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Posts Tagged ‘participación ciudadana’

Señores, Esto es un juego!

noviembre 29, 2010 Deja un comentario

Sin duda me parece curioso que nos cuestionemos sobre los actos y consecuencias que toman y hacen los políticos en su día a día. Curioso, a decir lo menos, ya que somos nosotros mismos quienes damos el voto para que estos seres, decidan y ejecuten las políticas en pro de bienestar social, que se generan por necesidad del momento o que vienen “de fábrica” en sus promesas de campaña.

¿Por qué luego de tomar esta decisión, nos damos cuenta que no siempre hacen lo que prometen? Básicamente por que las personas (incluyendo a los políticos) somos seres racionales que reaccionamos en base a estímulos que provocan que tomemos decisiones potencialmente distintas a las que hacemos en pos de un beneficio y la propia conveniencia.

Esto, conlleva a conservar los intereses personales sobre los intereses del pueblo, ya que en cada juego, la opción de negarme a algún cambio conlleva primero con mis límites de aceptación de dicha propuesta, corroborando el efecto que puede realizar en mí, o bien, manteniendo esto es statuo quo.

Aterrizando el texto de Arturo Pérez- Reverte en un plano local: ¿ Por qué el presidente Piñera, salió a defenderse sobre los acontecimientos ocurridos en las elecciones de la ANFP, si estos mundos, superficialmente, no dicen relación uno con el otro? Este ejemplo, explica claramente el actual racional de un político (antes ser humano) que tiene intereses e intenciones de corto, medio y largo plazo que quiere conservar y debe proteger ante posibles daños que movilicen el statuo quo a una zona de pérdidas de algo, siendo este credibilidad, confianza, poder, etc.

La respuesta a esta pregunta, radica en que el Presidente Piñera, domingo a domingo, recibe una encuesta elaborada por La Moneda, que entrega un ratio de credibilidad y consecuencia de dichas elecciones, estas tendieron a bajar y por consiguiente a mover el statuo quo de él.

En este escenario, en el que ocurren diversos juegos políticos, debemos además señalar que el contexto al cuál se enfrentan los políticos luego de asumir, dista mucho del propuesto en primera instancia. Acá entra en juego el querer hacer vs el puedo hacer, dónde estos no son los únicos actores del juego, sino que dependen y se deben y/o son articulados por instituciones que poseen valores, visiones y formas de desarrollo  propias, dónde estos seres deben restringirse o auto limitarse en pos del beneficio de las instituciones a las cuales pertenecen. Un claro ejemplo de esto, son la materialización de las promesas de campaña de Obama, en donde me atrevo a decir, no será capaz de cumplir el 50% de estas, ya que las instituciones que deben velar y aprobarlas no son la mayoría , y existen actores políticos, no visibles que limitan el desarrollo de estas, ya que nuevamente, nos enfrentamos a actores racionales, que promueven el beneficio propio antes que el de la sociedad. Por cierto, se irán fiscalizando las 510 promesas de campaña de Obama.

Como ciudadanos, debemos ser capaces de anticiparnos y entender el juego de los políticos,  para así poder prever las acciones que estos tomen, por que como dice el título,

 

Señores esto es un juego.

Desconfianza en los actores políticos

noviembre 22, 2010 Deja un comentario

El descontento con los gobiernos es un fenómeno que se ha ido generalizando en el último tiempo, lo cual se encuentra fuertemente vinculado con la desconfianza, la desaprobación y la falta de identificación que los ciudadanos depositan en las instituciones políticas. Pero ¿Por qué existe tal grado de deslegitimación de la autoridad y una pérdida de confianza en los actores políticos? ¿Es sinceramente dicha desconfianza fruto de los propios actores políticos?

En primer lugar, esta tendencia tiene sus inicios en el siglo XVII con Thomas Hobbes, quien manifiesta un claro rechazo a participar en actividades políticas por parte de los ciudadanos, producto de que el Estado tiene como primera obligación cuidar la vida de sus miembros, si esto no se cumple, ningún ciudadano tiene la obligación de obedecerle. Luego este pensamiento se expande en la modernidad con la idea de que el hombre es el centro del universo.

En segundo lugar, los medios de comunicación se han encargado día a día en resaltar y exaltar temas asociados a la corrupción, el narcotráfico, y la ineficiencia de los actores políticos. Lo que ha marcado a la política con una debilidad institucional y una ausencia de estado de derecho en algunos casos, llevando a un alto grado de desconfianza, desaprobación y falta de identificación con los partidos políticos.

En tercer lugar, los estados están sometidos día a día a una sobrecarga de demandas de temas, los cuales son prometidos pero no cumplidos. Es aquí cuando los ciudadanos nos preguntamos ¿Por qué es tan difícil cambiar las cosas en el mundo de la política? Aun cuando puede haber interés por parte de los políticos en abarcar ciertos temas, no pueden hacerlo ya que por una cuestión de acuerdos de incentivos, no logran cumplir con las demandas ciudadanas, lo que produce que se frustren las expectativas de las personas, llevando a una deslegitimación de la autoridad y una pérdida de confianza de los ciudadanos en el liderazgo político.

Por otro lado, en el período de la Revolución Francesa aparece la noción de ciudadano como un sujeto que tiene derechos políticos, sociales y jurídicos. Sin embargo, a pesar de que unos de los objetivos de los actores políticos es la sociabilización de valores democráticos y la movilización de la opinión pública, los políticos tienen una pobre visión sobre la ciudadanía, tomando la cualidad más básica del ciudadano y eliminándolo del eje de la política, por lo que al no formar parte de ella, los políticos anulan las agendas y temas de los que se requiere atención por parte de la política institucional.

En conclusión, a pesar de que la democracia requiere siempre de la participación ciudadana, no nos sentimos parte de una comunidad política producto de la desconfianza, la desaprobación y la falta de identificación con los partidos políticos. Lo cual no es simplemente fruto de los propios políticos, sino que está relacionado con un legado histórico, con los medios de comunicación o simplemente un problema en los acuerdos de incentivos de los actores políticos.

 

Links:

http://www.votoenblanco.com/Politicos-espanoles-Irresponsables-ineptos-o-suicidas_a1679.html http://www.quintacolumna.com.mx/columnas/opinionhectorhernandez/2010/noviembre/colum-opinion-hector-hernandez-031110.php

Democracia 2.0

La democracia es un sistema particular de organizar un estado que se basa en ciertos principios ideológicos. Según mi consideración, el más importante radica en que todos somos iguales, y por lo mismo tenemos igualdad de derechos para elegir a nuestros representantes que integrarán la configuración física del Estado, es decir del Gobierno. La democracia empodera y así mismo asigna obligaciones, de manera que todos estemos desde un punto de vista legal como constitucional, en igualdad de derechos. Este sistema permite que las mayorías puedan definir como desean solucionar los conflictos, o de manera más práctica, quienes serán los que los representen para lograr establecer los acuerdos que la población busca.

La pregunta que en mi opinión nace consiguientemente, dado lo comentado por Ralf Dahrendorf, es que si la democracia cumple con su rol de ser una Institución, tal como la hemos definido a lo largo del curso, esto es, un tercero que regula, pone las reglas del juego, y define ciertos vínculos que nosotros como personas no estamos en posición de determinar, ya que es más beneficioso que un tercero se encargue de aquello porque individuos en una posición relativamente igual tendrán incentivos a luchar constantemente y no a llegar a los acuerdos porque podrían producirse injusticias.

Como plantea el escritor, la Democracia se ha alejado de una de sus funciones principales que es otorgar representatividad legítima. Después de pensarlo detenidamente, creo que la Democracia está lejos de ser un sistema perfecto, pero es valioso en cuánto exista una clase política altamente comprometida con las personas, esto no es algo mágico es decir “el discurso bonito” no es suficiente, lo que propongo es buscar una forma en que la gente pueda “castigar” a sus representantes en el sentido de que tengan un mecanismo por el cual los excluyen, si determinan que  su oficio lo han hecho de manera incorrecta, de los beneficios propios que tienen y que de una u otra forma están en función de sus intereses.

¿Cómo hacerlo? Sin duda una pregunta nada fácil de responder y que planea un gran desafío, algo así como una Democracia 2.0, pero por ahora es válido pensar, que si podemos reducir a su grado más mínimo las asimetrías de información que se tienen al momento de elegir a nuestros representantes y también cuando ellos están en el ejercicio de su labor, seguramente estaremos dando un paso importante para avanzar en la empresa de construir una mejor Democracia y con más herramientas, ya que el pueblo percibirá que tiene mayor control sobre las decisiones y consiguientemente se sentirán mayormente integrados al sistema político dando mayor validez al sistema.

Sobre la democracia:
http://www.bcn.cl/ecivica/democracia

Sobre las asimetrías de información:
http://www.antimedios.cl/site/node/381

Baja participación ciudadana en los asuntos públicos: la gran pandemia del siglo XXI

octubre 27, 2010 Deja un comentario

La sociedad moderna suele jactarse de los altos niveles de democracia alcanzados hoy en día en la gran mayoría de los países, dejando así en el pasado regimenes autoritarios, militares, entre otros; que tanto mermaron las libertades individuales. Pero, ¿qué entendemos comúnmente por democracia? Por lo general establecemos que “la democracia como forma de gobierno es la participación del pueblo en la acción gubernativa por medio del sufragio” [1].  Entonces, podría decirse que ésta visión de la sociedad moderna representa una utopía más que una realidad.

Como manifiesta Robert A. Dahl en sus escritos, uno de los pilares de la democracia lo constituye la representación, entendida como participación ciudadana. Precisamente éste es un punto crítico en la actualidad, tal como señala Ralph Dahrendorf, la participación ciudadana en los comicios va en franca decadencia, siendo así el voto popular de baja representatividad.

¿En qué momento nos dejó de interesar el acontecer público? ¿A qué se debe la baja participación de los individuos en los comicios y por ende la baja convocatoria lograda por los partidos políticos?

Sin lugar a dudas, estamos frente a una problemática de múltiples aristas, donde el fenómeno de la globalización juega un rol trascendental. Ésta ha permitido conectar las diversas naciones en una comunidad global donde las fronteras tanto nacionales como individuales tienden a desaparecer. A su vez estamos expuestos a un bombardeo de información, lo cual le ha jugado en contra a los partidos políticos y sus cabecillas, quienes han debido lidiar con diversos escándalos que han salido a la luz pública y que rápidamente se han difundido por los diversos canales de información. Por consiguiente, esta visibilidad mediática ha quebrantado la confianza en las instituciones políticas y sus participantes [2]. Esto ha generado diversas respuestas por parte de los actores públicos y sus respectivos partidos, siendo una de las más llamativas la incursión en las redes sociales. Así tenemos el fenómeno de los políticos twitteros, quienes a través de 140 caracteres intentan proyectar una imagen cercana y conquistar a ésta generación “siempre conectada” que tan esquiva les ha resultado [3].

A mi parecer, no basta con cambiar la forma en que la política se comunica cuando lo realmente necesario es resolver problemas de fondo, donde las ideologías y planteamientos ya no representan el sentir de las nuevas generaciones.

Por otra parte, el fenómeno de la globalización ha contribuido a debilitar la identidad particular de cada Estado-Nación producto de la migración de individuos, lo que ha su vez ha socavado más aún los cimientos en que se sustentan los partidos políticos.

Todo esto ha derivado a mi parecer en la gran pandemia del siglo XXI donde los individuos viven dentro de su propia burbuja y sólo se hacen cargo de aquellas cosas que les afectan de manera directa. Así, estamos emprendiendo una senda peligrosa, donde nuestra falta de participación está alejando cada vez más nuestra vista de lo público hacia lo privado y por consiguiente le estamos dando rienda suelta a quienes manejan y toman las decisiones tanto nacionales como internacionales. No basta con que los individuos sólo hagan oír sus voces en contadas ocasiones frente a temas específicos, como fue el caso de las protestas y manifestaciones a través de las redes sociales para evitar la construcción de la termoeléctrica en Punta de Choros. Es necesario recobrar el interés en lo público para después no lamentar abusos de poder, ya que si continuamos absteniéndonos de participar activamente nos alejaremos cada vez más de los regímenes democráticos.

[1] http://www.elprisma.com/apuntes/ciencias_politicas/democracia/

[2] http://jhcnewmedia.org/sociologia/?p=602

[3] http://blog.latercera.com/blog/rarancibia/entry/twitter_el_nuevo_juguete_de

Democracia: Voluntad Colectiva

La definición de democracia de Karl Popper simplifica el concepto y facilita su comprensión. Sin embargo, limita el término a su ejecución en el mero proceso de rotación de los cargos públicos, en el que necesariamente alguien tiene que salir para que caras nuevas suban a gobernar.

Popper cae en una reducción grave de lo que “democracia” significa. Su objetivo, según lo que observamos en las naciones actuales, va más allá de evitar el derramamiento de sangre al final de un período de mandato, pues además, busca integrar la voluntad colectiva de modo que se manifieste en una acción.

Dicha acción adquiere una legitimidad absoluta al estar compuesta por todo un pueblo y Ralf Dahrendorf, implícitamente pone en duda dicha legitimidad argumentando que, en algunos casos, la ciudadanía escoge a los incorrectos.

Ocurre que la elección de figuras antidemocráticas funciona como una consecuencia de la democracia misma. Es erróneo señalar como ilegitima cualquier elección que por vía democrática haya sido establecida, pues los fundamentos democráticos están establecidos y es nos plausible modificarlos con fines estratégicos, aunque involucren el bienestar de la población. Se debe dejar que la voz colectiva se manifieste libremente sin intervención de nadie, incluso de aquellos que poseen mayor información.  Es por ello, que para preservar la democracia de aquellos que quieran menoscabarla, no podemos actuar pasando sobre la misma.

No obstante, que las anti democracias sean legítimas en su llegada al poder, no significa que no traigan problemas en su consecución. La cadena democrática se corta con gobiernos como el de Serbia y sólo podemos evitar que se quiebre mediante lo que John Stuart Mill propone: generar votos informados.

Dado que la democracia sugiere cero influencias en la decisión voluntaria, sólo podemos intervenir mediante la educación cívica. De esta forma, no sólo generamos una elección consistente, si no que además inculcamos la responsabilidad ciudadana que nuestro voto trae consigo.

Por otro lado, reforzamos el ejercicio  de la democracia como un mediador en un conflicto entre iguales, donde todos contamos con los mismos derechos pero con distintas visiones de gobiernos. Como hemos visto en clases, este tipo de conflictos, donde ninguno tiene más poder que otro, sólo puede resolverse por un tercero. Con la democracia electoral pasa algo insólito: ese tercero, ese mediador implícito lo conformamos todos de manera colectiva, y creamos juntos una entidad con el poder suficiente para decidir.

 Bajo una visión macro, la democracia nos ayuda a definir en conjunto los parámetros en los que regirá la interacción pública. Sin embargo, podemos ver que la democracia además se hace ostensible en el diario vivir, de manera cercana y habitual.  Estas formas de democracia se relacionan con la capacidad de acceder libremente a los medios y recursos, como también a la libertad en las interacciones interpersonales. Bajo esta mirada, no sólo los casos como Serbia, con una antidemocracia política, caben en esta categoría, si no que también países como China, quienes transgreden los derechos democráticos de la ciudadanía a través del acceso a Internet y otros medios.

En definitiva, este no es un tema menor. De alguna u otra forma la condición en que se encuentre la democracia en un país afecta directamente a sus habitantes, ya sea en la dirección del gobierno o en situaciones del diario vivir. Es por ello, que el concepto de democracia debe potenciarse y asociarse a una responsabilidad cívica, en la que todos los ciudadanos se informen y resguarden el poder de aquellos que quieran una anti-democratización

http://www.fp-es.org/autoritarismo-2-0

http://www.interdependencia.com.mx/revista/?p=952

Francisca Olivares

La Participación Ciudadana en Intervenciones Urbanas

septiembre 22, 2010 Deja un comentario

Está claro que nos encontramos frente a un conflicto social de usos excluyentes, es decir, dos partes con diferentes objetivos para un  mismo territorio. Donde la fuente del conflicto  es la falta de comunicación entre ambos segmentos, los que quieren utilizar el terreno para llevar a cabo un centro comercial y los que tienen como fin una intervención que no les traiga externalidades negativas.

Considero que las intervenciones en la ciudad es un tema que se tiene que llevar a un espacio público con el fin de generar un vínculo en un grupo social para generar un orden. Por ende, para lograr llevar a cabo esta politización, las intervenciones urbanas, ya sea la construcción de un  mall, deben tener en cuenta una participación ciudadana.

En primer lugar, la construcción de un centro comercial en un barrio, por un lado es un aporte comercial, pero por otro lado tiene externalidades negativas para las personas que se encuentran a su alrededor, empeorando la calidad de vida, ya sea  producto de un gran impacto vial y ambiental en una zona residencial. Un barrio o comuna  tienen una identidad  socio-cultural,  por lo que al llegar un mall a un lugar residencial  es de cierto modo una invasión, la cual lleva a que se pierda el sentido de pertenencia que se tiene en tal lugar.

En segundo lugar, los tiempos han cambiado, la relación entre los individuos y las instituciones está cambiando rápidamente, por lo que el temor de los débiles a los poderosos ha disminuido. Hoy en día, las comunidades exigen calidad, compensaciones y sobre todo, ser incorporadas en el diseño, implementación y gestión de los proyectos.

En tercer lugar, para lograr un orden se puede acudir a la votación, con la cual tomando en  cuenta la participación ciudadana se llega a un legítimo acuerdo,  donde no todos llegan a su máximo beneficio, pero se tiene que  cumplir a pesar del resultado obtenido debido a que es un acuerdo a priori.

En cuarto lugar, nos encontramos en un país que a diferencia de los países desarrollados, las  políticas urbanas no velan por el bien común,  ya que  de tal manera existe una corrupción por parte de algunos privados para intervenir el plan regulador comunal, el cual es  un instrumento de planificación que orienta, fomenta y regula el desarrollo urbano del territorio comunal, en especial de sus centros poblados y sus espacios públicos.

Sin embargo, este negocio privado de retail tiene un fin comercial, el cual es beneficioso para mucha gente que no se encuentra en el barrio residencial, pasando a ser más beneficioso que costoso. Pero no considero válido este argumento ya que tal beneficio, es decir,  el fin  comercial  de un mal,  también se puede llevar a cabo en zonas menos densificadas, ya sea en lugares alejados de los barrios residenciales.

En conclusión, para lograr que una intervención urbana vele por el bien común, se tiene que tomar en cuenta una participación ciudadana, la cual llevara a que la construcción de un centro comercial no sea un conflicto social gracias a la comunicación que se permitirá  llevar a cabo.

Fuentes para mayor información:

http://www.plataformaurbana.cl/archive/2010/05/31/%C2%BFmall-o-universidad-en-martin-de-zamora-el-voto-por-el-mal-menor/

http://www.lanacion.cl/mall-en-un-terreno-no-apto/noticias/2010-05-10/191514.html

Incremento de la participación ciudadana en Chile

septiembre 22, 2010 Deja un comentario

Hoy en día, los ciudadanos de Chile han tomado muchísima más importancia en las decisiones, ya sean educacionales, medio ambientales, comerciales, entre otras. Son escuchados y tomados en cuenta al momento de efectuar una acción.

Es así como tenemos ejemplos, desde la revolución de los pingüinos hasta la campaña en contra el proyecto de dos termoeléctricas en Punta Choro, los cuales todos tienen como factor común, una gran acción colectiva.

Uno de los recientes casos en los cuales hemos presenciado un importante volumen de masa defendiendo sus opiniones y derechos, es el de los vecinos del sector de Martín de Zamora que rechazaron la construcción del mall Jardines de Colón, proyecto realizado por Cencosud, uno de los más grandes y prestigiosos conglomerados de retail en América Latina. ¿Porqué? Esto se debe a que en la actualidad las personas están siendo parte de las decisiones y en este caso se realizó un plebiscito en la comuna de Las Condes, en el cual de 1.579 personas que votaron, 1.037 (65,6%) se mostraron en contra a la ejecución del proyecto y solo 542 (34,3%) se mostraron a favor. Residentes de esta comuna dan como argumento que ya no quieren más proyectos de este estilo y de tan magna envergadura.

Daniel Silva, vocero de los vecinos de Martín de Zamora, agrega que “esta es una lección para toda la ciudad y para todo Chile (…) los chilenos debemos organizarnos porque nos están pasando por encima y no puede ser que los costos y las externalidades de los proyectos las tengamos que pagar nosotros”. Por lo que hace evidente los grandes logros que se pueden obtener cuando existe un apoyo y cohesión entre un grupo de individuos que luchan por sus propios intereses. Es aquí cuando toma un gran rol los incentivos personales y los colectivos. Para muchos, en este caso por ejemplo, es mucho más simple no preocuparse del tema, porque resulta ser un gasto de tiempo y lo dejan en manos de otros. Sin embargo, cuando existe organización y un incentivo colectivo por obtener un bien público, todo cambia. Estamos concientes de que mientras más gente se une a una causa en común, son más los incentivos que tenemos para participar, ya que de esta manera el beneficio obtenido es mayor y garantiza el logro del objetivo.

Esta ocurriendo el inicio de la participación ciudadana en Chile, lo que es totalmente rescatable y valorable. Durante años, la opinión de las personas no eran tomadas en cuenta y solo se hacían cargo aquellos que tenían los medios suficientes para hacerlo, aquellos que tienen más poder dentro de la sociedad. Hoy las cosas han cambiado y no debemos desaprovechar esta oportunidad. Somos parte de la era de la información y es nuestra obligación hacernos cargo de esta y aprovecharla para el beneficio individual y colectivo. ¿Cómo hacer esto? Participando en la política, en el espacio público e intentar de ser escuchados como parte de este país que sí te está preguntando y le interesa saber tu opinión.

Bibliografía

Daniela Beher Larrondo