Archivo

Posts Tagged ‘orden’

Don de la palabra

noviembre 29, 2010 Deja un comentario

A lo largo de la historia siempre ha existido la capacidad de desencantar, y hablamos de cualquier actividad y área del que se hable. La política no esta exento de aquello y a diario ha ido creándose malas famas y su nivel de popularidad ha disminuido notablemente, pero ¿Porque ocurre esto? ¿Quien tiene la culpa?

Primero los políticos, quienes constantemente nos bombardean con proyectos. Esta vez no serán los culpables de todo, si no que seremos objetivos al analizar. Algunas veces (si, muchas) exageran con los proyectos y propuestas, mientras que otras, simplemente por otros actores, no se lograron llevar a cabo. Es importante destacar el increíble don de la palabra que se les regalo para poder estar en la posiciones que están y dar vuelta a las personas con sencillos (y la mayoría de las veces, mal argumentados) discursos.

Luego estamos nosotros los “ciudadanos”, quienes a diario criticamos y nos quejamos de todo lo que ocurre a nuestro alrededor, creyendo que porque se cambio algún personaje en un cargo publico las soluciones caerán del cielo. Tampoco nos damos el tiempo de analizar detenidamente las propuestas, los beneficios que tenemos como ciudadanos (y que no conocemos)  y de permitir que aquellos que aceptamos como mediadores (las instituciones) realizan su trabajo sin mayores obstáculos.

¿La verdad? Es que la culpa es compartida, y que no hay ninguno en el que recaiga la totalidad de los errores o aciertos. Es hora de trabajar de una u otra manera en conjunto, logrando cambios tanto en la mentalidad de las personas como en el funcionamiento de las instituciones.

Lamentablemente, tanto en la política como en la totalidad de nuestras actividades, tenemos la inevitable manía de traspasar la culpa y nunca poder aceptar nuestros errores, pero pelear a muerte los triunfos y méritos. Ademas, sabemos cuan egoístas son las personas, y en muchas de las veces dejan de lado esa labor de bienestar para la sociedad, por un nivel mas alto de popularidad o una satisfacción personal.

La política, en el papel, pareciera como la medicina ideal para combatir todo tipo de caos, prevenir todo tipo de desorden y llegar a sociedades utópicas. Pero en la practica, realmente deja mucho que desear y es entonces, cuando hay una brecha entre la realidad y las expectativas, en que se forman los problemas.

http://es.wikipedia.org/wiki/Arturo_Pérez-Revert

http://www.terra.com.pr/noticias/articulo/html/act873786.htm

http://www.memoriachilena.cl/temas/index.asp?

id_ut=elecciones,sufragioydemocraciaenchile(1810-2005)

Anuncios

Nunca es tarde

Partiré de la base que nunca es posible mantener a todas las personas contentas. En ningún ámbito lo es posible. Para cubrir estas falencias, el estado siempre se cobija en la democracia, que como para la mayoría algo es bueno, así se hará. De cierta forma es lo más legítimo para hacer respetar las decisiones del pueblo, pero ¿quién controla esto?

La política es necesaria en nuestra sociedad, es fundamental para mantener el orden, controlar que las reglas se cumplan y como dicen los libros, es fundamental para generar vínculos en el grupo social al cual pertenece el pueblo.

Se habla mucho de que la política no siempre es eficaz para resolver problemas, pero yo creo que más que un problema de la política misma, son las personas que la hacen en el día a día que tienen las cosas como actualmente están.  Las personas llegan al poder gracias al voto, en donde toda las responsabilidades recaen sobre esta persona. La cosa es que no siempre se hace.

Si no hay representatividad, las decisiones que se tomen no serán lo que realmente quiera el pueblo, llevando a revoluciones, protestas o críticas, como la que plantea el señor Pérez-Reverte. Se debe llevar a la política a un punto en donde exista la plena confianza en las personas que la realizan. Se debe tener una completa empatía con el pueblo. Entender sus necesidades a fondo y saber llevarlas a cabo. De lo contrario se forma un círculo sin fin que va de alegrías a rabias.

Debe existir información sobre el “mercado político”. El pueblo debe saber quiénes se ofrecen para manejar el sistema, sus intenciones y ver si realmente los representan. No se deben comprar los votos ni obligar a las personas. A la mano de esto, es necesario que existan buenos políticos, que sean capaces de cumplir bien su función y a la vez buenas personas. Para lograr que gobierne éste tipo de gente, es necesario un cambio en la mentalidad y actitud de las personas quienes aspiran a los cargos públicos, ya que hoy en día muchos lo hacen por el simple hecho de tener poder y no por verdadera vocación de ayudar a la sociedad. Un sistema político bueno y eficiente, no sirve de nada si es gobernado por actores políticos corruptos e ineficientes, por lo cual para que el futuro de la política sea óptimo, deben tener buenas intenciones y ser eficientes.

En conclusión, a pesar de que la democracia implica que el pueblo participe activamente de ésta, actualmente no se siente parte de ésta gracias a la desconfianza y desaprobación hacia los partidos. Lo cual no es solamente por un tema de los propios políticos, sino  que también de las desiciones que se han tomado a lo largo de la historia, o también de los medios de comunicación. Nunca es tarde para hacer un cambio.

Ricardo Chacana Garrido

Etiquetas: , ,

¿Políticos corruptos, ineptos y mal intencionados?

noviembre 22, 2010 Deja un comentario

Primero me gustaría recordar que la definición de hombre es “animal racional”, pero según mi opinión, la idea de que todos los hombres actúen racionalmente es algo bastante utópico y distinto de la realidad, ya que el ser humano no necesariamente actúa en base a costo y beneficio, sino que también actúa en base a impulsos, deseos o en base a la sociedad en la que se desarrollan, lo que conlleva acciones que están fuera de lo racional.

“La racionalidad es una capacidad humana que permite pensar, evaluar y actuar de acuerdo a ciertos principios de optimidad y consistencia, para satisfacer algún objetivo o finalidad. Usando la razón, el ser humano intenta elegir para conseguir los mayores beneficios, de forma “económica”(…) El ser humano tiene otras formas para tomar decisiones o idear comportamientos donde la racionalidad no parece el principal factor. Estas decisiones o comportamientos, adjetivadas a veces como “irracionales” en realidad esconden frecuentemente aspectos de racionalidad limitada y aspectos de imitación social otras veces. Algunas conductas humanas parecen completamente “irracionales” (desde la perspectiva de la maximización de la satisfacción a corto plazo), y muy pocas son completamente “racional” (en el sentido de maximizar la consecución de un objetivo)”.

Es por esto que según mi parecer, los políticos, como cualquier ser humano, son en parte irracionales, ya que no siempre actúan racionalmente, sino que muchas veces se dejan llevar por impulsos, deseos, o requerimientos de la sociedad.

No creo que todos los políticos sean personas corruptas, ineptos o mal intencionados, pero si pienso que muchas veces la falta de racionalidad o el hecho de ser hombres, que cometen errores, se equivocan y se dejan llevar por impulsos e intereses personales, sociales o económicos los hacen actuar de manera errónea y fallar en algunas decisiones o formas de actuar, buscando tal vez su propio beneficio y no el de la sociedad.

Mi forma de explicar que la política falle tan a menudo es por lo que dije anteriormente, el hombre muchas veces comente errores y se equivoca, además busca beneficios propios, debido a su naturaleza y cuando se participa de la política, por ejemplo el presidente, ministros, etc… hay que dejar de lado los intereses y beneficios propios por los de la sociedad. A demás, como se está expuesto a la opinión de los demás todo el tiempo (ya que son evaluados, observados y juzgados por la sociedad) estos errores y fallas dejan de ser un error que cualquiera de nosotros podría cometer, sino que pasan a ser un error de política, lo cual hace que sean gravísimos y muy juzgados.

También creo que en la política hay fallas ya que la función de esta es mantener el orden dentro de la sociedad y en el espacio público, frente a cosas que causan tensión y desordenes, y no siempre la decisión tomada por los políticos es la acertada y la que correspondía a este orden ya que, como dije anteriormente, muchas veces no son racionales, además que es muy difícil hacer de todas las diferencias que existen en la sociedad, una decisión para mantener el orden y la estabilidad, ya que todas las personas tienen diferencias por lo que es difícil hacer que todas estas converjan en una acción o decisión. La educación por ejemplo, es un tema muy delicado para la política, ya que tiene diferentes y variadas aristas frente a las cuales puede tomarse decisiones o buscar soluciones.

Pienso que si existen políticos corruptos o mal intencionados, que buscan sus propio bien y no el de la sociedad, que tratan de buscar ser alagados o reconocidos por cosas distintas a la motivación por la política de verdad. Y Si la política se desarrolla en base a estos políticos corruptos y mal intencionados, cada vez será peor, y así no tendrá futuro la política. Mientras que si se trata de actuar de la mejor forma posible o más racional, lo cual es un tanto utópico, podría seguir cumpliendo su objetivo de herramienta de orden social.

http://www.monografias.com/trabajos/elhombre/elhombre.shtml

http://es.wikipedia.org/wiki/Racionalidad http://www.rae.es

http://www.articuloz.com/politica-articulos/crisis-y-futuro-de-la-politica-902182.html

Ordenar a los que nos ordenan

septiembre 27, 2010 Deja un comentario

De la columna leída podemos rescatar dos conceptos bastante relevantes y complementarios entre si, como lo son la democracia y la ley. El autor (Ralf Dahrendorf) sostiene que cuando se ejerce democracia por si misma, no existe ninguna garantía de quien obtenga el poder sea alguien que se guíe por un pensamiento demócrata. Es más, es bastante probable que quien obtenga el poder base sus acciones (y la aplicación de ese poder) según sus propias convicciones y bajo el amparo de su propia racionalidad. Ejemplos no son pocos, como el ya mencionado régimen Nazi, o como sus símiles en otras partes de Europa en donde bajo acciones democráticas, se termino delegando el poder a un gobierno dictatorial.

Si extrapolamos lo anterior a cualquier tipo de red social, podemos partir analizando que entre muchos individuos siempre tendremos altos costos de transacción para disponer de un orden. Entonces, para hacer más fácil y dinámico el proceso de acción (y simplificar la complejidad social) aumenta el uso de terceros o representantes (agentes) como un mecanismo de orden social, en donde a este agente se le delega un poder para que actúe en función de las necesidades de la comunidad.

Pero, ¿Cómo este agente maneja el poder? Bien, la verdad es que este agente tiene dos opciones a elegir (simplificando lo más posible sus cursos a seguir). El puede usarlo para el bien, o puede usarlo para el mal (en donde no se aplica la regla de que todo gran poder trae consigo una gran responsabilidad). Bueno, la verdad  resulta no ser  tan así de fantástico pero lo que sí resulta ser cierto es que si toda una comunidad se pone de acuerdo para transferirle poder a un tercero (digamos mediante una acción democrática), lo que están haciendo es confiar sus necesidades en alguien (o algo) que posee el suficiente capital social (e incluso físico y económico) para ser escogido como agente. Pero esa confianza puede ser fácilmente quebrantada. Tan simple como que no existe una garantía de que el famoso personaje al que le delegamos el poder sea el idóneo para el cargo (o puede que si lo sea, pero en el transcurso del tiempo sea tentado por el lado oscuro, en fin, se entiende la idea).

Entonces, podemos decir que una comunidad le da el poder supremo (para hacerlo más interesante) a un tercero y este (que surge como un mecanismo de orden) puede hacer lo que se le da la gana (desorden) y ¿no tiene que rendirle cuentas a nadie? (who watch the watchmen?)

Bueno, la sociedad tiene para estos casos su propio seguro de vida (algo así como una súper mágnum de arma secreta) y es la ley (no el grupo). Para dar orden a quien nos debiese dar orden, o para asegurarse de que lo haga la ley se impone como un método efectivo para garantizar que los agentes cumplan con su función o rol. Dado que la ley es un mecanismos creador por y para la sociedad, se ajusta firmemente a las necesidades de estas obligando a los agentes a no transgredirla y a enfocarse a las necesidades (actuar sobre las necesidades y desigualdades en espacio público), resultando como el perfecto ordenador de aquel que nos ordena.

Si bien comparto plenamente la opinión del autor en torno al concepto de que el resultado de una elección de delegación de poder es una actividad que debe ser controlada por la ley para su resguardo (basándome en lo explicado con anterioridad), también puedo entender el posible contra-argumento de que es necesario para ciertas situaciones extremas la existencia de amparos legales que ayuden a aquel que representa el poder delegado (agente) a sortear la ley para hacer más expedita y efectiva la acción de orden (mencionado en la columna). Pero frente a este argumento el mismo autor entrega una respuesta favorable que comparto totalmente. Dejar que el agente este por sobre la ley le da la oportunidad de aprovecharse de esos vacíos nuevamente para su propia conveniencia y no para el resguardo de la propia sociedad.

Etiquetas: , ,

El Mejor Sistema Político

septiembre 27, 2010 Deja un comentario

A lo largo de la historia la política y su función ha sido mal interpretada. Esperamos de ella no solo orden, sino también protección, salud, apoyo, entre otras. Es por ello que tendemos a exigir que el estado nos proporcione todas nuestras necesidades. Pero el rol de la política nunca ha sido ese, por lo que en general cada sistema político termina generando desilusión y mayor conflicto. La política busca generar orden social, quizás no sea la mejor manera, ni la más eficiente, pero mientras cumpla con este objetivo podemos decir que ha sido exitosa.

La democracia es un mecanismo político que intenta regular un área dentro de la sociedad de gran importancia; la elección de un agente político con el poder de ejercer una dominación sobre nosotros. Este puede no ser el mejor sistema para regular esta situación, ni menos el más eficiente ya que trae consigo con costo asociado y una cantidad de tiempo importante. La razón por la que se ha vuelto la forma más común dentro del mundo es porque ha logrado ser el mecanismo que ha permitido que las diferentes opiniones se pongan de acuerdo bajo un mismo contrato para elegir de forma legítima al agente político. Ha sido tal su poder regulador que aun cuando grandes multitudes han sido derrotadas por una escasa diferencia de votos estás no han entrado en un mayor revuelo sino que han aceptado su legitimidad (link).

Aquí es donde estoy de acuerdo con el autor Ralf Dahrendorf; la democracia no puede ir sola en su definición, es necesario el imperio de la ley para que funcione.  Aceptar una posición desigual con un agente político trae consigo un gran riesgo, quedamos vulnerable a posibles abusos. Por ello que un sistema reglas respetadas por toda la sociedad y ejercidad por una institución que haga amenzas creibles y sea confiable es clave para mantener este sistema, pues sin ella el riesgo para los individuos es demasiado alto. Si no existe un sistema que me garantice mi protección hacia este “tercero”, mi voluntad a ceder mi posición ante una idea común será mínima, es demasiado el riesgo y ningun resguardo. Considerar la democracia como sistema universal es en sí un error pues instaurado en una sociedad no preparada generará tal inestabilidad que incluso podrá llegar a ocasionar una guerra civil.

Podríamos argumentar en contra considerando que aun en una sociedad con un imperio de la ley estable la democracia lleve al poder agentes, como nombre Dahrendorf, antidemocraticos provocando así una incosnistencia en el sistema. Ante esto veo el mismo error que en el caso de la política, exigimos de la democracia cosas que no estan dentro de sus funciones ni objetivos. La democracia no busca encontrar el mejor agente político, si no que, inteta regular a los individuos para que voluntariamente puedan llegar a un acuerdo, a pesar de sus distitntas opiniones. Si el acuerdo resulta en la elección de un agente antidemocratico y logra esto con orden social podemos decir que ha sido existosa.

Para concluir no debemos olvidar que somos individuos que políticamente dependemos de nuestra interracción con otros, mientras mayor sea la cantidad de estas relaciones y menor el numero de conflictos la sociedad crece. La única forma de hacerlo es cediendo nuestra poder e igualdad a un agente regulardor. Este ha tomado diversas formas a través de la historia, dictadores, monaruias y la democracia han sido algunas de ella. En nuestros días la democracia ha adquirirdo mayor popularidad pero su permanencia dependerá de su capacidad para evoluciona junto con la sociedad.

Link:    http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/ayudadetareas/poli/poli25.htm

Etiquetas: , ,

Entregando el poder.

agosto 27, 2010 Deja un comentario

 

Durante los últimos años, el ser humano ah luchado incesantemente por la igualdad. Igualdad de género, raza, estatus social, etc. Alcanzar esta equidad, ha provocado que perdamos la noción de quién posee el poder, quién es el que manda en la relación. Antiguamente un esclavo obedecía ciegamente a su amo, hoy en día los trabajadores tienen tantos, o incluso más, derechos que sus empleadores. Esta distorsión de la posesión del poder, nos lleva a la búsqueda de otros medios para lograr un orden entre iguales.

Son variados los métodos que se han usado a través de los años para controlar los acuerdos, y lograr que estos se lleven a cabo. Desde lo más brutales y violentos. Hasta los casos más civilizados, donde la pura confianza en el otro basta. Lamentablemente,

vivimos en un mundo en donde muchas veces las injusticias, corrupción y tratos que quedan sin cumplir, son pan de cada día. Por lo mismo la sociedad ha buscado distintas alternativas para lograr que dichos acuerdos se lleven a cabo de la manera más civilizada.

Es en ese momento, es cuando aparece un tercero, al que delegamos voluntariamente el poder sobre la relación de dos personas. Este tercero tiene la facultad de regular que el compromiso se cumpla, y castigar al miembro que no cumpla con su parte.

 Este “tercero” no es solo una persona que nosotros elegimos porque creemos capas de manejar correctamente ese poder, debemos tener en consideración que ese tercero es una persona que cree en sus propias capacidades y  se cree capas de tomar  importantes decisiones, sobretodo, tiene seguridad de que sabrá manejar ese poder. Es decir, no cualquier persona estaría dispuesta a ocupar ese papel. No todos estamos dispuestos a tomar decisiones difíciles, en momentos complicados y mucho menos bajo presión. Sobretodo, no todos estamos dispuestos regular relaciones de terceros, ni de castigar o sancionar, sea de la forma que sea (en mucho casos tomando una decisión tan importante como una pena de muerte), a nadie. Aquellos “terceros” a los que voluntariamente cedemos el poder sobre aquellas decisiones que nosotros no somos capaces de tomar, son personas que están dispuestas y muchas veces mejor preparadas para tomar aquellas decisiones. A pesar de todo, simplemente son personas, al igual que tú, al igual que yo, al igual que todos. Han vivido cosas, han sentido cosas. Creen, piensan, sufren, como todos los seres humanos. La única diferencia es que ellos están dispuestos a tomar decisiones. Por lo tanto tampoco podemos esperar, que dejen de ser personas, que dejen de creer, de pensar y de sentir cada vez que tomen alguna. Simplemente tenemos que aceptar, que dos personas no fueron capaces de regular su relación, ni de llegar a algún acuerdo y necesitaron de un tercero, persona al igual que ellos,  para resolver su conflicto.

Es aquí donde hago la relación con el texto que acabo de leer. Todos aquellos jueces, que muchas veces tienen un aire de dioses, capaces de decidir hasta en el detalle más mínimo de las vidas de muchas personas, no son más que personas a las que voluntariamente les cedimos el poder de decisión. Más aun, son personas que alguna vez creyeron que eran capaces de ayudar a otras, tomando decisiones que muchos no eran capaces de tomar. Pero hoy, muchas veces se olvidan de la parte de ayudar, y simplemente retienen en sus cabezas la parte del poder. Pero en realidad fuimos nosotros los que entregamos a aquellas personas, los jueces, el poder.

Personalmente, si creo que muchas veces puede llegar a ser “injusta” la decisión tomada por algún juez. Pero, si ellos fueron las personas que nosotros elegimos para que tomaran esas decisiones, siendo ellos los que se sentían más capacitados para cumplir ese papel en la sociedad. Entonces, ¿existirá alguna persona capas de tomar una  mejor decisión, una más justa para la sociedad?

Etiquetas: , ,