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Posts Tagged ‘Leyes’

¿Malas decisiones?

noviembre 24, 2010 Deja un comentario

 

Día a día podemos ser testigos vía diario, televisión o conversación de pasillos, cómo los ciudadanos critican, alegan y ven toda acción del gobierno de forma negativa, como que si el Estado lo único que buscará es “dañar nuestra vida”.
Respecto al texto expuesto, más que hablar del tema en cuestión, enfocaré esta opinión en pro de las decisiones del gobierno, e independiente  que existan personas buscando su bien propio, su satisfacción, que exista la corrupción. Velo que la mayoría de las leyes que se proponen también buscan mantener a un país feliz,   que el crecimiento no solo sea económico, sino que también cultural.

Pero vivimos en un país, que todo es políticamente criticable, si alguien de  “derecha” hace algo, no importa si es favorable o no al país, los de la oposición  buscaran como criticarlo, así también viceversa en los años anteriores. Pero no es solo una pelea constante entre partidos, sino que también la mentalidad de los ciudadanos está poco preparada para los cambios. El ejemplo más claro para explicar, es sobre las medidas educacionales propuesta por el ministro Lavín estos últimos días, planteando una malla en que haya más horas de lenguaje y matemática; disminuyendo las de historia en básica, para luego RECUPERARLAS en media.

¿La reacción? Critica tras critica de cómo se le podía ocurrir quitar horas de historia a los alumnos, y ahí basta la disputa.  La verdad es que hasta la fecha nadie tiene el poder de ver el futuro y saber si es una buena o mala medida, esas clases serán recuperadas en enseñanza media, nada se está perdiendo, si no que ganando, pero  continuamente caemos en la tendencia de estar en contra de toda medida en la cual no veamos resultados inmediatos. Los gobiernos trabajan a largo plazo, las personas quieren las cosas ahora, de aquella forma jamás habrá una sincronización entre lo que se espera y lo que se recibe.

Debemos dejar al gobierno hacer su trabajo, y comenzar a confiar un poco más en ellos, cuando las personas no confían en uno, se desmotivan. Estamos con un gobierno nuevo, caras nuevas, desde diputados, senador de todos los partidos que debemos apoyarlos y estimular sus ganas de hacer cambios, no hay que perder la motivación de los nuevos, y que no caigan en un estado vegetal y con pocas ganas de hacer cosas cuando ni sus pares ni menos su gente los apoyan.

No es que no existan malas decisiones, porque existen y siempre existirán, pero tampoco debemos generalizar con que todo lo que quieren los políticos es plata, ojalá pudiésemos leer más noticias con apoyos a leyes en vez de críticas. Y si nosotros queremos que realmente funcionen las cosas, debemos cambiar nuestro modo de pensar, para así en el futuro las nuevas generaciones al llegar a la política, sepan que  tendrán en el apoyo para los cambios.

 

 

Daniela Romero Toro.

 

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Democracia más imperio de la ley, no es lo único que se necesita

septiembre 29, 2010 Deja un comentario

La definición que hace Karl Popper del concepto democracia, encierra, simplifica y reduce este término a una de sus características comunes, la elección mayoritaria que hace la ciudadanía de sus gobernantes, y el poder político y capacidad de dominación asignado a estos, el cual es respetado por todos, quienes lo apoyen o no, durante el período de mandato establecido. Pero la democracia, como señala Dahrendorf, no se trata solo de elecciones, hoy debe significar “democracia más algo”, y ese algo debe ser necesariamente el imperio de la ley, ¿Pero sólo el imperio de la ley?

La corte de EE.UU concreta al imperio de la ley como un componente fundamental de una sociedad democrática, y lo define ampliamente como el principio de que todos los miembros de la sociedad, tanto ciudadanos como gobernantes, están obligados por una serie de leyes claramente definidas y universalmente aceptadas, estas leyes son la garantía que poseen los individuos de una sociedad, ya que reconocen que “en cada persona hay un meollo de espiritualidad, dignidad y humanidad”.

En una democracia, “el imperio de la ley se manifiesta en un poder judicial independiente, una prensa libre y un sistema de frenos y contrapesos de los líderes mediante elecciones libres y separación de poderes entre las ramas del gobierno” [1] Sin alguno de estos elementos, la sociedad puede verse gravemente socavada y las partes independientes de este sistema afectadas por la corrupción y el tráfico de influencias.

Pero no basta solamente con la democracia en conjunto con leyes bien establecidas y ejercidas, ya que las leyes también pueden establecerse para ejercer prácticas antidemocráticas, como en el caso del Apartheid en Sudáfrica, en donde existían leyes, como aquella para mantener separados a los blancos de las demás razas e incluso se crearon áreas en donde mantenían a los negros aislados.

La democracia por lo tanto, depende de más cosas que solo el imperio de la ley, la afecta también la capacidad de los políticos para organizarse de manera efectiva y  gobernar de manera correcta por el bienestar del país, que las leyes y objetivos que quieran llevar a cabo estén acorde a lo las personas necesitan y no sobre sus intereses ni caprichos personales, y que si esta última situación llegase a ocurrir y algún gobernante pasara por sobre la ley y los poderes independientes o utilizara las llamadas “leyes de excepción”, exista realmente un poder judicial bien constituido que haga valer las leyes para todos, como dijo Kennedy: “Los jueces deben ser independientes no para hacer lo que prefieran, son independientes para hacer lo que deben”.

Por lo tanto para que un sistema democrático funcione de la manera que debe y mantenga el orden social necesario, se necesita que exista la suficiente transparencia en cuanto a la manera de gobernar, ciudadanos informados y con instituciones poderosas y por sobre todo independientes, las cuales no se pasen a llevar, los representen y en base a la ley puedan protegerlos en contra de los posibles abusos que se puedan producir.

[1] http://www.america.gov/st/democracy-spanish/2008/August/20080821175837pii0.6827051.html

[2] http://www.unesco.org/issj/rics152/tateintrospa.htm

Democracia regida por la ley

septiembre 28, 2010 Deja un comentario

La palabra democracia, tan ampliamente utilizada en nuestros días, resuena en nuestros oídos como algo cotidiano, pero pocas veces nos detenemos a reflexionar sobre su real significado e implicancias.

Según Popper la democracia corresponde a un modo de sacar a quienes están en el poder sin derramamiento de sangre. Otras definiciones, que tal vez nos resultan más familiares, se refieren a la democracia como “un modo de vivir basado en el respeto a la dignidad humana, la libertad y los derechos de todos y cada uno de los miembros de la comunidad. La democracia como forma de gobierno es la participación del pueblo en la acción gubernativa por medio del sufragio” [1].

Ahora bien, el hecho de que los individuos bajo un régimen democrático tengan la posibilidad de manifestarse y participar en la elección de sus representantes, en ningún minuto les asegura que quienes lleguen al poder lo ejecutarán de acuerdo a lo planteado durante su campaña electoral y menos que respetarán los principios de la democracia antes señalados. Para salvaguardar éste punto, Ralf Dahrendorf señala que se necesita de “elecciones más algo” y que ese “algo” correspondería al imperio de la ley. A mi parecer lo planteado por éste, establece los cimientos para alcanzar una sociedad que defienda la igualdad, libertad y otros, donde tanto leyes y principios democráticos se unan hacia un fin común. Esto último resulta de gran relevancia, ya que las leyes por sí solas constituyen un arma de doble filo, pudiendo servir tanto para la represión como para la libertad. A modo de ejemplo podemos analizar lo sucedido en Sudáfrica en los días del apartheid, donde las leyes fueron precisamente el instrumento de represión política en contra de la amplia mayoría de la población [2].

Por lo mismo, combinar ambos aspectos resulta en un desafío importante no sólo a nivel nacional si no también internacional. Ésta tarea es de todos, resultando de gran importancia que participemos más activamente en los asuntos públicos y que no nos remitamos a éstos sólo en época de elecciones. Éste punto resulta crucialmente difícil, ya que las condiciones actuales favorecen a que los individuos se absorban en los espacios privados y deseen ser interrumpidos lo menos posible, dejando sólo una pequeña puerta para acceder en contadas oportunidades al espacio público. Por lo mismo estamos poco o mal informados a la hora de cruzar éste umbral (hay mucha información disponible pero ¿sabemos distinguir cuál es relevante a la hora de manifestar nuestras opiniones?), lo cual a su vez me hace cuestionar la calidad de nuestras participaciones e intervenciones como ciudadanos. Es más, insertos en nuestro mundo privado dejamos de lado la importante labor de controlar a nuestras autoridades y el uso que éstas dan a las leyes. Esto último resulta fundamental, puesto que los hombres, tal como lo señala Hobbes en sus escritos, se mueven por sus deseos de conseguir gloria y esto les impide considerarse iguales a los demás [3], lo cual a su vez los lleva en situaciones de poder a aplicar las leyes de modo tal de satisfacer sus necesidades y fortalecer su poder. Por lo mismo creo importante que cada uno se comprometa más allá de su espacio privado y que logremos impregnar en cada individuo el imperio de la ley, que nuestra conciencia colectiva garantice el cumplimiento de éstas en concordancia con los principios democráticos de libertad y garantías para todos los ciudadanos de una nación [4].

No olvidemos que el sufragio es una manera de elegir representantes para administrar el Estado, pero esto no nos exime de nuestra responsabilidad de controlar y participar del espacio público.

[1] http://www.elprisma.com/apuntes/ciencias_politicas/democracia/

[2] http://www.unesco.org/issj/rics152/gibsonsp.htm

[3] www.cepchile.cl/dms/archivo_1066_71/rev23_godoy.pdf

[4] http://www.unep.org/ourplanet/imgversn/153/spanish/annan.html

La democracia y el cumplimiento de las leyes por igual

septiembre 27, 2010 Deja un comentario

Luego de haber leído el texto “Democracia sin demócratas” por Ralf Dahrendorf, podemos darnos cuenta de que se esta politizando fuertemente el tema sobre la democracia, ya que vemos cómo se ha dado pie para debatir y desarrollar este nuevo tema que involucra literalmente a toda la sociedad y a cada uno de los civiles que les interesa ser representados por alguien a quien realmente le depositarían toda su confianza.
En mi opinión creo que es un tema de vital importancia ya que por ley, debe haber alguien como autoridad que rija y mantenga el orden de la sociedad, y para elegir a nuestro representante es muy importante que todos y cada uno de nuestros pares se manifieste y aporte con su voz y voto para así ser parte de la opinión pública y ejercer su derecho de ciudadano como votante y parte del entorno o país al cual pertenece.

De lo anteriormente señalado podríamos llegar a la pregunta del texto ¿qué pasa si la gente “errada” resulta electa?, la cual deja sin profundidad lo señalado por el filósofo Karl Popper, quien da como definición de democracia a “un modo de sacar a quienes están en el poder sin derramamiento de sangre”. La verdad es que personalmente no tengo la respuesta más clara y completa hacia esta pregunta, pero sí me convenzo aun mas de lo importantísimo que puede llegar a ser de que todos y cada uno de los ciudadanos se manifieste y ejerza su voto, ya que así nuestro representante llegara al cargo por medio de la democracia y de la “voz de todo el pueblo” y no solo de algunos, evitando así el error de haber sido electa la persona incorrecta, ya que si todos los ciudadanos votan, no puede salir elegida la persona errada. Sin embargo todo esto nos lleva a concluir de que la democracia no se trata solamente de elecciones, sino que también de la participación de todo el pueblo y la acción de estos, que lo podemos ver en el ejemplo de John Stuart Mill quien consideraba la “nacionalidad”, una sociedad cohesiva dentro de fronteras nacionales, como una precondición para la democracia.

Haciendo alusión a lo que dice el texto sobre que hoy en día la democracia tiene que significar “democracia más algo”, siento que de alguna manera nos quiere hacer sentir partícipes a todos y cada uno de los ciudadanos como parte de un entorno donde todos somos iguales y estamos bajo las mismas condiciones para ser escuchados y hacer valer nuestro voto con el mismo valor que el del resto de la sociedad, lo que a mi juicio va directamente relacionado con lo que se dice sobre el “imperio de la ley” ya que si estamos en una sociedad de igualdad para todos, la seguridad que da la democracia con respecto al valor del voto para todos por igual debe ser al mismo tiempo igualitaria con las leyes aplicables para toda la sociedad. Por lo que concuerdo completamente con el texto en la alusión a que ese “más algo” son las leyes y su cumplimiento por igual, ya que para mantener el orden social independiente de si se apoya o no al representante electo por la sociedad, las leyes deben ser respetadas por todos por igual.

Temas relacionados:

http://concurso.cnice.mec.es/cnice2006/material003/Trabajos/DemocraciaD/Irene%20Web/leyes_de_la_democracia.htm

http://www.corazones.org/diccionario/democracia.htm

El trasfondo de una sociedad

septiembre 26, 2010 Deja un comentario

  Al leer y analizar el texto, me surgió una pregunta, ¿Cuándo una sociedad, país, comunidad, etc.  se establece como tal? Y luego de analizarlo, me di cuenta que la sociedad funciona por códigos, por instrucciones y así instituciones que garantizan el orden y la paz, por ello el medio para conseguir dichos resultados son las leyes, las cuales son respetadas y empleadas por todos nosotros.

  La descripción que da el autor me parece muy apropiada, la democracia es “elecciones y algo más” y ese algo mas a mi juicio es lo principal, el imperio de la ley, ya que si elegimos a nuestros representantes es porque en el fondo todos estamos dotados por una serie de conductas que nos hacen funcionar bien como sociedad, que son las leyes, y por ello en base a estas y a lo que cada votante sienta o crea, se elegirá a la mejor opción para la sociedad como un todo.

  Las falencias en las que las sociedades caen son muy comunes, podemos darnos cuenta de una serie de ejemplos que señalan fallas en las democracias tanto como la corrupción, gobernantes mal intencionados, el cinismo, etc. Una serie de comportamientos que dañan la política y los sistemas de los países. Por ello es fundamental informarse acerca de los candidatos a la hora de elegir, analizar su procedencia, sus antecedentes, ya que las malas intenciones de estos pueden hacer que todos los beneficios que se han adquirido, los avances en los diferentes temas que concierne a la sociedad que se han logrado, retrocedan perjudicando a los ciudadanos y a el sistema en general. Así lo podemos ver en el ejemplo que se menciona en el texto que fue todo el gobierno encabezado por Hitler, quien fue elegido de manera democrática, pero en el fondo él no era un demócrata y por ello (falta de información por parte de los electores y el cinismo por parte de Hitler) sus 12 años de horror hicieron que el país se fuera a pique y que en el orgullo de los alemanes quedara hasta nuestros días el resentimiento y la sensación de vergüenza  por todo lo que significo el Holocausto.

  Finalmente me parece muy apropiado e importante tener presente que las leyes son reglas dictadas por la ciudadanía, ya que a través de la democracia elegimos a nuestros representantes quienes expresan nuestros pensamientos y votan por las leyes que nosotros también queremos, ya que este es el sentido de la democracia, es por ello que son obedecidas por nosotros mismos, y sería absurdo que no lo hiciéramos. Hay que tener presente y  considerar que no seguimos patrones de conductas impuestos por terceros y que nosotros, los ciudadanos no tenemos influencia alguna sobre dichas leyes, porque a fin de cuentas el trasfondo de una sociedad y de su buen funcionamiento son sus leyes, elegidas a través de nuestros representantes, por democracia y los ciudadanos que las acatan.

Bibliografia:

http://www.america.gov/st/democracyhr-spanish/2010/January/20100216160015mlenuhret0.1474878.html

– Algo más que elecciones: la transferencia de poder en las democracias, Journal USA

Debate en torno a la legalización del matrimonio homosexual

agosto 30, 2010 59 comentarios

¡¡ATENCIÓN ESTUDIANTES!!

¿Debe legislarse sobre el matrimonio homosexual en Chile? Si es así, ¿matrimonio o unión civil? ¿Y qué decidir en torno a la adopción en parejas homosexuales? ¿Es legítimo que la población heterosexual se entrometa  en la vida privada de los homosexuales? ¿Es este un tema privado o público? ¿Estamos ante un debate entre iguales o entre des-iguales?

Dos senadores y un diputado debatirán en el auditorio de la universidad sobre este tema. Los participantes del curso también tendrán la oportunidad de debatir aquí en forma paralela y hasta las 10pm. Sus opiniones deben hacerlas como un comentario a este posteo, no como un posteo nuevo (hacer click sobre dejar un comentario).  Se entregará un incentivo de hasta 5 décimas en la prueba 1 en función de la elaboración de los argumentos que se expongan y su conexión con la materia de clases.

¿El juez o la ley?

agosto 27, 2010 Deja un comentario

Aquellos asuntos en los que la ley no alcanza para dictaminar por sí sola, obligando al juez a decidir, nos conduce al análisis de dos elementos.

En primer lugar, debemos observar a dicho juez y el rol que desempeña.

Según lo estudiado en clases, cuando existen conflictos entre iguales, una de las posibles soluciones para hacer creíble la amenaza, o bien, para que el acuerdo sea respetado por ambas partes, es utilizar a un tercero. Este tercero, será el responsable de velar por el correcto cumplimiento del contrato estipulado. Sin embargo, decir que esta entidad funcionará con estricta rigurosidad porque el pacto así lo especifica, parece, a lo menos, imposible. Este es el papel que le toca ejercer al juez.

Bajo esta situación, podría parecer atractivo elaborar una estrategia que permita reducir aquella probabilidad de que el juez actúe, incluso inconscientemente, bajo la óptica de sus principios, desarrollando aún más la forma en cómo logramos que una institución, entidad, o como en este caso, un juez, logre abstraerse completamente de sus convicciones éticas, y de sus creencias únicas e individuales, para poder ejercer con cada vez menor arbitrariedad. Pero como contraargumento, es precisamente porque los principios y creencias son características innatas y subyacentes a las personas, que es imposible pensar en políticas que permitan cambiarlas, ajustarlas o adaptarlas.

Sin embargo, la dificultad no sólo encontrará fuerza ante la eventualidad de que dicho tercero no actúe con rigor, sino que la elaboración de la norma arduamente considerará el inmenso abanico de posibilidades que se pueden presentar para cada uno de los casos.

Es por esto que en segundo lugar, se debe examinar la ley y cómo esta es elaborada. A mi juicio, es precisamente en el ámbito de la elaboración de proyectos de ley donde todavía hay mucho campo para trabajar y avanzar.
Pero para que esto se logre, el objetivo debe ser poder prescindir de la forma en cómo el juez actúe. Que no importen aquellas características subyacentes que lo lleven a actuar de tal o cual manera, pues las leyes serán capaces de valerse por sí solas.

Bajo este horizonte, una posibilidad podría ser crear tantas leyes como eventualidades pudiesen presentarse. Sin embargo, es una opción que difícilmente podría ser llevada a cabo. Tiene mucho de ambiciosa y poco de factible. Además, no sólo será difícil considerar y legislar de acuerdo a cada eventualidad, sino que entre más leyes existan, mayor será la dificultad para el juez cuando tenga que sustentarse o valerse de alguna para poder dirimir. Mientras más precisa sea una ley, más se diferenciará de un hecho concreto.

Pareciera ser que, bajo este análisis, la posible solución se podría encontrar organizando tanto al juez como a la ley. Podría ser que, bajo leyes generales, los jueces atendieran a cada caso como uno particular y único. Que se observaran los detalles de cada situación para evaluar y posteriormente dictaminar. Cada escenario debiese tener una resolución exclusiva, en donde los terceros, eso sí, no tengan intereses comprometidos.