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¿Falla la política o falla el país?

noviembre 22, 2010 Deja un comentario

En el texto de Pérez-Reverte se hace una dura crítica a la política y a la educación española. Reverte se queja en contra de los que han tenido en sus manos la educación pública de España durante los pasados veinte o treinta años y contra la arrogante impunidad del gobierno, la falta de autocrítica y la vulgar terquedad.

El texto comienza con la pregunta, ¿Son irracionales los políticos?, y está más que claro que el autor lo escribe desde la rabia, impotencia y el disgusto. Sin dudas nos vemos enfrentados a un grave problema si España está clasificada como uno de los países más incultos de Europa, sin embargo llamar a todos los políticos irracionales, es una pregunta que todavía no podemos responder. Debemos tener en cuenta que los actores políticos son seres humanos al igual que todos nosotros y tienen total derecho a cometer errores.

Para comenzar a analizar el tema, me gustaría dejar en claro el concepto de democracia, que es el sistema bajo el cual los políticos son nombrados como tales. La democracia es un sistema de consenso, en donde el mismo pueblo tiene la capacidad de nombrar a sus representantes. Ahora, cuando en los sistemas políticos existe corrupción, robos o ineptitud claramente podemos ver que la política falla, pero hay que tener claro que también existen otras causas que pueden hacer que la política falle, no nos olvidemos que nosotros mismos somos los que escogemos a nuestros representantes (como mencione anteriormente) y por lo tanto la política es tanto responsabilidad de los agentes políticos como del país entero.

En cuanto a una mala e ineficiente educación como de la que se habla en el texto, estoy en total acuerdo con el autor de sentir esa rabia e impotencia. Para poder tener un país en vías de crecimiento es fundamental tener un sistema de educación pública de buena calidad y nivel. Es necesario en este caso tener un Estado que se preocupe de ejercer poder y velar por el bien de la enseñanza. Me sumó al enojo del señor Reverte con afirmaciones como la de la ministra de Educación, la señora Cabrera, que asevera que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no solo lo hace bien, sino que lo hace muy bien». Si es que no vamos a asumir responsabilidades o culpas frente a los problemas que tiene el país con respecto a la educación, por último no somos cínicos y en ningún caso ciegos. Pero, también hay que tener en mente lo que el autor menciona acerca de que la educación no solo es responsabilidad del Estado, sino que también los padres juegan un rol importante, por lo que no se les debe culpar de todo el problema.

En conclusión, creo que para que la política falle lo menos posible y para que la educación mejore, deben actuar los actores políticos en conjunto con los ciudadanos para lograr resultados más óptimos y soluciones más rápidas y efectivas. Por lo tanto, la política si tiene futuro, si se trabaja como país y si tenemos un Estado que se preocupe de ejercer poder político, de generar instituciones fuertes, que tenga credibilidad y que vele por el crecimiento y la mejora de la educación del país.

http://es.wikipedia.org/wiki/Democracia

http://www.queremoscolegio.com/2010/02/05/la-realidad-de-la-educacion-publica-en-espana-escuelas-en-suspenso/

 

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Crisis igual a futuro progreso

octubre 18, 2010 Deja un comentario

Según el texto de Alain Touraine, el mundo entero se encuentra en un período de crisis, tanto económica, como política, social y cultural. Estamos viviendo bajo una sucesión de eventos difíciles y complicados, que evidencian en cierta medida la incapacidad de los Gobiernos para actuar ante cambios o aprietos.

Touraine comenta que en el año 2010 las crisis se están ampliando y se hacen cada vez más profundas, lo cual nos permite analizar este problema bajo los supuestos de “la globalización”. En tiempos globales, el Estado disminuye su capacidad de influir  en lo que acontece en su entorno bajo su superioridad, ya que con la globalización viene el progreso en las comunicaciones, la vida se acelera, más conexiones, aumenta la interdependencia entre los países, entre otras cosas, que provocan que el gobierno pierda un poco de importancia, ya no se necesite como antes, no se confíe tanto en él y ya no sea tan útil como antes. Sin embargo, creo que a pesar de que el Estado pierda su capacidad de influir en momentos de gran importancia, el país si tiene la necesidad de tener orden y de tener a alguien que nos haga conscientes de lo que se está viviendo, que claramente puede ser el trabajo de una institución como el gobierno. El concepto de Estado-nación, que define un espacio político dentro de un territorio, es lo que tiene que estar claro en un país.

Que el gobierno se haga incompetente o pierda su habilidad para influir ante eventos como éstos, sumado a la impotencia económica, política, social y cultural que se está viviendo en el mundo entero, no son razones suficientes para pensar que la crisis y las dificultades están “matando” a todo el mundo, si no que debemos ver todos estos procesos (por muy fuertes, complicados y largos que sean) como un desafío para poder progresar, como obstáculos para aprender y salir adelante. Hay que comenzar, tal como Touraine dice, a tomar consciencia de la realidad que se vive y a alzar la voz, ya que las ideas sobran, solo falta que la gente comience a hablar con ayuda de un Estado.

Me gustaría poner como ejemplo a Chile y las diferentes crisis que ha tenido que pasar, como la crisis financiera de 1876, crisis en Chile en el 2009, así como muchas otras crisis que hemos pasado como país y que han sido sobrepasadas con éxito.

En conclusión, es importante tener un espacio-nación delimitado y las crisis no deben ser siempre vistas como un proceso malo y de decaimiento, sino todo lo contrario, como un proceso para aprender y como un camino directo (aunque a veces largo) para el futuro progreso.

http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=crisis

http://es.wikipedia.org/wiki/Crisis_económica_de_1876_en_Chile

http://www.aminera.com/index.php?option=com_content&task=view&id=12799&Itemid=2

Vida de Barrio o Vida de Mall

septiembre 22, 2010 Deja un comentario

Para poder comenzar a analizar la situación que se vive en el sector de Martín de Zamora es absolutamente necesario comprender que acá nos vemos enfrentados a un problema que tiene algo de la lógica de acción colectiva.  Debemos conocer ciertos supuestos que nos ayudaran a entender el porqué los vecinos rechazan la construcción del mall Jardines de Colón.

Según el texto “La lógica de acción colectiva” de Olson, cuando un grupo de personas tienen un determinado interés en común, el grupo manifestará una clara tendencia a satisfacerlo. También si pensamos en grupos de individuos cada vez más grandes y compuestos por seres racionales, no actuaran a favor de los intereses de grupo, con esto quiero decir que entre más gente componga el grupo, carecen de incentivos para cooperar, ya que otros lo harán por ellos.

Es fundamental también conocer lo que llamamos incentivos selectivos, estos se conocen como incentivos que se aplican a la gente según contribuyan o no a procurar un bien colectivo, entendiéndose como un bien que se puede utilizar por toda la población sin ningún tipo de restricción, ni desgaste.

Entonces, ¿cómo relacionamos todos estos conceptos con el problema que viven los vecinos en Martín de Zamora? La respuesta es clara, los vecinos necesitan tener expectativas y certeza de que la gente de Cencosud va a cooperar y va a realizar un trabajo y obra que no los perjudique, si no que al contrario los haga parte del proyecto y los beneficie como comunidad.

Está claro que lo “bueno” individualmente en este caso (para Cencosud) es totalmente distinto a lo “bueno” colectivamente (para los vecinos, toda una comunidad), por lo que claramente se falla en implementar un objetivo o propósito común. Es sencillo notar que lo que quiere las industrias, que en este caso se resume en la simple construcción de un centro comercial, la sociedad lo ve como un abuso a sus derechos, se sienten pasados a llevar y tienen ganas de tener más participación en los proyectos del sector.

Podemos ver en este caso que cuando existe un interés común, que en este caso es el de mantener el orden en la comunidad y estar seguros de que el mall va a ser un buen proyecto para la colectividad, existe una clara tendencia de satisfacer este objetivo de la mejor manera posible. Es por esto que los vecinos exigen ser parte del plan en todas sus dimensiones, ya sea ser parte del diseño de la obra, en la implementación y las soluciones.

En mi opinión, el motivo del rechazo de la obra es una razón más que válida y sensata, ya que si vamos a ser parte como barrio de una intervención de este tipo, me parece que lo principal es hacer a la gente partícipe de todo el proceso con el fin de que todos conozcan el bien que se va a producir y se sigan sintiendo como parte de la comunidad.

Por último, si Cencosud logrará incluir a los vecinos en su proyecto y hacerlos parte de una intervención de tal magnitud como la construcción de un centro comercial, lograrían lo que quieren y tendrían a su favor a una vecindad contenta y satisfecha, además de todas las ganancias que implica un mall.  

http://es.wikipedia.org/wiki/Acci%C3%B3n_colectiva

http://www.lanacion.cl/mall-de-martin-de-zamora/noticias/2010-06-07/204455.html

En defensa de la justicia internacional

agosto 21, 2010 Deja un comentario

Para poder comentar y dar una opinión acerca de la posición de Jorge Castañeda en su columna “En defensa de la justicia internacional”, me gustaría comenzar introduciendo algunos conceptos que me parecen relevantes para un mejor análisis.

En primer lugar, podríamos definir la política como un “mecanismo de generación de vínculo en un grupo social mediante acciones voluntarias sujetas a valores o fines”. Es decir, vemos estos mecanismos como una herramienta para mejorar desigualdades sociales, para generar orden y tornar la tensión social un tanto tolerable. La política como tal acontece en un espacio en donde se encuentran las diferencias y discrepancias, en donde las tensiones no han sido resueltas y en donde no existe seguridad que podríamos llamar “espacio público”. Y por último, las acciones políticas no son efectivas a menos que quien las ejerza tenga poder político, que definimos como “la capacidad para influir en la resolución de la tensión social”, capacidad que esta sujeta al hecho de tener los recursos y una posición favorable para poder influir, ejercer autoridad y en algunas ocasiones la fuerza.

En mi opinión el hecho y la decisión de acabar con la impunidad en cualquier lugar del mundo independientemente del lugar en donde se cometieran los delitos, es algo totalmente sensato y positivo para el mundo entero, solo y únicamente si es que la justicia no fuese a caer sobre ellos en su país, tal como Castañeda dice en su columna.

La política tal como mencione anteriormente es un claro mecanismo para establecer el orden social y una solución ante el caos, que puede acontecer en cualquier espacio en donde abunden las diferencias y es por esto mismo que el ejercer política en este caso es una clara solución ante el hecho de que algunos delitos sigan siendo impunes.

El orden social debe ser una de las cosas más importantes y fundamentales dentro de un país, sin embargo si en el mundo existen actores políticos que velen por el orden, pero en un país cualquiera es el caos el que domina, no estamos bien como sociedad en general y nos encontramos bajo un conflicto expuesto. Debemos como países ser capaces de velar todos por la justicia mundial y por decirlo así cuidarnos unos con otros para crear en conjunto un mundo mejor.

Ahora si hablamos del caso del Consejo de Seguridad y la crisis de Darfur, me encuentro en total acuerdo con el autor en que suspender las labores de la CIJ no sería otra cosa más que abandonar a las victimas de crímenes en Darfur. Claramente en Darfur, más bien dicho en Sudan hace falta un gobierno que entienda a la política como un mecanismo de generar orden en el territorio y no como una forma de esconder los crímenes y de aplazar la justicia.

El caso de Sudan es un claro ejemplo de un estado fallido que puede desembocar en un grave fracaso como país. Los estados fallidos deben ser regulados por una institución que sea capaz de ejercer poder político, de defender los derechos humanos y de devolver el orden y la estabilidad al país.