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Lo inevitable de la política

noviembre 24, 2010 Deja un comentario

Cada día me sorprende más las actitudes de los políticos, que prometen cosas que suenan como un poema y luego no cumplen nada de lo dicho. Vivimos acusando sus comportamientos y palabras,  pensando que son unos verdaderos ineptos y que solo se dedican a destruir a los otros políticos y a su oposición.

Es temas como la educación y la salud son muy comunes estas acusaciones, e incluso hay veces en que los mismos políticos por los que votamos, nos parecen irracionales con sus postulados iniciales. Ha habido demasiadas ocasiones en que los políticos quedan como verdaderos imbéciles y queda en evidencia las falencias de nuestra sociedad política. Pero de tanto concentrarnos en las estupideces que hacen, pasamos por alto si las decisiones y la manera de actuar son por pura falta de inteligencia o hay algo más detrás de todo.

Cuando un político postula para un puesto de poder, sea este diputado, senador, concejal, etc, propone ideas y soluciones a ciertos problemas, que son muy buenas y que cumplen con las expectativas de la mayoría de la población, representada por el votante medio. Estas parecen casi de cuentos y todos los políticos creen y proponen soluciones para los mismos temas: mejorar la educación, mejorar la salud y hacer menor la brechas entre ricos y pobres. Sin embargo, cuando son electos, vemos como sus decisiones son, en muchos casos, completamente erróneas si se quiere llegar a la dirección propuesta en un principio. Muchas veces los políticos actúan por sus propios intereses, pero hay ciertas excepciones, que no viene al caso nombrar, en que esto no es del todo cierto. Estos últimos casos son los que vale la pena analizar, ya que alguien que supuestamente debe representar al pueblo, no puede poner sus intereses por sobre los de sus votantes. Por esto, simplemente ignoraré a los otros.

Partiendo de la base de que los políticos proponen en sus campañas cosas que agraden a la mayoría de la población, (diferenciándose más que nada en la manera de generar esas propuestas) es lógico pensar que sus decisiones, de ahí en adelante, sean beneficiosas para sus votantes. Entonces ¿por qué hay veces en que nos parecen erróneas la decisiones escogidas por ellos frente a un tema en particular? La respuesta es que hay veces en que efectivamente la decisión escogida es la que más favorece al votante medio, y por lo tanto es la decisión más racional. Esta opción debería dejar en un mejor status quo al votante medio, por lo que dicha decisión tiene como fondo una estrategia que es la “mejor”.

Entonces cuando el autor plantea su opinión frente a los políticos, utilizando esa cantidad de adjetivos, creo que no está ciertamente siendo “justo”. Como ya comenté, no me parece que todos los políticos actúen de la manera que más favorezca a su electorado, pero sí algunos lo hacen. Con lo anterior, el lógico entender por qué hay veces que no entendemos las razones para decidir cierto tema, y encontramos que es completamente irracional la manera de elegir. Ahora, para el caso de los políticos que deje fuera de mi análisis, creo que se merecen lo que el autor dice e incluso más.

http://www.ligasmayores.bcn.cl/content/view/805482/Para-entender-la-Politica-Chilena.html

http://www.elmundo.es/america/2010/01/18/noticias/1263832399.html

http://www.atinachile.cl/content/view/216889/LA-POLITICA-CHILENA-Y-SUS-CICLOS-BIPOLARES.html

El nuevo reto de los empresarios

septiembre 23, 2010 Deja un comentario

No es una novedad que cada día que pasa, nos hemos vuelto mucho más exigentes en cuanto a nuestras preferencias y en cuanto a nuestros derechos. Antiguamente, la gente era más pasiva en  la validación de sus derechos como consumidores, como personas, como empleados, etc. En todo ámbito hemos aumentado nuestra conciencia sobre nuestros derechos, haciéndolos valer a través de la justicia, sea esta a través de un conjunto de personas, agrupados en una entidad como las juntas de vecinos, o por personas individuales (casos particulares de distintos consumidores). Claramente la politización de estos temas ha permitido un segundo vistazo a temas que en otra época, ni siquiera se hubiese cuestionado. En torno a este nuevo escenario, que lleva ya un par de años produciéndose, no es de extrañar que se pongan trabas a la construcción de nuevos malls, que atenten contra de los residentes del sector.

En el caso presentado en el texto, se muestra como los vecinos de Martin de Zamora lograron evitar la construcción que pretendía hacer una empresa tan grande e influyente como es Cencosud. Siguiendo a Olson en la teoría de la acción colectiva, es lógico entender el por qué del resultado de esta “batalla”. Evidentemente se dieron cuenta que juntarse para poder protestar y hacer valer sus derechos, valiéndose en la legitimidad de la tradición y de la racionalidad(“Ciencia Política: Capítulo 2” Josep M. Valles), era más productivo que hacerlo individualmente. Lograron el correcto manejo de los objetivos individuales que llevados a un objetivo colectivo, les otorgó mayor poder político y que los llevó a obtener la victoria, incluso contra alguien tan influyente como Cencosud.

Lo extraño en este caso, es la manera en que Cencosud llevó a cabo la defensa de su proyecto. Primero que nada, es claro que la idea de construir algo tan grande como un mall en un barrio residencial, es muy improbable. No así la idea de los mall de barrio, que tal como plantea el autor, son menos invasivos y no contrarrestan la vida del barrio en cuestión. La probabilidad de encontrarse con resistencia, en este caso, era inmensa y tal como dice el autor, dicha resistencia espera ser tomada en cuenta en las decisiones trascendentales de una posible construcción. Entonces, ¿por qué Cencosud no se relacionó de otra manera con la comunidad? Es fácil subestimar el poder de la decisión colectiva bien constituida. Tal vez, un aumento en los costos del proyecto, tal como sugiere el autor del texto, que permita solucionar las externalidades de este, o que permitan una mejor relación con la comunidad afectada, hubiese sido más sabio.

Ante la necesidad de mantener el orden, los vecinos seguirán agrupándose y querellándose en contra de situaciones que consideren dañinas para el ambiente donde viven. Si esas acciones son encaminadas a través de objetivos individuales que se conviertan en objetivos comunes, dichos grupos conseguirán hacer valer sus derechos planteados desde su respectiva legitimidad. Con esto, todos los empresarios que deseen construir estructuras que provoquen suficientes externalidades que logren cambiar la manera de vivir de las personas del sector, deben prepararse para saber las necesidades y peticiones de estas, asumiendo los costos involucrados. Surge así un nuevo reto para los empresarios: considerar más a las personas, que las utilidades. Solo así, lograran sus objetivos de manera sana para ellos y la comunidad.

http://www.plataformaurbana.cl/archive/2010/05/31/%C2%BFmall-o-universidad-en-martin-de-zamora-el-voto-por-el-mal-menor/

http://www.plataformaurbana.cl/archive/2006/03/06/costanera-center-el-sueno-de-paulmann/

http://tele13.13.cl/noticias/nacional/17130.htm

La judicialización es una opción

agosto 27, 2010 Deja un comentario

La judicialización no es nueva, sino que cuenta con un recorrido histórico importante. Esta progresiva forma de resolver los temas que más tensionan a la sociedad, se puede ver verificado en el aumento de las demandas judiciales hasta en un 300% según el politólogo Oscar A. Bottinelli. (http://www.factum.edu.uy/estpol/anapol/2003/anp03037.html) Un buen ejemplo de ellos es la judicialización de los temas sindicales en chile

A raíz de lo anterior, estoy de acuerdo con el autor, pero no en todos sus puntos. Para fundamentar mi opinión me basare en las primeras clases acerca del fin mismo de la política (mecanismo de generación de vínculo en un grupo social mediante acciones voluntarias) y ciertas definiciones como espacio público (donde acontece la política).

Creo que la judicialización para resolver temas esenciales debe frenarse, pero no acabarse completamente, porque hay muchos casos en los que la mejor forma de resolución es el arbitraje judicial. Concuerdo perfectamente con que cada magistrado tiene sus propias convicciones, pero ello no necesariamente lleva a las consecuencias que el autor plantea. Por otra parte, tampoco se puede asegurar que los que debieran hacerse cargo de estos temas (autoridades políticas representativas) sean completamente imparciales, lo que deriva en que pueden caer en las mismas falencias que el autor critica a los jueces.

Incluso es aún más probable que la autoridad política responsabilizada de este tema este predispuesta a algún tipo de corrupción, apreciación personal u opinión subjetiva. Los mismo Partidos políticos de esas autoridades representantes de la comunidad pueden presionar perfectamente a sus afiliados para que cumplan con la ideología que la organización tiene, o para que contribuyan con una imagen que se está intentando crear.

Nuevamente en la historia, se ha verificado como diversas autoridades políticas corrompen sus responsabilidades y toman decisiones cruciales solo por su partido político o peor aún, por una mejora de su imagen, en perjuicio del bien de la comunidad. Lo anterior deriva en que la resolución de los temas mencionados no llega a un resultado óptimo (entendiéndose éste como el mayor número de beneficiados).

Sí, es cierto que si se judicializan los temas que producen una mayor tensión social, los políticos que debieran tomar la responsabilidad de resolverlos, cumpliendo así con el fin de la política misma, evaden esa responsabilidad. Eso tampoco será en ningún caso lo óptimo, ya que no cumplirían con la finalidad de su rol. Es aquí donde concuerdo con Amunátegui en cuanto a que  las autoridades políticas deberían intentar resolver las desigualdades sociales y dejar de evadirlas, sólo por el miedo a las consecuencias que esto traería a su carrera. Al no lograr lo anterior y derivar este problema al poder judicial tampoco se está permitiendo un espacio público, justamente porque no se ejerce la política. De esa manera, el tema en cuestión no puede ser correctamente debatido y la resolución de este, tal como propone el autor, puede no cumplir con la esperada por la comunidad.

Es cierto que si se judicializan los temas políticos y sociales no se está dando espacio para que siquiera haya algún conflicto que solucionar en un espacio público (porque no hay política), pero hay veces en que ciertos temas no pueden llegar a un consenso claro y su demora perjudica aún más a la comunidad afectada. Entonces, ¿cómo se puede llegar a una posición exacta sobre este tema? Los pro y contras de la judicialización son igual de relevantes para la sociedad, por lo que sostengo que, sí se debiera permitir para los temas que, por ejemplo, sean urgentes.