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Posts Tagged ‘Globalización’

El mercado de la democracia

octubre 27, 2010 Deja un comentario

Es un hecho que la democracia y sus instituciones ya no presentan las mismas características que poseían hace 20 años. En un mundo globalizado y, como se señala en el artículo, instantáneo, los votantes le piden a los actores políticos cosas que muchas veces estos últimos no pueden darles. Al vivir todos en un mundo abierto al mercado internacional, muchas veces tenemos lo que se denominan “necesidades importadas”. Con esto se pretende indicar que son producto del intercambio y la interconectividad entre las naciones y pueblos y al escapar de los distintos territorios, los actores políticos locales caen en el error de prometer cosas que saben que no pueden cumplir, ya que muchas veces las soluciones a los problemas de la ciudadanía se encuentran fuera del control interno. En la actualidad, en un mundo rutilantemente rápido, las necesidades buscan ser cubiertas de la manera más rápida posible y si una solución tarda mucho tiempo en dar luces de avance, simplemente se opta por otra. Aquí se genera un problema, dado que los procesos políticos son generalmente muy lentos y es difícil transmitir a la ciudadanía la visión compartida de una causa común. Quizás nuestro sistema o modo de ejercer la democracia está quedando un poco obsoleto debido al rápido avance de las comunicaciones, la generación de tendencias y el creciente individualismo derivado del libre mercado. Es un hecho preocupante que las personas estén tan desapegadas de lo que acontece en el espacio público, ya que podría eventualmente poner en riesgo la validez de un sistema democrático como lo conocemos al generar una despolitización en vez de una politización de los asuntos, vale decir, un retroceso. El asunto, bajo mi punto de vista, se debe a que los partidos políticos se han quedado sin agenda, por lo que tienen poco o nada que ofrecer a los votantes, y por lo mismo, es muy poca la representatividad que pueden generar. Los sistemas democráticos actuales tienen como piedra angular el poder legislativo, que es en su totalidad elegido entre los mismos partidos políticos. Pero muchas veces sucede que no existe un verdadero incentivo individual de las personas para ir a votar, como era antaño por todas las luchas fervorosas que nuestros padres conllevaron, para cualquier sector y tengo la percepción, que los partidos actuales paradójicamente se quedaron estancados en la antigua lucha, en vez de evolucionar conforme a los tiempos.

Al igual que la oferta, considero que los partidos políticos, y las instituciones democráticas deben moldearse según como vaya cambiando el mismo mercado, en este caso, el mercado de los votantes. En caso contrario y, en una visión bastante catastrofista, es posible que el mercado de la democracia deje de existir y simplemente porque los oferentes no saben interpretar lo que los demandantes de verdad quieren (o requieren).

 

¿Democracia sin participación?

octubre 26, 2010 Deja un comentario

Dentro de un Estado-Nación la democracia está en función de las personas y tiene sentido mientras esto se cumpla, el problema está en que “hoy”, tal como lo menciona el artículo, existe una desconexión con respecto a esta, la falta de participación por parte de los ciudadanos ha ido creciendo cada vez más y en mi opinión esto se debe a una pérdida de credibilidad fundamentada en la historia de los partidos políticos, un mal manejo de las decisiones políticas en distintos tiempos pasados que han llevado a la desconfianza en las instituciones de la democracia representativa por la falta de protección y bienestar que no sienten por parte de estas.

Pero esto, no ha sido de un día para otro, es un proceso en donde la globalización ha jugado un papel muy importante, los votantes han ido cambiando, ya no tienen los mismos intereses que antes y es por esto que hoy existen más disputas en torno a temas que están en el espacio público o los que no lo están, pero ¿Ha ido la democracia evolucionando de la misma manera? ¿Sigue preocupándose verdaderamente por los intereses de las personas? La respuesta puede verse en esta “democracia desconectada”, los votantes contemporáneos, especialmente los jóvenes, ya no se sienten representados por el gobierno existente y les cuesta cada vez más creer en sus promesas e ideales, no se sienten llamados a participar en algo que no creen transparente y que sienten que no pueden cambiar. Este sentimiento que experimentan se traduce en la falta de participación, pero no concuerdo con el autor que sea por una falta de interés, “Hoy día los jóvenes se sienten motivados para participar en relación a temas y organizaciones diferentes de las políticas. De hecho, los jóvenes en Chile participan en actividades políticas no convencionales más que otras generaciones y también más que en otros países. Participan principalmente de actividades sociales, en organizaciones deportivas, de ayuda a la comunidad y trabajos voluntarios” (1). Creo que los jóvenes se hacen escuchar de maneras distintas a las que se conocen hoy como tradicionales, expresan su opinión, ya sea de conformidad o disconformidad, mediante foros de debate público o simplemente mediante protestas, lo que implica que le asignan gran importancia a temas relacionados con el país y  un tipo de participación significativa más allá del hecho de votar, que no deja de ser importante.

La democracia, así como los partidos políticos y parlamentos, deberían buscar la manera de “sanar” las secuelas provocadas por el pasado, hacer volver el espíritu colectivo y recuperar la confianza perdida por los ciudadanos, específicamente la de los jóvenes, en quienes se encuentra el verdadero espíritu de cambio por una sociedad y un gobierno transparente que se preocupe no solo por los intereses presentes, sino también por el desarrollo futuro; en resumen, una democracia representativa.

 

(1) http://elpensamientojovenes.blogspot.com/2008/12/desinters-poltico.html

http://www.polodemocratico.net/El-desinteres-por-la-cosa-publica

http://www.revistademocracia.com/sociedad/desinteres-juvenil

http://arvo.net/el-valor-de-la-politica/globalizacion-y-desinteres-por/gmx-niv389-con10696.htm

 

 

 

De estados nacionales a estados globales

octubre 25, 2010 Deja un comentario

Con el paso del tiempo, las relaciones colectivas han evolucionado de forma constante y progresiva, aunque no siempre a favor de la misma sociedad, llevando a esta a sorprenderse de los caminos que ha transitado a lo largo de su existencia.

Inicialmente, los seres individuos (seres racionales que buscan su propio beneficio y se encuentran en una constante guerra con otros individuos) deciden incursionar en una asociación con otros individuos (Leviatán – contrato social) formando comunidades en donde se generan instituciones sociales para respaldar dichos acuerdos y respaldar el orden social (recordemos que uno de los fines de la política social es el de generar orden).

El siguiente paso de evolución es el de una sociedad más compleja, constituida por más individuos, donde el poder mantener el orden se vuelve una situación más compleja (problema de acción colectiva) y donde el peso de este recae en el surgimiento de más  y complejas instituciones. Luego, esto da paso al requerir de terceros (delegación de poder – agentes) para poder mantener el orden (a cambio de someterme a reglas o incluso a la voluntad de este tercero [Feudalismo] a cambio de protección y orden).

Continuando con el proceso histórico, el siguiente movimiento de los individuos es el de evolucionar a la idea de derechos individuales, de aspirar a una sociedad que garantice ya no solo la protección y orden de sus individuos, sino que la igualdad y derechos básicos en cada uno de ellos. Es debido a esto que surge el concepto de estado nación, un estado que persigue la idea de una sociedad que promueve la democracia entre sus individuos. Pero del dicho al hecho existe un gran trecho y podemos ver que como en la practica simplemente se alcanza ha una breve aspiración a esta.  Las sociedades llamadas democráticas se encuentran en una constante batalla por alcanzar la mayor capacidad democrática como les sea posible, balanceando dos conceptos bastante fundamentales, como lo son la capacidad de representación (derecho a sufragio) y la capacidad de debate que promueven a sus individuos (libertad de expresión tanto para el gobierno como para su oposición). Dicho balance es lo que determina (además de los derechos básicos que una sociedad de estado nación “democrática” debe sostener) que tan cercano se esta de alcázar este mundo utópico conocido como democracia, y lo que determina a su vez si una sociedad se clasifica (de forma real) como poliarquías, oligarquías, hegemonías representativas o incluso hegemonías cerradas.

Pero un concepto externo llega ahora a perturbar los conceptos anteriores, y es que los individuos, o mejor dicho las sociedades creadas por estos, se intentan comportar como un solo individuo intentando asociarse con otros, y es lo que actualmente conocemos como el concepto de estados globales, una de las consecuencias de la globalización mundial llevada acabo en las últimas décadas.

Una de las mayores ventajas de la globalización, es que esta permite vigilar a quienes nos vigilan. Dicho de otra forma, la globalización permite que un país, como los individuos de este y aun más importante, el gobierno de este, sea supervisado por otros países (y por instituciones sociales globales: Leyes en contra de la violación de derechos humanos, corte internacional de justicia, etc.).  Esto trae como beneficio el impedir (o limitar) sucesos como genocidios y practicas en contra del mismo gobierno (y de sus individuos e instituciones). Esto es gracias a que la sociedad ya no solo se genera y pertenece a si misma, sino que comienza a formar parte de una sociedad de sociedades, un nivel social aun  más superior, en donde las sociedades pasan a ser globales.

Pero esto trae consigo consecuencias a menudo no contempladas por la misma sociedad, y es el hecho de que se comienza a perder la identidad de sus propios individuos, trayendo consigo un nuevo problema para el estado, la perdida del control de su propia sociedad.

Una de las facultades que le entrega mayor legitimidad de poder a un estado (y de las instituciones de este) es el hecho de una identidad colectiva y común entre sus individuos, que permite (y reponencia) las actividades de un gobierno que representa (aspiración de democracia mediante una poliarquía actual) a todos sus individuos. Pero cuando esta identidad se comienza a quebrantar, el estado (y sus instituciones) comienzan a perder influencia en sus mismos individuos, obteniendo como resultado una penosa cifra de individuos calificados inscritos en el sistema electoral, como una aun más penosa cifra de votantes activos.

Y esto no solo se queda aquí, la pérdida de la propia identidad (o el surgimiento de una nueva identidad ya no en mi sociedad nativa, sino que en una sociedad supra-territorial como lo puede ser el empalizar con costumbres o creencias ajenas a mi nicho social) logra que se expandan los peores vicios sociales, surgiendo movimientos xenófobicos entre otros, en donde podemos observar como la misma sociedad se da cuenta de la expansión de una sociedad supra-territorial (aunque de forma inconciente) y la intenta suprimir mediante acciones de movimientos como los ya mencionados.

Es increíble como a lo largo de una sociedad, en donde desde sus inicios se buscó el accionar en conjunto colectivo, cuando ya ha alcanzado uno de los escalones de unidad social más elevados de los que puede aspirar, las instituciones flaquean y se vuelven endebles frente a este accionar de la sociedad. El estado debe darse cuenta que la falla en su control por parte de la sociedad radica en el hecho de que este no ha evolucionado en el último periodo a la par con su misma sociedad. Actualmente, para lograr el control de una sociedad que se dirige al concepto de una comunidad si barreras, es necesario pensar en un estado sin barreras, un estado que respalde (quizás mediante nuevas instituciones) el accionar de esta nueva sociedad que se esta generando.

Quizás es hora de pensar que las dificultades, el desorden y la desorientación a la que se ve envuelta nuestra sociedad actual es por que esta pide a gritos el nuevo paso de evolución de la política contemporánea, la existencia de instituciones y estados totalmente globales.

 

“Globalizacion y cultura: Homogeneidad, diversidad, identidad, libertad”; Tom G. Palmer: http://www.elcato.org/node/1425

Globalizacion y cultura: Homogeneidad, diversidad, identidad, libertad

PARA TODOS UN POCO DE MI ESTADO

De a poco, la globalidad se empieza a impregnar en cada una de las cosas que considerábamos intocables. Así, instituciones tan importantes como los bancos, los medios de comunicación, y el mismo estado, se ven expuestos a la necesidad de mutar o ir transformándose para poder mantener aquellos compromisos y deberes con la sociedad. Poco a poco son coartados y al mismo tiempo expuestos a una sociedad que tiene relaciones con otras, y que pasa a ser mas frágil, ya que esa interconexión la hace mas susceptible a elementos externos que pueden generar problemas al interior de la sociedad (o al menos conflicto).

Es justamente esa globalidad la que afecta a la población que no se ve representada hoy en día. ¿Qué ocurre con las personas que necesitan un estado presente que los represente, apoye, y motive a seguir y mantener una buena actitud política?, bueno, la respuesta como podemos comprender resulta no muy compleja al entender que el grado de influencia por sobre los estados es mayor y cada vez es mas difícil (y no así más valorado) que el estado actúe como si no ocurriese nada, cumpliendo igual que siempre su rol de protector. Para muchos, la poca representatividad que sienten por parte del estado es fruto de la globalidad que amenaza a este y muchas otras instituciones, generando que cada vez tengan menos poder, y que el grado legítimo por el cual fueron constituidos sea cada vez más irreconocible o lejano.

Es por esto que de pronto, y justo después del tratado de Westfalia,  se empiezan a concebir estas instituciones que son “supra instituciones”, y que se podrían explicar como aquellas instituciones que se generan a partir de la necesidad de apoyar, comprender y analizar a los estados que de pronto entran en conflicto o un potencial conflicto dentro de su territorio. De esta manera nace la ONU, Banco mundial, etc. Con esto, podemos explicar la decadencia de poder que han tenido los años, logrando “externalizar” muchas de sus labores protectoras y fiscalizadoras a organizamos internacionales, compuestos por muchos estados, que prentenden suplir algunas carencias dejadas por las instituciones propias de cada país.

Es por esto que no se puede generar un real y masivo compromiso constante con la política y los partidos políticos. Una vez que la globalización afecta negativamente la concepción de estado protector y de bienestar, cuesta en demasía poder levantarse para poder hacer “como si nada” y no afectar a otros organizamos a los cuales vemos constantemente y que no hacen mas que responder a las necesidades de la gente. Cuando el estado no se la puede, se generan espacios para nuevas instituciones que apoyan la buena labor política y el beneficio del “bien común”, tan añorado por muchos estados.

 

http://exa.unne.edu.ar/depar/areas/informatica/SistemasOperativos/MonogSO/GESTDP02_archivos/estados.htm

http://www.monografias.com/trabajos11/mcrisis/mcrisis.shtml

http://www.revistainterforum.com/espanol/articulos/051202artsoc.html

Estado, bajo consideraciones de Modernidad.

octubre 25, 2010 Deja un comentario

Hoy en día, los desafíos de un mundo moderno, donde la globalización de las economías, la liberación de los mercados, como las transformaciones sociales y la ampliación de los derechos ciudadanos, nos traen como gran imperativo el contar con  un Estado permeable a tales condiciones, que sea capaz de mantener su dependencia, tales las presiones de tal globalización, pero sin limitar las consideraciones de desarrollo deseado por la sociedad actual.

En tal sentido, contar con un Estado moderno, implica entre otras variables, contar con un poder ejecutivo que utilice estrategias adecuadas en la formulación como implementación de sus políticas públicas, un poder legislativo, que sea un ferviente captador de las demandas de la sociedad civil, como un poder judicial, garante de la tranquilidad jurídica de todos los agentes sociales y por tanto, del que llamaremos “orden democrático”.  Todo lo anterior, inserto en alcanzar la llamada “Teoría de cambio e impacto Social”.

 Como lo visto en clases “La dinámica de generar institucionalidad no termina en el Estado: En la actual era de globalización la disuasión también ha generado instituciones supra-estatales para evitar la guerra/institucionalizar la paz”. En este contexto, el desafío de la instancia Estatal, tiene que ver con generar las condiciones de tanto internas como externas a las fronteras.

 Las tecnocracias como la organización política, no pueden estar ausentes de tales procesos, la profesionalización de las burocracias públicas son hoy una necesidad para efectos de responder a las necesidades del mundo moderno

 Es una realidad que para efectos de que se cumpla con el modelo establecido aquí, es condición necesaria la existencia de modelos democráticos, con grados de participación en los diferentes niveles de la estructura social. “Mediante la política nos hacemos libres para poder elegir aquello que es bueno. Ahora bien, como no tenemos suficiente información sobre lo que es bueno, debemos confiar en el criterio de los que saben. Por ende, el orden más apropiado debe ser aquél propuesto por los que tienen más mérito”. (Fragmento de clases) Se trata entonces, que los poderes del Estado hagan efectivamente su trabajo. 

 En tal sentido, un Estado democrático nos permite avanzar en las libertades políticas, en la existencia de equidad social y por consiguiente igualdad de oportunidades sociales, transparencia de los actos públicos (de todos los poderes), protección entre otros.

 Desde tal perspectiva, la necesidad de integrar a los diferentes actores nombrados en este apartado, son un imperativo para responder a un mundo cada vez más global, donde la existencia de alianzas, tratados o redes comerciales son hoy una realidad y no podemos estar ausente de ello, si deseamos efectivamente alcanzar mejores niveles de desarrollo.

 Surge así un Estado facilitador – promotor – generador de opciones – socio, conocedor de las dinámicas sociales e integrador de ese modo con la Sociedad Civil, que sea capaz de integrarse al mundo, pero que mantenga su individualidad, sin duda alguna, un desafío de equilibrio necesario, para mantener la reconocida necesaria independencia.

 Considero que la condición de un Estado democrático es la forma más adecuada de lograr el desarrollo, de proveer en tal sentido de desarrollo, dado que bajo tal consideración, a través de mecanismos participativos, podremos efectivamente saber de las necesidades de las personas y estas nos brindarán en conjunto, sus satisfactores de desarrollo, ello bajo la consideración de igualdad antes indicada.

 Bajo tales consideraciones, el Estado en tiempos globales, podrá mitigar su disminución en la capacidad de influir en lo que acontece en el entorno bajo su jurisdicción, en un ámbito de orden de tal instancia y mitigar de esa forma, la falta de centralidad, confianza y utilidad de tal Estado.

De esa forma, avanzaremos en un mundo globalizado, con un Estado pertinente.

Ver:

http://alainet.org/active/22593&lang=es

http://www.bcn.cl/ecivica/poderestado

New Update: Democracia 2.0

octubre 25, 2010 Deja un comentario

Sin duda alguna, nos encontramos en una era de constantes cambios. Los Estados deben adecuarse a una nueva concepción que se tienen del mundo, un mundo que no se rige solamente dentro de los límites territoriales de una sociedad puntual por separado, sino que debe tomar en cuenta a cada un de éstas de forma global. ¿A qué se debe esto? Principalmente, a la globalización.

No es cuestionable el hecho de que la globalización a traído consigo un sinnúmero de beneficios para las sociedades: mayor conectividad, acceso, oportunidades, entre otras. No obstante, no se debe dejar de lado que la base de estas sociedades, es decir, lo que hace que estas “caminen” día a día son los Estados (en especial los estados democráticos), y, son éstos, los que en grandes rasgos, se han visto afectados por este fenómeno. Tal como dice Daherndorf, la globalización se ha convertido en una amenaza para aquellas naciones que se consideran democráticos. Pero, ¿por qué?

El fin de la democracia es ser aquél escenario en donde los conflictos son canalizados mediante instituciones, las cuales representan a la población. No obstante, en la actualidad, éste se ve afectado por la frecuente migración entre países (lo cual conlleva a una diversificación de las sociedades, generando una pérdida de identidad), el aumento de la intervención de terceros para la resolución de conflictos (lo que debilita la utilidad del Estado y de la democracia en sí) y las constantes amenazas al “espacio-protector” que se le otorga a la sociedad, dado a la fuerte competitividad entre naciones, el paso de comunidades colectivas a individualistas y la pérdida de confianza en un Estado-nación que ya no otorga lo que se espera de ella. La democracia que hoy se ejerce es una que se desacredita con la intervención de terceros (instituciones no gubernamentales), pierde el equilibrio con una sociedad cada vez más heterogénea. Pero, ¿el privar a la sociedad de esto evitará las manifestaciones, el descontento y encarrilará, nuevamente, a la democracia en su lugar? A mí parecer, no lo es.

Lo que sucede, es que la democracia, debe evolucionar, no quedarse estancada en lo que alguna vez significó, tal como ha sucedido con las instituciones, las cuales han ido tomando nuevos cursos al irse “alineando” de cierta forma con la globalización. Por lo cual, el problema radica en que los limites de la democracia deben ser re-definidos y con ello, los partidos políticos que, a la larga guían la representación de los distintos segmentos de la ciudadanía, basar sus propuestas en nuevas ideologías que sí representen a la sociedad actual. Se deben crear “sociedades-globales” como define Saskia Sassen [1], para que así las personas se sientan, nuevamente, identificadas con lo nacional.

En mi opinión, la solución no es desacreditar de forma directa y extremista a la globalización, creando una democracia más directa, como diría Dahrendorf, sino que la clave está en encontrar una forma de vincularla con la democracia. Para ello, uno de los grandes desafíos es el que plantea Fernando Vallespín [2], el de impulsar al Estado hacia el progreso, hacia la “ambición”, “afrontando los nuevos desafíos de la era global”[3] Para que así, se puedan definir los nuevos límites de la democracia, y dar con una “democracia 2.0”.-

 

El pesimismo imposibilitador.

octubre 22, 2010 Deja un comentario

Antes de empezar, quiero dejar en claro que todo mi análisis es desarrollado sobre el argumento que el autor denomina: “Hoy, silencio, vacío, nada” , dejando fuera de tela de juicio los actuales sistemas económicos como lo es el capitalismo. Estoy completamente de acuerdo con el autor respecto a que no nos faltan ideas, ni carecemos de los medios para aplicarlas, sino, que el problema radica en que estamos atrapados en una crisis, pero más que en una crisis económica, política o cultural; en una crisis provocada únicamente por el pesimismo con el cual miramos al futuro, causado por las crisis anteriormente nombradas. El pesimismo que invade nuestra época, se refleja en las políticas tanto económicas como sociales de los distintos Estados, no permitiendo mirar hacia delante de una manera objetiva, sino que nubla las mentes haciendo que se actúe con precaución, estando siempre a la defensiva, de modo de evitar cualquier acontecimiento que pueda sacar al país de su estado actual. Pero…¿cuál es el problema de esto? El problema es que se gastan recursos en esta estrategia defensiva, ya sea tiempo, recursos económicos, energéticos, etc. los cuales podrían, más bien, deberían ser designados para idear y poner en acción un plan ofensivo, el cual nos saque del status quo en el que nos encontramos, dirigiéndonos así a un estado de mayores beneficios, y no solo a nivel del país, sino que a nivel mundial. No puede ser que vivamos en estados “cobardes” y mediocres, ya que no están dispuestos a asumir riesgos, a dar un paso adelante, para así lograr un estado donde los beneficios sean mayores, pero claro ¡es mucho más cómodo quedarse como estamos! Así no se agotan recursos, no se pierde tiempo, no se arriesgan políticos a perder popularidad, y todo sigue igual que siempre, en un estado de comodidad inalterable, como dice Vallespín “El juego tiene que ser al ataque, asumir los riesgos de quien está dispuesto a realizar los valores en los que cree, a lo cual llamamos impulso hacia el progreso”. Y he ahí el problema, ese impulso literalmente no existe, no queremos progresar, sino que quedarnos tal cual como estamos. Todo esto nos conduce a un círculo vicioso. Según mi análisis el fondo del problema es el pesimismo causado por diferentes crisis mundiales, el cual conduce al estado de no querer enfrentarnos a los nuevos desafíos que la globalización nos presenta, renunciamos a cualquier plan de acción, lo cual a la vez genera ausencia de movilización popular, de debate público, nadie sabe lo que está en juego, ni las potenciales posibilidades que existe para mejorar el estado actual. Por ende al no conocer las posibilidades de mejora futuras y solo tener conciencia de lo malo que hoy y en el pasado hemos vivido, la mejor solución es quedarse tal cual como estamos. Además es necesario tener en cuenta que el mundo hoy esta globalizado, por lo que es necesario no atacar este pesimismo como un estado-nación, sino que a nivel global, para lo cual es fundamental la coerción de los estados, y a la vez la permanente cooperación global, ya que lo que hoy logramos unos afecta a todos. En fin, concluyo que el autor tiene razón en su argumento, excluyendo lo ya mencionado, ya que esta actitud de “cobardía” solo nos mantendrá en el estado actual, negándonos la posibilidad al progreso, nublándonos la vista y no permitiendo que aprovechemos todos los recursos que hoy tenemos a nuestra disposición; no solo para no empeorar la condición actual, sino que, para llegar mucho mas allá de lo que no se nos ha permitido dimensionar.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/final/ilusion/elpepiopi/20080924elpepiopi_14/Tes

redalyc.uaemex.mx/pdf/380/38011900007.pdf