad de realizar acciones públicas.  Normalmente estas acciones eran simplemente informadas a las personas a las que iba a afectar y estas no tenían influencia alguna en las decisiones que las instituciones tomaban. Sin embargo esta situación se ha ido revirtiendo con los años. Las personas ya no se sienten conformes con que les informen de las decisiones que les van a afectar directamente. Por el contrario, quieren ser parte de estas acciones públicas y disminuir los costos (no monetarios) que esta acción pública traería consigo.

Claro ejemplo de esto es la negativa de los vecinos del barrio de Martín de Zamora a la construcción de un mall en lo que antes eran los terrenos del colegio Nuestra Señora del Pilar.

Esta tendencia de los habitantes de una zona a oponerse a diversos proyectos a realizar en la cercanía de sus hogares es algo que se ha estado viendo cada vez con más frecuencia en los medios. Manifestaciones como estas eran impensables o al menos extremadamente poco frecuentes hace algunos años atrás. Antes la gente simplemente acataba las acciones informadas por estas entidades “superiores” ¿qué ha cambiado desde entonces?. En mi opinión, el poder de las personas está igualando al de las empresas e incluso a algunas entidades estatales. La gente se está educando cada vez más, accede a puestos de mayor prestigio y por lo tanto se sitúa en puntos de mayor influencia. Está claro que es muy poco probable que una sola persona (por muy bien conectada y relacionada que esté) logre ejercer mucha presión en contra de una gran empresa, pero un grupo grande de gente trabajando junta mueve más puntos de influencia y logran contrarrestar el poder que antes le correspondía únicamente a las empresas.

Volviendo al caso expuesto anteriormente, las negociaciones desembocaron en el replanteamiento del diseño del mall. Se llegó al acuerdo de construir un centro más pequeño, de menor altura y con mayores áreas verdes de uso público. En definitiva, la gestión y acción conjunta de los vecinos del sector lograron mitigar los prejuicios que traería la construcción del centro comercial. Este caso en particular no quiere decir que todas las opiniones de las personas afectadas sean siempre escuchadas. Ejemplo claro de esto fueron las terribles molestias que sufrieron los vecinos de Huechuraba alto y El Almendral con la construcción de la autopista radial nororiente en la cercanía de sus hogares. Muchos tuvieron que soportar ruidos incesantes producto de la construcción para después tener que lidiar con el ruido de los vehículos día y noche mientras que otros vieron disminuido el precio de sus propiedades.

Hechos como este dejan en claro la necesidad de contar con una institución que haga estudios de impacto reales tanto para los vecinos como para el medioambiente. Una institución de estas características eliminaría el trámite que significa llamar a plebiscito para cada proyecto que se quiera realizar y además llevaría a buscar soluciones que sean un aporte verdadero a la ciudad y a sus habitantes cada vez más alerta de sus derechos.

IAN JACOB P.

Links de interés:

http://www.e-construccion.cl/2010/05/16/cencosud-hace-cambios-definitivos-a-su-proyecto-de-mall-en-martin-de-zamora/

http://www.portalinmobiliario.com/diario/noticia.asp?NoticiaID=11416

http://www.plataformaurbana.cl/archive/2010/05/31/¿mall-o-universidad-en-martin-de-zamora-el-voto-por-el-mal-menor/

Judicialización: ¿una práctica responsable?

agosto 27, 2010 Deja un comentario

¿Qué harían si tuvieran que tomar una decisión que posiblemente ponga en tela de juicio la confianza que miles de personas depositaron en ustedes? ¿Adoptarían una posición y decidirían sin dudar o ante el riesgo de perder adeptos delegarían la decisión a alguien más? Un tercero con una postura supuestamente neutral y cuya decisión final no los afecte directamente en lo más mínimo.  A este proceso se le denomina judicialización, consiste en delegar decisiones propias del poder ejecutivo al legislativo para evitar la pérdida de poder político.  Es una práctica común en muchos gobiernos y Chile no es la excepción. Los ejemplos más recientes de esta “jugada política” han sido los fallos del Tribunal Constitucional en torno al cobro de las Isapres y de la distribución de la píldora del día después.

A mi opinión esta práctica es una evasión de la responsabilidad que supuestamente se le asignó al ejecutivo al momento de elegirlo. Además, el temor que sienten por la posible negativa que recibirían de parte de los votantes está completamente infundado, ya que los que poseen poder político fueron elegidos para estar en ese cargo y por lo tanto ellos representan a la opinión colectiva.

Otro punto que juega en contra de la judicialización es la “imparcialidad” de la contraparte (en este caso el poder legislativo). ¿Será posible que una institución formada por personas que poseen su propia postura ante los temas públicos sea capaz de tomar una decisión completamente libre de juicios?

Un posible voto a favor de la judicialización podría ser que el alto grado de conocimiento que poseen las instituciones a cerca de las leyes que dirigen al país, sin embargo este vasto conocimiento no garantiza que este se aplique de forma imparcial y libre de interpretaciones, además cabría la posibilidad de un posible conflicto de intereses por parte de los miembros de dicha institución (en casos extremos claro está).

Mi opinión sobre este tema es que no es aceptable evadir responsabilidades que por definición te corresponden delegándolas a otros, desde mi punto de vista es una forma elegante o discreta de lavarse las manos. Esto no quita que el ejecutivo no pueda asesorarse para tomar la mejor decisión posible; perfectamente podría hacer uso de los conocimientos legales del legislativo, los que obviamente estarían libres de opiniones y juicios. En base a esta información objetiva se vería en la posición más lógica y razonable para tomar una decisión. En cuanto al tema de la pérdida de poder político (porcentaje de aprobación en definitiva), el ejecutivo debe considerar que siempre tendrá partidarios y detractores y que cada decisión que tome atraerá y/o alejará a distintas personas, en otras palabras el factor opinión pública no debiera jugar un rol tan importante al momento de dictaminar una decisión, a menos que el tema en discusión provoque caos generalizado en la población.

IAN JACOB P.

Links de interés:

http://www.factum.edu.uy/estpol/anapol/2003/anp03037.html

http://www.elreflejo.cl/2008/04/03/tribunal-constitucional-de-chile-prohibe-pildora-del-dia-despues/

http://www.emol.com/noticias/nacional/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=427282