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La raíz del conflicto: el pueblo

noviembre 23, 2010 Deja un comentario

¿Son los políticos irracionales? Es una difícil pregunta, pero creo con una simple respuesta.  Primero es importante quitarle subjetividad a este análisis, por ende, podemos definir irracionalidad como “adj. Que carece de la facultad de razonar, mientras que la razón se entiende como “capacidad del hombre de pensar o discurrir”. ¿Acaso los políticos no piensan?  Claro que piensan, ahora, el problema radica en el  “que” piensan.

A mi juicio los políticos al igual que todo hombre, son animales racionales, egoístas, ansiosos de poder, y llenos de envidia. Al momento en que obtienen ese poder, no existe nada que les impida obtener aun más de este, traducido en dinero, cargos públicos, reconocimiento, etc. Esto se ve reflejado en los altos índices de corrupción presente en los distintos gobiernos. El político o para dejarlo más claro, la persona que goza de poder político, no va a dejar de lado su bien personal jamás en desmedro del bien común. Si nos ponemos a analizar el historial de políticos de nuestro país, podemos decir que algunos gobiernos han realizado una mejor labor que otros, muchos tal vez si han mejorado el país, ya sea en  estándares de educación, obras públicas, etc. hasta nos han llevado de ser un país sub desarrollado a uno en vías de desarrollo..  Entonces ¿cómo vamos a decir que no se rigen en pos del bien común?, pero cabe preguntarse ¿Por qué hacen esto? ¿Que ganan ellos? Y eso es justamente la incógnita, o en realidad no tan incógnita, de lo X que se invierte en el país, X/2 llega a destino y X/3 son realmente un aporte a el país. ¿Qué pasa con la mitad del presupuesto? Queda abierto a la imaginación. Soy tan categórica en este tema porque vengo de una familia de políticos y puedo dar fe que la política no es tan linda como la vemos. Esta está manchada por los políticos valga la redundancia, por sus ansias incontroladas de poder, capaces de dejar de lado cualquier objetivo comunitario, claro, si es que existe otro que le reporte mayor utilidad, acá hago referencia a otra forma de corrupción: Los favores políticos. Como puede ser posible que los proyectos de ley por los que todos los chilenos nos regimos, sea en realidad un simple pago a un favor, y es aquí donde se ejemplifica cuando digo que son capaces de cualquier cosa con tal de lograr un objetivo personal.

Ahora cabe hacernos otra pregunta, tras tener esta evidencia frente a su nariz ¿es el pueblo racional, para seguir confiando en la política?, creo que por acá radica el problema, los políticos si son personas aptas y capaces de tomar las mejores decisiones, pero no existe una oposición de peso que  limite el lado instintivo de su racionalidad, una oposición que solo es capaz de ejercer el pueblo, los votantes. Atribuyo dos motivos a este problema. En una primera instancia su condición, la falta de educación, de formación política, la ignorancia, creo que el pueblo es el inepto para elegir y supervisar a sus representantes, esto puede ser atribuido como justificaba una ministra española en el texto a un problema cultural o histórico. La segunda causa de esta falta de supervisión del pueblo es porque los beneficios que les trae la política son mayores que los costos en que esta incurre. A pesar lo los altos niveles de corrupción, la política brinda comodidad a los ciudadanos, claramente conviene mas “no ver” no que está pasando, para no perder un estado que de una forma u otra igual me brinda utilidad.

En fin, puedo decir que no estoy del todo de acuerdo con el autor, ya que creo que el problema no radica en los políticos, sino en la ineptitud del pueblo, tanto para elegirlos coma para supervisar sus labores.

 

www.gestiopolis.com/canales/…/34/educacion.htm

www.revistapolis.cl/polis%20final/8/doc/prob.doc

www.lyd.com/programas/politico/encuesta_corrupcion_final.pdf

 

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El pesimismo imposibilitador.

octubre 22, 2010 Deja un comentario

Antes de empezar, quiero dejar en claro que todo mi análisis es desarrollado sobre el argumento que el autor denomina: “Hoy, silencio, vacío, nada” , dejando fuera de tela de juicio los actuales sistemas económicos como lo es el capitalismo. Estoy completamente de acuerdo con el autor respecto a que no nos faltan ideas, ni carecemos de los medios para aplicarlas, sino, que el problema radica en que estamos atrapados en una crisis, pero más que en una crisis económica, política o cultural; en una crisis provocada únicamente por el pesimismo con el cual miramos al futuro, causado por las crisis anteriormente nombradas. El pesimismo que invade nuestra época, se refleja en las políticas tanto económicas como sociales de los distintos Estados, no permitiendo mirar hacia delante de una manera objetiva, sino que nubla las mentes haciendo que se actúe con precaución, estando siempre a la defensiva, de modo de evitar cualquier acontecimiento que pueda sacar al país de su estado actual. Pero…¿cuál es el problema de esto? El problema es que se gastan recursos en esta estrategia defensiva, ya sea tiempo, recursos económicos, energéticos, etc. los cuales podrían, más bien, deberían ser designados para idear y poner en acción un plan ofensivo, el cual nos saque del status quo en el que nos encontramos, dirigiéndonos así a un estado de mayores beneficios, y no solo a nivel del país, sino que a nivel mundial. No puede ser que vivamos en estados “cobardes” y mediocres, ya que no están dispuestos a asumir riesgos, a dar un paso adelante, para así lograr un estado donde los beneficios sean mayores, pero claro ¡es mucho más cómodo quedarse como estamos! Así no se agotan recursos, no se pierde tiempo, no se arriesgan políticos a perder popularidad, y todo sigue igual que siempre, en un estado de comodidad inalterable, como dice Vallespín “El juego tiene que ser al ataque, asumir los riesgos de quien está dispuesto a realizar los valores en los que cree, a lo cual llamamos impulso hacia el progreso”. Y he ahí el problema, ese impulso literalmente no existe, no queremos progresar, sino que quedarnos tal cual como estamos. Todo esto nos conduce a un círculo vicioso. Según mi análisis el fondo del problema es el pesimismo causado por diferentes crisis mundiales, el cual conduce al estado de no querer enfrentarnos a los nuevos desafíos que la globalización nos presenta, renunciamos a cualquier plan de acción, lo cual a la vez genera ausencia de movilización popular, de debate público, nadie sabe lo que está en juego, ni las potenciales posibilidades que existe para mejorar el estado actual. Por ende al no conocer las posibilidades de mejora futuras y solo tener conciencia de lo malo que hoy y en el pasado hemos vivido, la mejor solución es quedarse tal cual como estamos. Además es necesario tener en cuenta que el mundo hoy esta globalizado, por lo que es necesario no atacar este pesimismo como un estado-nación, sino que a nivel global, para lo cual es fundamental la coerción de los estados, y a la vez la permanente cooperación global, ya que lo que hoy logramos unos afecta a todos. En fin, concluyo que el autor tiene razón en su argumento, excluyendo lo ya mencionado, ya que esta actitud de “cobardía” solo nos mantendrá en el estado actual, negándonos la posibilidad al progreso, nublándonos la vista y no permitiendo que aprovechemos todos los recursos que hoy tenemos a nuestra disposición; no solo para no empeorar la condición actual, sino que, para llegar mucho mas allá de lo que no se nos ha permitido dimensionar.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/final/ilusion/elpepiopi/20080924elpepiopi_14/Tes

redalyc.uaemex.mx/pdf/380/38011900007.pdf

Una oportunidad oculta bajo la amenaza

septiembre 23, 2010 Deja un comentario

A mi punto de vista, el problema no es tan simple como lo plantea el autor, va mas allá de integrar a la comunidad y/o hacerla participe del diseño y puesta en marcha del mall. De todas maneras no podemos negar que como todo ser racional un miembro de la comunidad se ve seducido hacia una idea cuando participa en su creación, ya que al fin y al cabo todos nos terminamos enamorando de nuestros propios proyectos defendiéndolos contra viento y marea.

Pero esto no basta, Santiago en si es una ciudad con más de 6.061.185  Habitantes, de los cuales 249.893 se encuentran cercanos al barrio Colon. Acaso ¿no es difícil lograr un acuerdo entre todas esas personas? La respuesta es clara: es imposible. Todas estas personas a pesar de compartir el barrio de residencia tienen necesidades diferentes, intereses tal vez opuestos, etc… lo que sin lugar a dudas genera un “conflicto social”. Yo viví el caso del mal jardines de colon muy de cerca, ya resido a dos cuadras del ex futuro mall, el ambiente en la comunidad era de gran tensión social, todos comentaban del tema, escuchándose diversos argumentos a favor o en contra, pero todos, absolutamente todos defendían sus intereses personales sin pensar en que beneficiaba al bien común. Por ejemplo la primera señora que salió argumentando en contra del mall en los medios era nada más y nada menos que la dueña del único mini Marquet del sector “El Coliseo”, en el cual los precios exceden en un 25%  el precio de mercado, claramente para esta señora el mall significaba una amenaza a su negocio, al igual que a los más de 100 locales comerciales que establecidos a los alrededores del barrio. Vemos entonces un claro choque de intereses, algunos pierden –utilidades- y otros  ganamos  al dejar de pagar los excesos de precios que ellos cobran. Otro ejemplo es que a muchos aprueban la idea ya que esta significaba un centro comercial, con todos los servicios necesarios a pocas cuadras, pero para otros esto significaba un desastre ya que no vale para ellos la pena tener estos servicios cerca si eso significa perder la tranquilidad que el barrio residencial Colon a brindado a lo largo de su historia.

En fin creo que un mall, un gimnasio, un parque de diversiones o lo que sea va a provocar un conflicto de intereses, ya que lo que para unos es utilidad para otro representa un coste. Nada en el mundo es la fiel representación del bien común y si hipotéticamente existirá atenta contra el  bien personal. La única forma factible de gestionar el conflicto es a través de la comunicación, dando a conocer los intereses individuales, a través de la cooperación podamos logar un interés común, el cual logre maximizar el beneficio total de toda la comunidad, ya que disminuir el conflicto social solo es posible si existe un interés mutuo de las partes por crear un vinculo o mantener el ya existente. Luego de esto es necesario legitimar el acuerdo, lo cual se logra tas una reglamentación, ya que para que la tensión social disminuya es necesario sentirse seguro de que el acuerdo se respetara.

Entonces en el caso de los jardines de Colon, el problema radica en que nadie quiere ceder en post del bien común a costas del bien individual, no están dispuestos a crear un vínculo que les permita gestionar el conflicto existente. Nadie está abierto a la cooperación,  los vecinos de Colon solo vieron este proyecto como una amenaza sin pensar en el bien que podría hacer a la comunidad en sí.

http://www.lyd.com/comunas/informacion-temas.asp?region=13&comuna=13101&tipo=detalle-region&tema=Población

http://www.plataformaurbana.cl/archive/2010/04/29/residentes-de-calles-aledanas-a-martin-de-zamora-comienzan-a-tomar-posiciones-sobre-la-iniciativa-de-cencosud-congestion-vial-es-principal-preocupacion-de-vecinos-sobre-proyecto-de-mall-en-las-condes/

http://www.lanacion.cl/cencosud-lamento-rechazo-a-mall-en-las-condes/noticias/2010-06-07/070410.html

La base del problema social.

agosto 22, 2010 Deja un comentario

 Creo que no es posible que el poder judicial asuma la responsabilidad de tomar decisiones, las cueles son exclusivamente responsabilidad de la comunidad, sin embargo, creo que este tema, va mas allá de si está bien o no que el poder judicial asuma estas responsabilidades, ya sea por evasión de responsabilidad de la comunidad y de sus representantes, o por cualquier  otra motivo.  El problema radica en los cimientos de nuestra cultura política, ya que si no es el poder judicial el que resuelve estos conflictos entonces ¿quién lo hará?

Como bien sabemos estos temas politizados, contingentes en el espacio público, nos afectan a todos, pero ¿quién es responsable de su resolución?, ¿todos? ¿Nadie?  He aquí el problema, estos temas son responsabilidad de todos pero a la vez de nadie, entonces, quien asumirá el rol de hacerse cargo de ellos, y cuando digo hacerse cargo digo a la vez asumir una serie de responsabilidades, pues estos temas generalmente carecen de una mejor solución, ya que esta no es netamente racional, sino que tiene un alto contenido de moralidad.

 Si un magistrado cualquiera tuviese sobre sus hombros la responsabilidad de decidir temas de un conflicto social, su decisión debería contener infinita información, información que convierta su veredicto en el fiel reflejo de lo que toda la nación hubiese considerado más pertinente, dicho de otra forma tendría que dejar de lado su criterio para dar paso a un criterio colectivo, el cual actúe solo en pos del bien común. Creo esto imposible ya que la justicia no es una institución democrática, tiene una ideología bien arraigada, ven el mundo desde otro enfoque, con mucha objetividad. Por otro lado esta situación también le quita eficacia a la labor del poder judicial, ya que perdería su innata e inalienable objetividad, no puede perder su visión concreta y clara de la ley, para dar así pasó a la subjetividad  necesaria para tomar decisiones que  comprometen a millones de personas.

Por estos motivos nuestro Estado se divide en tres poderes independientes, para que la acción de uno no entorpezca la del otro, por un lado el poder judicial está encargado de velar por la seguridad de la ciudadanía, y por otro lado el poder legislativo tiene la responsabilidad de representar los intereses de esta, y en pos de ella tomar las mejores decisiones.  ¿Pero por que esto no sucede? acá doy respuesta a la pregunta planteada en el inicio del comentario: porque nadie quiere asumir la responsabilidad, la cual de alguna forma en un futuro los pueden perjudicar quitándoles aprobación política, ya sea por ser una mala medida o por no ser del agrado del pueblo, lo cual no atormenta poder judicial. Esto sucede ya que nuestros representantes no cuentan con el poder político necesario para así poder tomar una decisión con total seguridad, ya que históricamente sus decisiones han estado manchadas con acuerdos políticos, corrupción, robos, etc.  Para ellos tomar una buena decisión muchas veces implica perder beneficios individuales. La ciudadanía es consciente de esto, lo cual genera desconfianza de las decisiones tomadas y por tomar.

 Por esto  nuestros representantes no tiene la capacidad de influir en los demás para  disminuir la tensión social, lo único que generan es mas controversia y aumentan los niveles de conflicto. La  posición ventajosa la tienen, pero no así los recursos de influencia  y autoridad que su reputación se las ha negado  a lo largo de los años.

En conclusión la acción política solo es buena cuando alguien tiene el poder y la influencia para ejercerla, y en nuestro país, los que la deberían tener carecen de ella.

http://www.revistademocracia.com/opinion/crisis-de-credibilidad-en-politicos

http://www.archivochile.com/Mov_sociales/mov_juv/MSmovjuv0008.pdf