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No será perfecto, pero valoremos el esfuerzo.

noviembre 24, 2010 Deja un comentario

Para responder preguntas tales como “¿Son irracionales los políticos?” o “¿Tiene futuro la política?” Es necesario que volvamos atrás, a una de las primeras clases de política instituciones a la que asistimos. En ella aprendimos que la política  más que un montón de personas discutiendo a diario, es el espacio que se da para resolver problemas que nos afectan, primero a un par, luego a unos cuantos, ahora a toda una sociedad. Como tal los actores políticos, que son elegidos por nosotros mismos, tienen la función de velar por nuestros interesas y representar nuestra opinión en dicha búsqueda de soluciones. Por lo tanto basándonos en lo que acabo de mencionar, podemos llegar a la conclusión de que efectivamente la política tiene futuro, ya que la única forma de que la política como tal llegue a desaparecer es que no tengamos más problemas por resolver, lo que sería una maravilla, pero básicamente imposible. Por lo tanto como sociedades, como naciones, como países, siempre necesitaremos un espacio en donde podamos resolver dichos asuntos de interés público, y dicho espacio es la política.

Por otra parte, hemos aprendido durante las últimas semanas en las clases de política instituciones, lo complicado que puede llegar a ser la toma de una decisión. Independientemente de cuanto poder tengan, pero hay otras cosas como el votante medio, o distintas reglas que se asignan, que hacen que la toma de una decisión sea más difícil aun. De hecho para el presidente de una república, no esta absolutamente en sus manos, la toma de una decisión. Por eso mismo, independientemente de cuales sean las intenciones de cada uno de los políticos, es necesario que muchos involucrados estén de acuerdo para que se lleven a cabo.

Evidentemente asuntos tales como la salud o la educación, que es el principal tema de la columna que leímos, son de vital importancia en un país. Por lo tanto son tema que esta constantemente siento discutidos en el espacio público. Independientemente de cuales sean las posiciones de cada uno de los actores políticos, específicamente para los temas que mencioné, me es difícil imaginar que puedan tener alguna oposición a un desarrollo apropiado de dichas áreas en un país, ya que son básicamente el cimiento, de todo el desarrollo de una sociedad.

A mi parecer, es verdad que existen políticos corruptos y mal intencionados, pero como en todos lados. Cada vez que estemos hablando de un grupo de personas, nos encontraremos que alguna que no sea honesta, o bien intencionada. No por esto debemos ponerlos a todos en el mismo saco, lo mismo pasa con los políticos. Es verdad que mientras hacen campaña, prometen muchas cosas que después, una vez alcanzado el cargo que querían, no logran cumplir, pero realmente creo en sus buenas intenciones. Si les interesa el tema de la política, es porque sienten algún tipo de atracción por los asuntos de interés público. Que por lo demás, mucho de nosotros nos damos el lujo de criticar, siendo que realmente no nos interesan tanto como para tomar cartas en el asunto. Todos aquellos que forman parte de la política, sienten el llamado por el espacio público que nosotros no sentimos.

Por lo tanto, a pesar de que muchas veces no solucionan las cosas como mejor creemos, ni cumplen lo que prometen, están ahí por alguna razón, hay algo que los motiva a levantarse todos los días a tomar decisiones que nosotros no somos capaces de tomar. Quizás comentan errores, pero aquél que sienta que es capas de ir y hacer algo mejor por su país, que por favor lo haga. Mientras tato, dejemos de criticar a todos los políticos cada vez que se equivocan, y empecemos a felicitarlos cuando cometan buenas acciones, en vez de decir “están haciendo su trabajo”.

 

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Un estado seguro

octubre 25, 2010 Deja un comentario

“La democracia es un sistema de representación. A través de ella, las personas pueden expresar sus preferencias y opiniones en los distintos ámbitos de interés en sus vidas.

Las personas eligen uno o varios representantes, con los cuales se sientan identificados, con los que tengan pensamiento, valores, ideologías, similares. De esta forma, al momento de tomar una decisión, la elección de los representantes similar posible a la de los representados.

Años atrás, el interés por las votaciones, era mucho mayor al que hay en la actualidad. Es decir, hace 20, 30 o 50 años, Chile y el mundo en general, estaba pasando por etapas importantes para su historia. Momentos decisivos, y claves para la nación. El pueblo no solo quería ser escuchado, sino que necesitaba ser representado. Las personas buscaban, y luchaban activamente, por sus ideales, un mundo más justo, con más oportunidades, etc. Era una etapa en donde la sociedad estaba, por decirlo de alguna forma, formando como querían ser. Evidentemente, bajo estas circunstancias, como era en el caso de Chile, se enfrentaban dos posiciones (partidos políticos) tan distintos,  que cada voto valía. La lucha por los ideales, estaba dentro de cada uno de los chilenos y chilenas de la época. Hace 20 años, todos aquellos chilenos y chilenas, seguían llevando ese patriotismo dentro de ellos, y seguían luchando por sus ideales. Actualmente, sus corazones laten igual de fuertes cada vez que un tema de índole político sale a flote. Porque en ese minuto de sus vidas, ellos sentían la necesidad de verse representados, para poder crear leyes que los favorecieran, para que el país se rigiera bajo los mandatos e ideales, que ellos mismos compartían. Esa era su necesidad, eso era lo que ellos buscaban del estado. Necesidades básicas. Algunos un techo, salud, comida, educación. Otros justicia, oportunidades de crecer, poder surgir, etc.

Hoy, como hemos visto en clases, y en variadas lecturas, el mundo ha cambiado, y junto a él, la sociedad. Actualmente la globalización ha cambiado radicalmente el panorama. La sociedad tiene otras necesidades. Sus necesidades básicas estás resueltas. Las leyes, ya están determinadas. La vida corre sobre ruedas. No hay necesidad de ser escuchados, ni representados. Se les entrega el poder político para que los representantes tomen las decisiones, y nosotros tengamos tiempo de hacer nuestra vida privada. La vida pública ha dejado de ser una prioridad en nuestras vidas. La vida privada es para lo único que queremos tener tiempo, mientras menos sepamos, o menos “nos molesten” con los temas públicos, mejor para nosotros.

La necesidad es otra. El futuro es incierto, desalentador. Asusta pensar en el mañana. La inestabilidad económica, la interdependencia económica mundial. Si cae el dólar, todo el mundo se ve afectado. Las portadas de hoy, precios de dólar, precios de cobre, relaciones internacionales. La sociedad está asustada, y vive en un mundo con un futuro incierto. Esa es la necesidad de hoy, seguridad. Las personas piden a gritos protección, que alguien les diga que mañana todo estará bien. Los estados ya no tienen la obligación de mejorar las situación actual del mundo, ojala puedan mantenerla. El status squo es por lo que se lucha hoy. El “pueblo”, las personas, les piden a sus estados seguridad, buenas relaciones internacionales. Pertenecer a instituciones como la ONU, los tranquiliza. Se sienten protegidos.

Ya no les interesa quién los representa, porque no se quieren sentir representados. Sólo necesitan sentirse seguros, y pasa eso solo quieren que haya alguien dispuesto a protegerlos. Un estado que les de seguridad, sea quién sea.”

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Entregando el poder.

agosto 27, 2010 Deja un comentario

 

Durante los últimos años, el ser humano ah luchado incesantemente por la igualdad. Igualdad de género, raza, estatus social, etc. Alcanzar esta equidad, ha provocado que perdamos la noción de quién posee el poder, quién es el que manda en la relación. Antiguamente un esclavo obedecía ciegamente a su amo, hoy en día los trabajadores tienen tantos, o incluso más, derechos que sus empleadores. Esta distorsión de la posesión del poder, nos lleva a la búsqueda de otros medios para lograr un orden entre iguales.

Son variados los métodos que se han usado a través de los años para controlar los acuerdos, y lograr que estos se lleven a cabo. Desde lo más brutales y violentos. Hasta los casos más civilizados, donde la pura confianza en el otro basta. Lamentablemente,

vivimos en un mundo en donde muchas veces las injusticias, corrupción y tratos que quedan sin cumplir, son pan de cada día. Por lo mismo la sociedad ha buscado distintas alternativas para lograr que dichos acuerdos se lleven a cabo de la manera más civilizada.

Es en ese momento, es cuando aparece un tercero, al que delegamos voluntariamente el poder sobre la relación de dos personas. Este tercero tiene la facultad de regular que el compromiso se cumpla, y castigar al miembro que no cumpla con su parte.

 Este “tercero” no es solo una persona que nosotros elegimos porque creemos capas de manejar correctamente ese poder, debemos tener en consideración que ese tercero es una persona que cree en sus propias capacidades y  se cree capas de tomar  importantes decisiones, sobretodo, tiene seguridad de que sabrá manejar ese poder. Es decir, no cualquier persona estaría dispuesta a ocupar ese papel. No todos estamos dispuestos a tomar decisiones difíciles, en momentos complicados y mucho menos bajo presión. Sobretodo, no todos estamos dispuestos regular relaciones de terceros, ni de castigar o sancionar, sea de la forma que sea (en mucho casos tomando una decisión tan importante como una pena de muerte), a nadie. Aquellos “terceros” a los que voluntariamente cedemos el poder sobre aquellas decisiones que nosotros no somos capaces de tomar, son personas que están dispuestas y muchas veces mejor preparadas para tomar aquellas decisiones. A pesar de todo, simplemente son personas, al igual que tú, al igual que yo, al igual que todos. Han vivido cosas, han sentido cosas. Creen, piensan, sufren, como todos los seres humanos. La única diferencia es que ellos están dispuestos a tomar decisiones. Por lo tanto tampoco podemos esperar, que dejen de ser personas, que dejen de creer, de pensar y de sentir cada vez que tomen alguna. Simplemente tenemos que aceptar, que dos personas no fueron capaces de regular su relación, ni de llegar a algún acuerdo y necesitaron de un tercero, persona al igual que ellos,  para resolver su conflicto.

Es aquí donde hago la relación con el texto que acabo de leer. Todos aquellos jueces, que muchas veces tienen un aire de dioses, capaces de decidir hasta en el detalle más mínimo de las vidas de muchas personas, no son más que personas a las que voluntariamente les cedimos el poder de decisión. Más aun, son personas que alguna vez creyeron que eran capaces de ayudar a otras, tomando decisiones que muchos no eran capaces de tomar. Pero hoy, muchas veces se olvidan de la parte de ayudar, y simplemente retienen en sus cabezas la parte del poder. Pero en realidad fuimos nosotros los que entregamos a aquellas personas, los jueces, el poder.

Personalmente, si creo que muchas veces puede llegar a ser “injusta” la decisión tomada por algún juez. Pero, si ellos fueron las personas que nosotros elegimos para que tomaran esas decisiones, siendo ellos los que se sentían más capacitados para cumplir ese papel en la sociedad. Entonces, ¿existirá alguna persona capas de tomar una  mejor decisión, una más justa para la sociedad?

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