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Inepto hablando sobre ineptitud

noviembre 23, 2010 Deja un comentario

“¿Son irracionales los políticos? ¿Son necesariamente mal intencionados, corruptos e ineptos? […]” Estas son preguntas que apuntan a ámbitos muy diferentes y por ello deberían ser respondidas por separadas ya que unas hablan de un hecho (el ser inepto se es o no se es, no se planea serlo) y otras involucran complicidad de la persona, como el ser corrupto o malintencionado.

Partiré respondiendo la pregunta que habla a cerca de ser irracional o inepto, ya que al no involucrar una complicidad de la persona, se esperaría que si un político posee dicha falencia, todos la posean por el hecho de ser políticos; Ya que si no todos los políticos la poseyeran, entonces la falencia no vendría dada por el hecho de ser político y no se podría hacer alusión a que ellos son originadores de su falencia y se podría concluir que el ser inepto o irracional no tiene nada que ver con ser o no ser político.

Para poder responder me gustaría aclarar un par de cosas. En primer lugar, los políticos son un subconjunto de personas que forman parte de algo mas grande llamado seres humanos; si los seres humanos presentamos dichas falencias entonces no se le puede atribuir al hecho de ser un político el padecer de esas falencias. Ahora me pregunto, los seres humanos, ¿Qué falencias presentamos? Creo que por unanimidad todos sabemos que somos imperfectos y que podemos cometer errores. Ahora que reconocemos esto también debemos hacer el trabajo de reconocer que, como vimos en las primeras clases, a la hora de hacer política se trabaja en un ambiente incierto. No es como la ciencia donde uno puede demostrar una ley y luego aplicarla; en la política, donde se intentan resolver los conflictos y temas relevantes para las personas, se debe arriesgar, se debe evaluar si aprobar o no ciertas leyes en base a teorías o pensamientos, no en base a confirmaciones de que estas funcionarán como queremos.

Por los dos argumentos antes dichos, es que no creo que exista irracionalidad o ineptitud por parte de los políticos, al menos no más de la que hay presente en cada ser humano.

Ahora bien, alguno podría contra argumentar de que los políticos tienen una tentación superior para ser o fingir ser ineptos o irracionales por el hecho de que, como vimos en clases, poseen mas capital social y que saben que son parte de una elite que concentra el poder, y que por ende, van a decidir aprovecharse de forma corrupta y malintencionada de su posición político-social.

Ante ese contra argumento yo respondería que para responder a aquellas preguntas que hacen referencia a una complicidad de la persona, es decir, que la persona puede en cierta medida elegir si serlo o no, me gustaría permitirme previamente plantear otra pregunta: ¿son realmente libres de elegir si ser corruptos o no? ¿Presentan los mismos niveles de tentación a la corrupción que cualquier otro ciudadano? Yo estoy partiendo mi análisis desde la base que explique con anterioridad que habla sobre la imperfección del hombre. Entonces, replanteo la pregunta: ¿son realmente malintencionados y corruptos los políticos, sabiendo que son humanos y que por ende pueden equivocarse (y que al manejar la toma de semejantes decisiones con tanto poder, son más propensos a la corrupción)? No quiero defenderlos ni justificarlos, el hecho de que sean tentados más que un civil cualquiera no justifica el error, pero es bueno hacer el ejercicio de ponerse en los zapatos del otro antes de atacarlo de la forma que sea. Yo estoy en parte de a cuerdo con Arturo Pérez-Reverte, pero no puedo estarlo del todo. ¿Acaso el señor Arturo hizo este ejercicio de ponerse en los zapatos de un político antes de lanzar semejante critica? Yo estoy en total y completa oposición con la corrupción y con las mentiras, ya que son actos deliberados, pero si algo me molesta aun más que eso, es la gente que habla sin pensar porque ni siquiera da cuenta de su error y eso hace que puedan seguir cometiéndolo una y otra vez sin darse cuenta del daño, es decir, el texto que pudimos leer de Arturo Pérez-Reverte nos da cuenta de un inepto hablando sobre ineptitud (un ser humano hechando en cara falencias propias). Finalmente aclaro que la política no genera los problemas; los problemas existen y esta es la instancia que se da para solucionarlos. Sería bueno tener eso claro antes de atacar a los políticos.

Ética y corrupción

Sobre el derecho a la imperfección

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La crisis que genera más crisis

octubre 19, 2010 Deja un comentario

 

El sociólogo Alain Touraine reafirma una de mis más grandes formas de pensar, y es que “el caos conduce a más caos”, y en este caso, la crisis genera más crisis.

Touraine nos habla acerca de una crisis definida por “la incapacidad de los Gobiernos para proponer otras medidas que no sean esas denominadas “de austeridad” […] Ya ni siquiera se habla de “política de recuperación”, sino de “austeridad”, lo que conduce a muchos Gobiernos a reducir los gastos sociales.”

Un ejemplo de lo que se plantea es el caso de Francia, cuyo Gobierno, impulsado por la crisis, quiere una reforma de las pensiones. El retroceso del trabajo con respecto al capital en el reparto del producto nacional aumenta y acrecienta las desigualdades sociales.

Ahora bien, el problema que plantea Touraine no es la crisis propiamente tal, si no que se habla de cómo solucionarla y de cómo no solucionarla. Claramente las acciones que son provocadas por la crisis como respuesta a ella (llámese reforma de pensiones para Francia) no son el camino correcto. Touraine nos habla sobre “romper el silencio general. Hay que cambiar de escala temporal para comprender unos fenómenos cuyo aspecto más extraordinario es que nadie parece ser consciente de ellos”. Nos habla de escuchar los susurros de la gente, esas verdades incomodas que pocos se atreven a gritar, y aquellos que lo hacen, no son escuchados por la elite importante que maneja al mundo.

Yo estoy en completo acuerdo con Alan Touraine por todo lo manifestado con anterioridad, pero ahora la pregunta es ¿Cómo revertirlo? ¿Cómo lograr que esas pequeñas minorías de todo el mundo (que terminan siendo bastante significativas por decir poco) sean escuchadas?

Es aquí donde puedo hacer memoria de lo aprendido en el curso de política donde vimos como es que una pequeña elite poseía más oportunidades de tener un poder político mayor que otros, pero luego, avanzando en la materia, vimos como es que, por mucho que un grupo elite tenga concentrado todo el poder y que a su vez, sea el más tirano de todos, aun así le convendría no sobre-explotar al resto pues le es más rentable obtener menos beneficios ahora, pero poder mantener dichos beneficios en un futuro.

Claramente el problema de la crisis mundial no se centra en la sobre explotación de las minorías, pero existe cierta relación, y es que se está pretendiendo solucionar la crisis que afecta a las elite y al mundo en desmedro de esos pocos que terminan siendo la base del mundo entero. Esta idea anteriormente planteada (mejorar el mundo en desmedro de las minorías para así, aplacar la crisis) podría ser un perfecto contra-argumento, pero si las enormes “minorías” se derrumban, claramente la elite lo hará también, ya que los poderosos tienen de soporte a estas minorías. Ellos construyen sus rascacielos sobre este “piso de personas” que se denominan minorías. El real problema es que estamos intentando crear soluciones que en realidad son el mismo problema, ya que la crisis genera más crisis. Por lo mismo, el contra argumento de que la solución a la crisis es continuar con las mismas causas de la crisis [si la crisis genera hambruna, generar más hambruna para unos pocos para que otros coman] queda descartado.

De esta forma, hay que darse cuenta de que para salir adelante hay que hacerlo todos juntos, y ninguna reforma que tenga como objetivo recaudar fondos a costas de las minorías podrá ayudar. Como dijo Touraine, “nuestra impotencia económica, política y cultural no es consecuencia de la crisis, es su causa general”. El autor nos propone soluciones y menciona a fuerzas capaces de enderezar la situación, pero por sobre todo remarca que “no debemos dejarnos arrastrar a una renuncia general de la acción.”

causas de la crisis:
http://www.kaosenlared.net/noticia/causas-crisis-mundial-actual

la cricis aun no ha tocado fondo:
http://www.juventudrebelde.cu/internacionales/2010-01-04/crisis-economica-mundial-aun-no-toca-fondo/

 


Pensando como Juez

agosto 27, 2010 Deja un comentario
Andrés Amunátegui, Abogado Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales, ha comentado en su artículo publicado el 02 de Octubre del 2008 para el diario La segunda un tema que es de suma relevancia para nuestro curso de Política. Principalmente habla del rol que se ven forzados a tomar los miembros del Poder Judicial, debido a la incapacidad o temor de los diferentes agentes políticos de asumir los costos políticos que aquella decisión, cualquiera que sea, pueda conllevar.
Este rol vinculado a dicho poder del Estado viene siendo el de un juez, un tercero que deberá encargarse de que se cumplan las normas pactadas previamente por los diferentes agentes políticos. Pero realmente el problema surge cuando este juez no solamente se va a dedicar a que las normas o pactos establecidos entre los diferentes agentes políticos se cumplan, si no que, cuando inclusive, deberá elegir dichas normas o pactos él mismo, elevando su poder político por sobre el resto.  Y es ahí mismo donde Amunátegui plantea la pregunta de si es que es posible pensar que el juez hará abstracción de sus convicciones más íntimas, de su propia ideología, de su idea sobre la vida, la verdad, la justicia, etc. al momento de resolver aquella controversia.
Es realmente difícil pensar que un ser humano será capaz de hacer tal cosa, puesto que al igual que Amunátegui, creo que ese nivel de abstracción no es posible. El hecho de poder evaluar un caso sin sentirse relacionado con este en lo más mínimo me parece algo imposible de ser realizado por un ser humano, y es que es algo intrínseco nuestro el acto de formar vínculos. Puesto que formamos estos vínculos, de una u otra forma nos veremos involucrados en aquella disputa en cuestión por algo más que el solo hecho de ser el juez imparcial que decida; y pasaremos de ser un juez imparcial, a ser aquel ser humano que por uno u otro motivo se ve afectado en mayor o menor medida por la decisión que se tome.
Más aun, inclusive si alguna persona planteara el supuesto de que efectivamente los vínculos entre los agentes políticos y el juez son demasiado lejanos, tanto así que no sea un factor determinante; aun así el hecho de vivir en sociedad y de que esta lo reconozca como un juez, hará que este se sienta observado y más aun, tentado a actuar según sus valores personales, actuando y rigiendo su actuar según estos. Por ende, puesto a que nuestra decisión va a afectar el cómo nos vean, y a cada individuo le interesa mostrar que es un ejemplo de sus valores personales, es que de todos modos, aun si pudiera, el juez no va a decidir abstraerse de estos.
En conclusión, ya sea porque es prácticamente imposible no generar algún vinculo con los agentes políticos que disputan (y por ende, convertirse no solo en un ejecutor si no también en un afectado por dicha ejecución) o bien porque vivimos en sociedad y aunque no nos afecte dicha ejecución, aun así pretenderemos actuar y tomar las decisiones según nuestros valores personales, puesto que somos o pretendemos ser un reflejo constante de ellos, es que es realmente imposible pensar que alguien va a poder abstraerse en su totalidad para tomar una decisión.
La idea que he expuesto sobre la sociabilidad inherente del ser humano y su incapacidad de no generar vínculos no solo se ve respaldada por el curso de política: instituciones, si no que también por documentos expuestos en la pagina “biblioteca jurídica virtual” http://www.bibliojuridica.org/libros/libro.htm?l=1071
Ortiz, Julio César
Jonathan Knapp Dimonte
27/Agosto/2010