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noviembre 29, 2010 Deja un comentario

No es primera vez que nace esta discusión, ya sea por colores políticas, políticas de educación, economía, medioambientales y muchas otras más. Como pasa en la mayoría de los casos, sobre todo aquellos ligados a un mundo globalizado, con millones de personas diferenciadas por millones de opiniones distintas convergen en un tema para luego mostrarse divergentes en posturas. Me gustaría decir que es simple, pero lamentablemente, no lo es, los temas de esta índole han tratado de ser manejados desde que existimos como sociedad, pensadores como Hayek, Rawls, Walzer, etcétera, han sido importantes gestores en la creación de opiniones “generalizables” y a su vez, diferentes respecto a como llevar y desarrollar las sociedades en parecencia de desigualdades irreparables a comunidades un poco más equitativas en base a distintos modelos.

Para analizar el texto y de alguna forma, acompañar el descontento (no del caso puntual por que no estoy familiarizado con él y tampoco con el mismo “entusiasmo” puesto en este) tomaré parte de la filosofía de Rawls, dónde en su libro “Una Teoría de la justicia” propone 2 principios básicos para esta. Estos 2 principios son “el principio de la libertad” (que proclama que todos tenemos la libertad de hacer lo que queramos siempre y cuando no coaccionemos las libertades de otros) y “el principio de la desigualdad” (el cual está relacionado con el tema) donde el autor habla sobre cómo las desigualdades son aceptables sujetas a que estas se justifiquen en la medida que los más favorecidos intercedan por los menos favorecidos, para aumentar el “beneficio” total y a su vez, disminuir la brecha de desigualdad. Ahora llevemos esto al texto de Arturo Perez-Reverte. Él dice que el gobierno español ha generado a lo largo del último tiempo que esta brecha que separa la educación privada de la pública sea cada vez mas grande, cosa que vista desde el punto de vista del Rawls, es exactamente el escenario donde la desigualdad no debe ser aceptada, es decir, que no se está haciendo la política de manera efectiva para lograr aumentar los beneficios.  Entonces, contestando la pregunta, ¿son los politicos irracionales? y ¿son necesariamente mal intencionados, corruptos e ineptos? la respuesta en mi opinión es extrañamente, no. Si bien los buenos resultados de aplicaciones de políticas educacionales, reformas y cualquier tipo de intervención al respecto dependen en gran parte de factores humanos como las personas que las planean, existe otro factor que también es crucial, que es el contexto donde se desenvuelven estas intervenciones y la credibilidad (cada vez menor) en estos políticos. Dando un ejemplo más práctico, un equipo de trabajo puede tener como jefe a la persona más capaz para realizar el trabajo, pero si no existe credibilidad técnica, nunca será efectiva la implementación de planes de trabajo, en este caso pasa lo mismo, si no existe confianza en las capacidades, siempre existirá una oposición que, aun que quiera lo mejor para el país implicado, por medio de críticas coacciona el trabajo de la gente a cargo y desacelera el proceso, o simplemente, lo frena.
Basado en lo anterior, afirmo que los fallos en la democracia y en los procesos políticos son fruto no solamente de la gente que las esté realizando, sino del contexto, de la credibilidad que entreguen, del poder político opositor, entre muchas otras variables que, a la larga, pueden terminar en problemas tan devastadores como los mencionados por el autor del texto.

http://www.uia.mx/actividades/publicaciones/iberoforum/2/pdf/francisco_caballero.pdf

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En la variedad está el gusto

octubre 27, 2010 Deja un comentario

En los últimos años se puede ver (como dice el texto para comentar) una importante tendencia al cambio en las preferencias. Con esto quiero decir, que la democracia elige a sus representantes con porcentajes de representatividad difícilmente se pueden llamar como “mayorías”, sino que los mismos partidos politicos están perdiendo el valor para los ciudadanos, ahora, la pregunta es ¿por qué?
El autor intenta justificar de cierta forma este comportamiento masificado; “Hay mucho que decir en favor de mantener las instituciones clásicas de la democracia parlamentaria y tratar de reconectarlas con la ciudadanía. Después de todo, la impopularidad de los partidos y la caída de la participación electoral pueden no ser más que fenómenos pasajeros.”

La verdad en mi opinión es otra, si bien es difícil concebir que la gente tienda a tener una opinión generalizada respecto a ciertos temas (sean convicciones tanto políticas, valóricas, económicas etcétera…  asociadas a los partidos políticas). Generalmente existe una “norma”, una izquierda y una derecha y matices dentro de ambos para marcar posibles tendencias sin salir de la linea de pensamiento, ya que algo tan masivo como la política no puede ser blanco y negro. Con esto claro, podemos ver que el fenómeno que se está dando es una abismante pluralidad de opiniones, ya no son convicciones marcadas por un lado o un color, sino que son directamente dependiendo de los valores y preferencias particulares, lo que hace a las personas cada vez menos representables por un partido político, entonces ahí nace la pérdida de valor de estos mismos. La gente que ahora tiene mayores y mas rápidas fuentes de información ya sea por el mundo globalizado, o por la crecida exponencial de puntos de vista respecto a diversos temas, tiende a ver cosas favorables y rescatables en cada institución política, lo que culmina en no representarse con ninguno, como se ve representado en la siguiente cita: “Desde hace ya algunos años en los sistemas políticos de la mayoría de los países de la región se advierte una opinión ciudadana poco favorable a los partidos políticos, a la política y a los políticos. Con relación a los partidos con poco o una gran parte de las encuestas recogen un valor “optimista sobre ellos. En muchas de ellas aparecen como una de las instituciones del sistema político con más baja valoración, que se manifiesta en algunos países, ya no sólo ocasionalmente, en una menor concurrencia ciudadana a las urnas electorales.”

Además, es necesario añadir que en los últimos años temas como el aborto, la eutanasia, entre muchos otros, han puesto en jaque a los partidos políticos, haciéndolos tomar posturas bajo presión y en muchos casos perdiendo representatividad, generando conflictos internos o bien habiendo contradicciones, hechos que se pueden luego traducir en una perdida de identidad como institución que luego se proyecta a los ciudadanos partícipes de la política.
A partir de todo esto, creo que es necesario hacernos la pregunta de dónde está la verdadera legitimidad de los partidos políticos, ya que si bien sería ineficiente que por cada opinión diferente existiera una opinión diferente que la respaldase, no se puede hacer política si no hay un real sentido de identidad con los distintos representantes de esta. Quizás, estamos en la mitad del proceso hacia una nueva y mas actualizada forma de hacer política… quién sabe.

 

http://www.revistafuturos.info/futuros_9/ppsc_toribio1.htm

Puede ser, pero no necesariamente

septiembre 29, 2010 Deja un comentario

Raul Dahrendorf  termina su artículo diciendo: “‘Elecciones más algo” significa, por lo tanto, democracia más imperio de la ley (…) he llegado a la conclusión de que el imperio de la ley viene primero cuando un país anteriormente regido por una dictadura se dota de una constitución y la obedece, y después viene la democracia.”

Si bien no debemos descartar la necesidad de convicciones comunes, conceptos de convivencia y normas básicas para el respeto de nuestros pares reflejados en una constitución, no me parece correcto afirmar que exista la condición de haber estado bajo un “imperio de ley”. No deja de ser cierto que la mayoría de las democracias nacen de esta situación, desde el Imperio Romano hasta nuestro propio país, pero, ¿es este un requisito de democracia o un reflejo de nuestros propios incentivos selectivos? Esto ultimo puede ser difícil de entender, no creo equivocarme cuando digo que no es del agrado de nadie verse inmerso en una dictadura, ya que estas generan resistencia y esta resistencia termina en la mayoría de los casos en violencia.
Aprender a obedecer no es exclusivamente producto de dominaciones, si no que también puede nacer a partir de la visión conjunta de una meta o de la claridad del beneficio que traen ciertas acciones en conjunto como grupo (esta condición, creo yo, se aplica a todos los casos).
Si entendemos como una de las características de la democracia como “El gobierno de la mayoría que respeta a los derechos de las minorías” podemos ver como en muchos casos  esto no se cumple, por lo que cuando el autor de “Democracia sin demócratas” plantea como pre-requisito de democracia un “imperio de ley” está contradiciendo esto mismo, ya que este implica normalizar de forma inquebrantable las acciones del pueblo (aun que sea en búsqueda de un bien común, no es correcto hacerse con el derecho de elegir por una nación de forma impuesta y con un amplio universo de desaprobación).

Creo que el real trasfondo en una democracia no está en un orden cronológico de estados los cuales llevan a la democracia, si bien no desmiento que la condición dada anteriormente puede ser un factor no menor de una democracia eficiente, no es por ese simple hecho que se da una nación con un estilo de gobierno democrático que tiende a un óptimo. Ese “algo” que le falta a la democracia para desarrollarse de forma plena es el vínculo que pueda generar esa situación, que aun que suene “poca cosa”, la generación de vínculos sociales a nivel nacional del tipo que sean son los que llevan a una cohesión global dentro de una sociedad. Hechos tales como el terremoto vivido en Chile en febrero o quizás sucesos tan simples como la clasificación al mundial de fútbol generan una identidad de país que luego se traduce en un compromiso, un compromiso con la patria que es lo que verdaderamente le da el valor agregado al trabajo por un país, generar identidad es la clave para el éxito, no solo de la democracia, sino que de cualquier régimen gubernamental.

http://www.bcn.cl/ecivica/democracia

Judicialización de conflictos; algo que comienza en el hogar

agosto 26, 2010 Deja un comentario

Si bien la referencia (aparentemente) más cercana que tenemos a este fenómeno tiene lugar en el espacio público expresado en acciones políticas o sociales respecto a temas de relevancia común, muchas veces dejamos de lado una posible raíz de este comportamiento; nuestro propio hogar es el nido de que se vea en un ámbito publico el hecho de “pasarse la pelota”, de tratar de dar soluciones técnicas a problemas de los cuales las mismas personas deben hacerse partícipes de la solución.
Desde un punto de vista neutral, no es difícil darse cuenta de la dificultad que puede tener para dos partes llegar a un acuerdo cuando existen discordancias y muchas veces la presión por llegar a una resolución. También considerando que ambos bandos quieren conseguir el mejor resultado para si, y ceder significa algo más que perder dinero o terreno, así como decidir sobre un tema es algo más que elegir una opción, ya que el poder de decisión tiene valor en si. Todo este proceso es lo que termina en la Judicialización de conflictos. Pero, ¿Es sólo en el espacio público, dónde la política toma un papel fundamental, donde se da este fenómeno?.  La verdad, es que no.

Hagamos una mirada más en detalle a nosotros mismos, a cómo interactuamos con nuestro entorno más familiar, nosotros también somos culpables de este comportamiento, lo que se traduce en un círculo vicioso. Cuándo acudimos a nuestros padres para resolver problemas entre hermanos o en general, cuando se acude a alguien para facultar con nuestro poder político y desentendernos del problema, estamos perdiendo protagonismo frente a un conflicto que se genera a partir de nuestra posición versus la de otro; estamos dando un paso fuera de nuestra influencia y dejando que otras personas intercedan usando nuestra voz dentro del espacio público.
El ejemplo más claro de esto y el motivo de tomar este tema, es la delegación de la educación en un marco más intimo de parte de los padres a los colegios; la educación sexual es un claro ejemplo de la judicialización de conflictos. Los jóvenes somos de cierta manera víctimas de esto, al no existir mutuo acuerdo entre estas ambas partes, no existe acuerdo refiriéndome a que, por un lado, los padres son los responsables de transmitirle los valores a sus hijos así como el colegio tiene la responsabilidad de fortalecer estos valores y forjar nuestras mentes con conocimientos, pero a la hora de tratar temas sensibles, tales como la sexualidad, parece no existir una respuesta por parte de ninguno de ambos. Lo cierto detrás de todo esto es que, al igual que en temas mas macro (como los señalados en el artículo base para este post), este es un claro ejemplo de como delegamos la responsabilidad a personas que no solo no tienen por qué estar dando resolución al problema sino que no tienen la información necesaria (por información no me refiero solamente a datos o hechos duros) sobre el tema, por lo que una eventual respuesta puede terminar en descontentos y todo el proceso de solución no tendría ningún sentido, considerando que al llevar un tema al ámbito político para que la acción política interceda, tiene como objetivo disminuir la tensión provocada por los conflictos de opinión respecto al tema en particular. Entonces, debemos darle soluciones nosotros mismos a los conflictos de intereses a los que podamos vernos inmersos, tratando de hacer que la solución abarque un sentimiento de satisfacción a todas las partes que estén involucradas en el asunto.

http://www.bcn.cl/carpeta_temas/temas_portada.2006-10-03.7146246056/area_2.2007-01-31.4422501866