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¿Es necesaria la Política?

noviembre 21, 2010 Deja un comentario

Considero que es inapropiado y peligroso alimentar y propagar un discurso anti-político, como lo ha hecho el señor Arturo Pérez-Reverte, ya que se tiende a erosionar el ejercicio democrático del poder público y del Estado-Nación, al igual que se desalienta la participación de los ciudadanos en los procesos eleccionarios. ¿A quién le conviene poner en contra a los ciudadanos de los políticos? Sin políticos, ¿Quién gobernaría el país?

Ahora bien, ¿Qué vemos detrás de estos ataques al sistema político español? Claramente es una expresión desbordada ante la falta de poderes efectivos, liderazgo de las autoridades, entre otras razones, y que no están emergiendo en ese escenario nacional, esto puede ser debido a los múltiples intereses, sentimientos de pertenencia e identidades superpuestas que tiene este ciudadano.

Bajo esta situación, conviene recordar que vivimos apoyados en algunas estructuras, las cuales fueron creadas como respuesta a necesidades concretas y cruciales de una sociedad cada vez más grande. Por esta razón, la función de la política y sus partidos se hacen necesarios para el interés nacional, ya que constituyen la base de un sistema democrático. Sin embargo,  es cierto que existe descontento respecto a las formas de representación que tiene la política en cada Estado. La gente, en muchos países, ya no confía en sus dirigentes políticos y muchas veces expresan sus intereses a través de grupos de presión, ya que sienten que su influencia en la sociedad no es la apropiada, en otras palabras, que no cumplen su objetivo principal: Lograr un “Estado de Bienestar”, el cual proporcione y mantenga estándares básicos y dignos como: Educación, Salud, vivienda, transportes, etc. Al no existir esto, se hace cada vez mas cercado el desmoronamiento y desprestigio de los partidos políticos, como es el caso del sistema español (según lo expresa fervientemente, en su crítica, el señor Arturo Pérez-Reverte).

En conclusión, la clave del sistema democrático, reside en la supremacía de la ley y la participación eficaz de los ciudadanos en los asuntos políticos. Por esta razón se hace necesario que los partidos políticos y la política en sí, se transforme positivamente, organizándose, si es necesario, con instituciones nuevas y eficaces que permitan llenar los vacios que generan un  escenario global cada vez más cambiante, con ciudadanos más informados, gracias al avance tecnológico (como internet). Es por esto, que se necesita un Estado con un rol más activo, que permita insertarse exitosamente en la globalización bajo lazos de cooperación y confianza. Tales mejoras requieren cambios en el sistema político y en el gobierno. Según Eugenio Lahera: “Los partidos, los grupos sociales y las personas requieren interiorizar el análisis de los institutos de políticas públicas, sea que estén en el gobierno o en la oposición”. El trasfondo de esta cita, nos invita a emerger a una nueva cultura, no trabajamos solo, sino en redes.

 

Cita: Eugenio Lahera P. “Política y políticas Públicas”

http://www.mundodescargas.com/apuntes-trabajos/politica_administracion_publica/decargar_participacion-ciudadana-en-la-democracia.pdf

 

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Límites del Estado-Nación en un mundo globalizado

octubre 17, 2010 Deja un comentario

Según la definición de globalización como: “un proceso económico, tecnológico, social y cultural a gran escala, que consiste en la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo unificando sus mercados, sociedades y culturas, a través de una serie de transformaciones sociales, económicas y políticas que les dan un carácter global”.

Entendemos entonces que los cambios arrastrados por este fenómeno es la pérdida de lo que siempre creímos como nuestro territorio, debido a la constante participación y construcción de mercados globales que de cierta manera socavan la soberanía de los países en cuanto a decisiones económicas, políticas y sociales de cada región, ya que éstas sobrepasan sus límites, generando paulatinamente la pérdida de control del Estado- Nación y por ende aumentando su dependencia hacia la estabilidad económica de otros países. Un claro ejemplo de esto lo podemos ver en nuestro país, con la venta de cobre al extranjero, la cual representa  aproximadamente más del 45% del total de las exportaciones. Situación que nos deja muy vulnerables ante cualquier riesgo de crisis económica mundial, y por defecto nos repercute directamente en el sector más pobre de nuestra población, provocando de esta manera inseguridad social, y por ende conflictos internos que hacen más difícil aún la solución de problemas debido a lo complejo que se está haciendo el mercado a causa de las diferentes y nuevas variables que están participando en él.

Otro ejemplo lo podemos notar en el continuo aumento de las importaciones en productos de bajo costo que perjudican a la industria local, e imposibilitando su crecimiento a nivel de producción (autonomía) y competencia interna como país en vías de desarrollo. Mi intención con estas afirmaciones no es desaprobar la globalización, sino que más bien hacer énfasis en estas apreciaciones para indicar, según mi punto de vista, lo que considero como límites razonables de un Estado – Nación.

Primero, el papel del Estado en esta nueva lógica global, debería comenzar por pensar que la globalización es parte de lo nacional no ajeno a nuestra idiosincrasia, ya que aunque no queramos estamos insertos en el. La distinción está en no perder el control sobre nuestros recursos, legislar y proteger nuestro territorio ante cualquier intento o presión de otros países en inmiscuirse en los ordenamientos internos, que afecten de alguna manera nuestra democracia. Lo más difícil, a mi parecer, es mantener este equilibrio, como también lograr que la ciudadanía se sienta completamente identificada con lo nacional, y que el Estado permanezca en su rol legislador, controlador y protector, principalmente del sector más pobre de la población. Aunque si bien, la soberanía Estado-Nación, no puede ser absoluta, lo relevante en este mundo, cada vez más globalizado es tener claro los límites periféricos de cada Nación, preguntándose primero que es lo que desean para su futuro, y que es lo que no quieren perder como país.

http://es.wikipedia.org/wiki/Globalizaci%C3%B3n

http://www.monografias.com/trabajos14/origenestado/origenestado.shtml

http://www.gestiopolis.com/canales/economia/articulos/30/funestado.htm

En los Malls (planificación urbana)

septiembre 21, 2010 Deja un comentario

El masivo rechazo a la construcción del Mall Jardines de Colón en la comuna de Las Condes, es un ejemplo más del “poder de la ciudadanía”, que se ha extendido aceleradamente en nuestro país, paralizando planes reguladores como autopistas, proyectos inmobiliarios, etc. La experiencia internacional deja a entrever que estos conflictos seguirán aumentando hasta que Chile alcance su desarrollo, dejando así en jaque nuestra arcaica planificación urbana.

En mi opinión, el origen de este problema se debe a la “moderación” con que se diseñan y modifican los planes reguladores, así como los precarios mecanismos que existen para informar a la ciudadanía sobre la magnitud de estos proyectos, dejando así en tela de juicio el valor, que las empresas involucradas le dan, al impacto que puedan generar en el lugar donde implementaran sus proyectos. Esta incertidumbre se contrapone con la aspiración de cualquier familia de proteger el valor de su vivienda en el tiempo, y las implicancias que estas medidas provocarían en su entorno, ya sea en barrios populares o condominio exclusivos.

En este escenario, el caso del Mall Jardines de Colón demuestra algunas ventajas. La primera es  transparentar los criterios que causan un cambio normativo, abriendo así un debate público sobre sus implicancias ambientales y urbanas. En segundo lugar, genera incentivos para que las empresas mejoren sus proyectos, con el fin de conseguir la aprobación de la ciudadanía, (lo que explica la idea de cubrir los techos del centro comercial con áreas verdes). Pese a ello ¿Cuáles son las implicancias en la aplicación permanente de plebiscitos como política pública? ¿Cuál es su costo? ¿Qué medida es la mejor para solucionar este tipo de conflictos?

Las respuestas a estas interrogantes sólo la podremos saber con el transcurso del tiempo, sin embargo, cabe destacar que frenar el desarrollo en infraestructuras que son necesarias para el crecimiento de una ciudad (pero que nadie quiere tener cerca), perjudica las posibles soluciones que se le pueden dar a este tipo de conflictos, debido a que la votación que se realiza en estos plebiscitos dependen de las personas que se ven directamente afectadas en la implementación de estos proyectos, y por ende no poseen la imparcialidad necesaria que se debería para conseguir el equilibrio necesario que nos lleve a un bienestar común.

Lamentablemente, nuestro país no posee políticas claras que nos lleven a la solución de este conflicto. Sin embargo, una ayuda importante a esto sería que las empresas comenzaran a diseñar proyectos pensando más en los vecinos que deben convivir con estas obras, que concentrarse únicamente en los usuarios que posteriormente disfrutaran de ellas. Puede parecer una solución un poco utópica, pero según los acontecimientos y la fuerte participación de la ciudadanía en esta materia, no parecería ser un punto muy difícil de emprender para las futuras empresas que quieran ver implementados sus proyectos.
http://www.lanacion.cl/mall-en-un-terreno-no-apto/noticias/2010-05-10/191514.html

http://latercera.com/contenido/680_265895_9.shtml

http://www.elciudadano.cl/2009/03/14/plebiscito-en-vitacura/

http://www.seremi13minvu.cl/opensite_20080123101946.aspx

Judicialización de problemas sociales y políticos

agosto 26, 2010 Deja un comentario

En la historia del mundo, cada vez que se contraponen intereses relacionados a un determinado tipo de situación o proyecto, independiente el campo que se aborde (económico, ecológico, religioso, etc.) Se genera un escenario conflictivo  y muchas veces son meramente especulativos. Claramente esta realidad produce posiciones contrapuestas y en varios casos irreconciliables, y es justamente ante este escenario donde la correcta intervención política y la aplicación del derecho cobra un papel de absoluta relevancia.

El Poder Judicial muchas veces se ve enfrentado al desafío de distinguir la legitimidad de los intereses contrapuestos para darle una correcta ponderación a las partes, dejando bajo su alero discernir lo que es correcto o no, pero ¿quién nos asegura que nuestro sistema jurídico está capacitado para dar una respuesta eficiente y justa dependiendo la naturaleza del tema?

En este punto, cabe destacar que los vacíos legales presentes en nuestro país están siendo aprovechados para judicializar diferentes hechos controversiales, y que afecten de alguna forma los “personajes” que sustentan el poder político. De esta manera, no sólo se delega responsabilidad ante un asunto complejo, sino que también se entrega mas poder a estas entidades, de las cuales no sabemos su nivel de pericia frente a una gama muy amplia de situaciones, que en muchos casos representan decisiones de derecho y libertad ciudadana. Un ejemplo de esto lo podemos apreciar en la decisión tomada por la Corema de Coquimbo ante la construcción de una central hidroeléctrica en Punta de Choros versus la información entregada por Sebastián Piñera como candidato presidencial y la opinión pública latente. Ahora bien podríamos seguir enumerando casos representativos que reflejen la relación político-judicial Chilena. Pero ¿Hasta qué punto es bueno judicializar ciertos aspectos de la política? ¿Afecta esto la democracia de nuestro país?

Es indudable que la centralidad de la justicia y judicialización política no sólo está presente en nuestro país, sino que también lo podemos ver reflejado en países como Colombia, el cual parece haber adquirido una intensidad mayor en relación a sus pares en Latinoamérica. Pero si lo tomamos como punto de comparación logramos, sin mucha indagar, que la carencia de un poder político estable y confiable genera movimientos de la ciudadanía hacia el sector judicial, traspasando, de esta manera, poder y responsabilidades que originalmente eran políticas.

Sin embargo, la judicialización parcial de la política tiene sin duda ciertas virtudes. En particular permite evitar abusos de las instituciones políticas y principalmente protege que las leyes se cumplan. Lamentablemente la intervención judicial para resolver problemas sociales puede dar la sensación de que la solución de muchos problemas políticos, no depende de la participación democrática, sino de la decisión de los jueces. Lo anterior se vincula a la importancia que tienen los derechos fundamentales en una sociedad democrática.

Finalmente si esta tendencia sigue aumentando ¿Perderíamos nuestros derechos esenciales como ciudadanos? ¿Nos convertiríamos en un país autocrático? Las respuestas a estas interrogantes la sabremos sólo en el transcurso del tiempo.

http://www.factum.edu.uy/estpol/anapol/2003/anp03037.html

http://colombia.indymedia.org/news/2009/05/101453.php