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Política, un mal necesario.

noviembre 25, 2010 Deja un comentario

La política es, por excelencia, el tema más denostado del mundo actual. Desde y hacia todos los sectores de la sociedad son lanzadas críticas directas, sin fines constructivos ni menos con el objetivo de buscar en mecanismo alternativo al que es considerado un macabro error. Pero, ¿es esto cierto?, ¿es la política el principal problema de la sociedad actual?.

Vamos por parte: Existe una serie de hechos que pueden avalar lo anteriormente descrito, así como también distintos acontecimientos que van absolutamente en la dirección contraria. Partiendo por los aspectos que apoyan la teoría de la problemática situación actual de la política, encontramos las estériles discusiones en las que se enfrascan los actores políticos que animan día a día el ring en el que está convertido el espacio público. Claro ejemplo es el caso de la visita del Presidente Sebastián Piñera a Lima [1], lo cual tiene a Diputados e incluso al ex Presidente Ricardo Lagos discutiendo acerca de lo pertinente de dicha visita. ¿Es lógico que actores políticos con responsabilidades claras y concretas ante la sociedad, que reciben sueldos muy por sobre la media del mercado y que deben cumplir con el compromiso social que contrajeron, actúan basándose en las críticas o la defensa de actos del resto, en lugar de desempeñarse en forma óptima en las funciones por las que fueron elegidos? Esto, manifiesta lo complicado que es el contexto político actual, ya que no existe una actitud centrada en la labor por la cual están donde están, sino que se basa en la constante lucha entre las fuerzas políticas existentes, dejando de lado el motivo real por el que están donde están.

No obstante, vemos como la política permite estructurar de forma casi espontánea la sociedad, entregando al espacio público el establecimiento de las instituciones bajo las cuales de regula y articula, utilizándolas como las “reglas del juego” y determinando así, a grandes rasgos, el comportamiento de sus distintos actores, permitiendo como consecuencia el orden social y evitando el que alguna facción de la sociedad se lance en picada contra el orden público,ya que existen métodos que inhiben el desarrollo de tales atentados sociales. Es el caso de la huelga de hambre de las 33 mujeres en la mina “El Chiflón del Diablo” [2], donde la intervención de actores políticos permite atenuar los efectos que pueden tener los actos de dichos manifestantes. Tomando en cuenta todo lo anterior, ¿es la política un problema absoluto, o una solución no del todo ortodoxa a los distintos problemas sociales que encontramos día a día?, ¿debemos enfrentar a la política y atacarla por sus defectos, o entenderla basándonos en las virtudes y beneficios que nos otorga la existencia de la política en la sociedad?

En conclusión, vemos como afectará directamente el prisma desde el que se analice la política, ya que no todos consideran los mismos parámetros para analizarla. En mi caso, considero que la política es un mal, pero un mal necesario y del que ya somos más que dependientes.

Rodrigo Márquez.

Panorama democrático actual: ¿Consecuencia de la historia o antecedente del cambio?

octubre 25, 2010 Deja un comentario

Entender el proceso que hoy en día vive la democracia como sistema político es digno de analizar y, en este caso particular, utilizaré como parámetro el punto de la línea del tiempo donde estamos situados, y considerando, tanto la forma en que ha sido determinado por los antecedentes históricos, como las repercuciones que podría tener en un futuro no muy lejano.

La democracia hoy en día es el sistema político reinante en occidente, donde encontramos contadas excepciones de regímenes comunistas (Cuba) o el caso de la monarquía absoluta de El Vaticano, pero el resto de los países presentan sistemas basados y sustentados en alguna manifestación democrática.

Ahora bien, este ha sido un proceso que ha tomado mucho tiempo. La democracia ha sido un eje central dentro de la historia de la humanidad, determinando conflictos bélicos, decisiones políticas desde tiempos memoriales e incluso el surgimiento de imperios y naciones. A medida que ha pasado el tiempo, la democracia se ha instalado como el sistema líder en el mundo, ya que integra a la sociedad en su conjunto en la medida de las necesidades de los mismos ciudadanos , ajustándose en distintas formas al contexto en el que se aplicará como sistema. Es en el marco de esto, que históricas Monarquías Absolutas, como España e Inglaterra, se transformaron en sistemas totalmente adaptados a la tendencia actual, o el caso extremo de Francia, que erradicó la Monarquía para pasar a un sistema presidencial. Es entonces, cuando podemos entender a la democracia como el efecto de las necesidades globales, que determinaron el camino directo hacia este sistema.

Por otra parte, la democracia es además un punto de inflexión histórico, ya que el entregarle el poder al pueblo genera cierto recelo entre las cúpulas sociales que históricamente contaban con este privilegio, gatillando así una serie de conflictos que, pueden incluso, llevar a la democracia a un proceso de extinción. Esto, se manifiesta en los conflictos que ha generado en la historia reciente el hecho de que sea la población en su totalidad la que elija quiénes dirigen a las diferentes naciones. Ejemplos claros y concretos de esta situación son los golpes de estado que ha enfrentado el mismo occidente en estos últimos años, ya que manifiestan la debilidad del sistema al elegir líderes que sean efectivamente representativos, lo que limitaría en gran medida la existencia y ocurrencia de situaciones críticas como la anteriormente expuesta.

Entonces, es clave identificar a la democracia como un eslabón más dentro de la cadena de la historia, por lo que no podemos considerarla como una certeza eterna, sino que como un punto importante dentro del proceso del desarrollo de la sociedad. Pero, si bien no es seguro, la globalización en la que se enmarca hoy el mundo actual, deja entrever que la democracia vino para quedarse, y que, quién sabe, puede determinar el futuro del planeta tierra de forma inesperada, incluso pudiendo unificarnos a todos en una sola y gran nación, donde la democracia sea el centro.

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Democracia: Igualdad etérea.

septiembre 27, 2010 Deja un comentario

La democracia es, por excelencia, el sistema político del mundo actual. Vemos cómo este sistema político se transformó en la gran solución para prácticamente todos los problemas que encontramos en el espacio público. Este, es un sistema que mantiene a todos los miembros, interesados en la participación en la sociedad o no, vinculados con las decisiones que se toman y no sólo con el problema en sí.

Pero, todo esto tiene directa relación con la comodidad con la que hoy en día, o hasta hoy al menos, se mueve la sociedad. La democracia es un sistema relativamente cómodo, ya que entrega a unos pocos el poder de decidir y definir todos los pasos a seguir dentro de una sociedad, y limitando indirectamente la igualdad que plantea dentro de sus principios fundamentales. Es justamente este punto al que, considerando lo planteado por Dahrendorf en “Democracia sin Demócratas”, haré alusión, ya que la democracia no presenta problemas en su fondo, sino en la forma.

La democracia manifiesta en sí misma la inconsistencia de la igualdad que plantea. Vemos como, en las recientes elecciones parlamentarias en Venezuela, la libertad que la democracia le entregó a Hugo Chávez fue utilizada por él mismo para realizar un “golpe antidemocrácito” sobre su propia Constitución, redefiniendo las reglas del juego al modificar la asignación de plazas por distrito [1]. Este, es un claro acto que atenta contra la democracia existente en Venezuela, donde vemos como el Presidente de dicho país modifica la ley existente con el único objetivo de asegurar la mayoría en el poder legislativo para su partido. Con este caso, muchas dudas sobre la democracia son las que nos podríamos plantear: ¿Será justo que el Presidente de la República tenga tales atribuciones? ¿Está la gente de acuerdo con dicha condición, otrogada años atrás y por el mismo Chávez? ¿Justifican este tipo de actos, los intentos de atentar contra el gobierno venezolano?

Otro ejemplo donde la democracia falla, es el Sistema Binominal [2] que aquí en Chile utilizamos. Dicho sistema, limita a los partidos y coaliciones políticas a varios escenarios que no van de la mano con la democracia en su esencia más pura. Un claro ejemplo es lo ocurrido con el ex Presidente Ricardo Lagos, quien cuando se presentó como candidato a Senador por la Circunscripción 7 (Santiago Poniente) en el año 1989, quedó fuera pese a ser la segunda mayoría entre todos los candidatos, ya que como coalición (Concertación) no doblaron en votos a la Alianza por Chile, siendo Jaime Guzmán, con 13 puntos porcentuales menos, quien tomaría el cargo [3].

Pero este no es el único problema de nuestro sistema, ya que obliga indirectamente a la conformación de coaliciones, al fijar como requisito para ser electos el que la lista obtenga mayoría antes que el candidato. Este ha sido el eterno problema que ha tenido el Partido Comunista, quienes cuentan con aproximadamente un 5% de la población nacional que se declara, mediante el voto, simpatizante de dicho partido, pero a lo largo de la historia de nuestro Sistema Binominal ha tenido contadas participaciones en el Congreso.

Rodrigo Márquez

[1]: http://www.revistademocracia.com/politica/elecciones-parlamentarias-en-venezuela

[2]: http://www.expansiva.org/columnas/detalle.tpl?idcolumna=03022005132342

[3]: http://www.elecciones.gov.cl/SitioHistorico/index1989_sena.htm